El corazón es el órgano más importante de nuestro cuerpo y tanto hombres como mujeres deben saber cómo cuidarlo para evitar diversas complicaciones futuras.

Las enfermedades cardiovasculares o del corazón son una de las principales preocupaciones para la población médica y general, porque siguen siendo una de las patologías más frecuentes y con mayor índice de mortalidad en el mundo occidental.

El corazón humano tiene apenas el tamaño de un puño, sin embargo es el músculo más fuerte e importante del cuerpo. Con cada latido bombea sangre que lleva oxígeno y nutrientes a todas las partes del cuerpo. En una persona en reposo, el corazón late unas 70 veces por minuto, pero la frecuencia de los latidos aumenta cuando nos ponemos en movimiento o sentimos emociones intensas.

¿A qué se denomina infarto?

El infarto de Miocardio o Infarto de Corazón consiste en la muerte de una porción del músculo cardíaco causada por una obstrucción en las arterias coronarias (las arterias que llevan sangre al corazón). Esta enfermedad es la primera causa de muerte en países desarrollados, donde casi la mitad de los pacientes fallecen antes de llegar al hospital, un 15% mueren durante la internación, y entre un 7 y 10% muere en años subsiguientes.

El avance de la medicina

Durante los últimos años los avances tecnológicos, como el cateterismo cardíaco y la colocación de stents, facilitaron el diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad, bajando la mortalidad de la misma en forma considerable. Pero a pesar de estos adelantos, no existen estudios ni análisis de laboratorio que sean efectivos para saber que paciente “sano previo” (sin historia de infartos o enfermedad coronaria), sufrirá un ataque cardíaco o infarto en los días, meses o años siguientes.

Por este motivo el campo de la Cardiología impuso la práctica de la “Prevención Primaria”, que tiene por objetivo potenciar el bienestar de las personas, a través de medidas prácticas con el fin de retrasar la aparición de síntomas o de una enfermedad cardiovascular.

¿Sabías que existen factores de riesgo evitables?

Diversos estudios identificaron factores potencialmente modificables que están presentes en casi 9 de 10 pacientes que sufrieron un Infarto de Miocardio. Estos “Factores de Riesgo” son: cigarrillo o tabaquismo, colesterol elevado o hipercolesterolemia, tensión arterial elevada o hipertensión, diabetes, obesidad y factores psicosociales, principalmente el estrés. Estas causas pueden ser evitables radicando su importancia en la prevención primaria.

Las consecuencias de presentar múltiples factores de riesgo en un mismo paciente se suman. Es decir, un paciente que presenta 5 factores de riesgo, puede llegar a tener hasta un 30% de chances en 10 años de tener un infarto, y la modificación de los mismos permite bajar ese riesgo por debajo de un 5% en 10 años.

¿Cómo podemos disminuir el riesgo?

 Existen muchas prácticas cotidianas y cambios saludables en el estilo de vida que contribuyen a prevenir un infarto: 

Dejar el cigarrillo: el tabaquismo es la principal causa modificable de muerte prematura y discapacidad. A medida que más se consume cigarrillos, mayores son las probabilidades de tener un infarto. Los beneficios de dejar el cigarrillo empiezan apenas meses después de haberlo dejado. Incorporar este hábito se equipara con los del no-fumador en algunos años, por lo que nunca es tarde para dejar de fumar.

Controlar la Hipertensión: el valor normal de la tensión arterial no debe ser mayor a 140/90 mmHg. Todos los pacientes hipertensos deben recibir consejos acerca de cambios en estilo de vida, dieta con bajo contenido de sal, disminución en el consumo de alcohol y un apropiado tratamiento farmacológico, si así lo requiriese.

Disminuir el colesterol: los niveles altos de colesterol son un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades coronarias y el tratamiento de esta enfermedad con medicación específica demostró reducir la posibilidad de padecer un infarto. Además los pacientes deben mantener un peso adecuado, adherirse a un plan de actividad física y dieta equilibrada.

Actividad física + dieta saludable: cualquier tipo de actividad física aporta beneficios a la salud. Se recomienda realizar al menos 3 horas de actividad aeróbica semanal. Una dieta saludable se compone de frutas y vegetales, fibras y cereales, alimentos bajos en contenido de azúcar y alimentos ricos en grasas no saturadas, como en las llamadas “Dietas Mediterráneas”.

Controlar el peso: las personas con obesidad o sobrepeso corren mayor riesgo de sufrir una enfermedad coronaria, como así también potencian otros factores que pueden dañar a la salud como hipertensión, hipercolesterolemia y diabetes. Por este motivo es importante mantener un peso adecuado e incorporar una dieta equilibrada en el caso que sea necesario bajar de peso.

Manejo de la Diabetes tipo 2: Es fundamental controlar adecuadamente las glucemias (o azúcar en sangre), como así también la hipertensión, el colesterol y la obesidad en el paciente con diabetes, ya que es posible disminuir las complicaciones vasculares tan frecuentes en personas con esta condición.

Consumo moderado de alcohol: así como el consumo excesivo de alcohol es perjudicial para la salud en general, el consumo moderado del mismo demostró ser beneficioso en la prevención de situaciones cardíacas. Se sugiere consumir de 10 a 15gr de alcohol al día, lo equivalente a 350ml de cerveza, una copa de vino o una medida de bebidas destiladas. En las mujeres, el consumo debe ser menor.

Las aspirinetas… ¿Ayudan a prevenir infartos?

 La aspirina más conocida como “aspirineta”, en dosis bajas de 100mg, se promociona como un medicamento capaz de reducir el riesgo de padecer infartos, accidentes cerebrovasculares o infartos cerebrales y otras condiciones vasculares en todos los pacientes, incluidos los sanos o sin antecedentes. Esta afirmación es verdad: numerosos estudios demostraron el beneficio de la aspirineta, pero principalmente en pacientes con historia de infarto de corazón o cerebral, donde disminuyó la probabilidad de presentar un segundo evento.

Estos beneficios se intentaron extender a pacientes sin historia de enfermedad coronaria o vascular, pero con factores de riesgo, o sea, como prevención primaria. En estos casos el uso regular de aspirineta no siempre es favorable, ya que puede producir serios sangrados digestivos, intestinales, e inclusive  cerebrales. El riesgo es mayor en pacientes con ulceras gástricas, mayores a 65 años, que usen antiinflamatorios como ibuprofeno, diclofenac, corticoides, o que usen concomitante remedios anticoagulantes como la warfarina.

Entonces… ¿Tomo o no tomo aspirina?

Esta decisión debe ser discutida a conciencia con el médico, entendiendo los riesgos y beneficios de esta medicación. De todas formas, no se recomienda el uso de aspirina para prevención de infartos en pacientes sanos menores de 50 años, pero si se aconseja en pacientes que ya lo hayan padecido como método de prevención secundaria.

Nunca es tarde para empezar 

No se desarrollaron hasta el momento, estudios diagnósticos accesibles y efectivos para predecir de manera precoz un infarto. Pero se puede realizar la identificación y el control de los factores de riesgo, que permiten modificar la historia natural de la enfermedad coronaria y disminuir considerablemente futuras complicaciones.

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