Adolescencia

Actividad física infanto-juvenil: un espacio donde aprendés a ejercitarte

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Según la Organización Mundial de Salud (OMS), al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud. Sumado a esto, las últimas investigaciones arrojan que en Latinoamérica 8 de cada 10 niños no alcanza el mínimo recomendado de actividad física para la salud.

“Para el desarrollo de habilidades motoras y cognitivas”

Se recomienda que los niños y jóvenes de 5 a 17 años realicen como mínimo 60 minutos diarios de actividad física, con el fin de:

  • Mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares, así como también la salud ósea.
  • Reducir el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles (hipertensión arterial, insulino resistencia/diabetes, sobrepeso/obesidad).

Efectos beneficiosos de la actividad física en los jóvenes

La realización de una actividad física adecuada ayuda a los jóvenes a:

  • Desarrollar un aparato locomotor (huesos, músculos y articulaciones) y un sistema cardiovascular (corazón y pulmones) sanos.
  • Aprender a controlar el sistema neuromuscular (coordinación y control de los movimientos).
  • Mantener un peso corporal saludable.

La actividad física se ha asociado también a efectos psicológicos beneficiosos en los jóvenes, gracias a un mejor control de la ansiedad y la depresión.

Asimismo, puede contribuir al desarrollo social de los jóvenes, al darles la oportunidad de expresarse. Esto fomenta la autoconfianza, la interacción social y la integración.

También se ha sugerido que los jóvenes activos pueden adoptar con más facilidad otros comportamientos saludables, como evitar el consumo de tabaco, alcohol y drogas, y tienen mejor rendimiento escolar.

La actividad física infanto-juvenil

El objetivo del Servicio de Medicina del Ejercicio y Rehabilitación busca fomentar la actividad física infantil, disminuir los riesgos que el sedentarismo conlleva y promover el desarrollo de hábitos saludables bajo un control supervisado de un profesional capacitado para tal fin. Pero, principalmente, busca brindar a los niños la posibilidad de estimular en el momento preciso el desarrollo de sus capacidades motrices.

Hoy los caminos del aprendizaje motor como del entrenamiento infantil, debemos dirigirlos y justificarlos ideológicamente y pedagógicamente, desde una concepción integral del niño/a. Esta persona está asimilando los comportamientos sociales y culturales en la cual se desarrolla y para este fin es indudable que las actividades jugadas son las herramientas más significativas.

En cada actividad jugada, el niño/a deberá recrear una acción motora, con una intencionalidad, duración e intensidad a través de un gesto o ejercicio motor. Este es pensado, programado y organizado por un profesor en Educación Motora o entrenador deportivo. 

El niño/a irá adquiriendo aquellas habilidades que los van acompañar durante toda su vida. Aprenderá a correr, saltar, trepar, lanzar, receptar, caerse y levantarse. Esto se desarrolla a través de los juegos de expresión, organización espacial, equilibrio, ajuste postural, control tónico y relajación, respiración, conocimientos corporales y juegos senso-perceptivos.

Las posibilidades motrices infanto-juvenil varían en las distintas etapas de desarrollo y se van complejizando a medida que niños y adolescentes están creciendo. Por ello, es fundamental tener el conocimiento para optimizar al máximo el desarrollo motriz mediante el estímulo adecuado.

La selección de ejercicio constituye una decisión fundamental en la prescripción de cualquier programa de Entrenamiento Neuromotriz, orientado a mejorar el rendimiento y mantener la salud. 

Considerando la gran carga horaria y de actividades a los que chicos están expuestos se proponen 2 días de una hora, con todo tipo de estímulo a través del entrenamiento senso-perceptivo motriz de manera individualizada.