Toda la población adulta debe concientizarse de la importancia que tiene la administración de las vacunas, no sólo las que están en el calendario nacional sino también todas aquellas vacunas recomendadas por su médico.

El beneficio inmediato de la vacunación es la inmunidad individual, la cual brinda protección a largo plazo, y a veces de por vida, contra una determinada enfermedad.

El beneficio secundario de la vacunación es la inmunidad colectiva, conocida también como inmunidad comunitaria. La inmunidad colectiva se refiere a la protección que se ofrece a todas las personas que pertenecen a una comunidad, gracias a las altas tasas de vacunación. Cuando un número suficiente de personas se vacuna contra una enfermedad, es difícil que la enfermedad adquiera fuerza en la comunidad. Esto protege también a quienes no pueden recibir vacunas (como los recién nacidos y las personas con enfermedades crónicas) y reduce la posibilidad de un brote que pudiera exponerlos a la enfermedad.

¿Por qué se deberían vacunar los adultos?

Al igual que la población infantil, los adultos están expuestos a adquirir enfermedades infecciosas. Es por ello que en los últimos años se ha desarrollado e impulsado el concepto de vacunación del adulto. Cada año, miles de personas en Argentina sufren serios problemas de salud por enfermedades que podrían prevenirse a través de la colocación de vacunas. Algunas personas son hospitalizadas y otras mueren. Aunque una persona se haya vacunado de niño, la protección de varias vacunas se agota con el tiempo y puede estar en riesgo de adquirir la enfermedad.

¿Qué puede pasar si no nos vacunamos?

Si tenemos contacto con el microorganismo causante de la infección, podemos tener la enfermedad. Algunas de estas enfermedades pueden producir complicaciones importantes o incluso la muerte. Además, es fundamental tomar conciencia de que no sólo podemos enfermarnos nosotros sino también contagiar a personas más vulnerables que no pueden recibir las vacunas, como por ejemplo a bebés recién nacidos.