Edad

El riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 aumenta con la edad. En personas con edad inferior a los 45 años es menos frecuente desarrollar este tipo de diabetes.

Índice de Masa Corporal

Este índice se obtiene a partir de una fórmula matemática y es un valor que determina, en base al peso y estatura de una persona, si ésta se encuentra en un peso saludable.

El IMC se calcula dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de la estatura en metros:

IMC = Peso (Kg) / Altura (m)2

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que los individuos con un IMC de entre 25 y 29,9 sufren sobrepeso, mientras que quienes tienen un IMC de 30 o más son obesos.

El riesgo de desarrollar diabetes aumenta progresivamente tanto en hombres como en mujeres con la cantidad de exceso de peso.

El objetivo es alcanzar y mantener el peso normal.

Perímetro de cintura

Conocer la medida de la circunferencia de su cintura se utiliza como una manera sencilla de identificar la obesidad. Esta medida, en combinación con el IMC, ha demostrado ser la que mejor predice la obesidad y los riesgos para la salud que ella conlleva.

Un perímetro de cintura elevado está estrechamente relacionado con un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.

Se considera elevado si supera los 102 cm en varones y los 88 cm en mujeres.

Numerosos estudios han demostrado que perder peso disminuye significativamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Actividad física

Tan sólo 30 minutos al día de actividad física moderada (caminata o bicicleta) son suficientes para mejorar su salud, aunque el beneficio puede ser mayor si el ejercicio es de más intensidad y duración, siempre y cuando no se tenga ninguna contraindicación para realizarlo (consúltelo con su médico).

También en las personas con diabetes se recomienda su práctica regular ya que, junto con la propuesta alimentaria y el tratamiento farmacológico, es uno de los pilares de su tratamiento.

La actividad física debe efectuarse de forma regular y controlada, lo que permitirá mantener un buen estado físico y psíquico. Al mismo tiempo se conseguirá un mejor control de la glucemia y una mejor calidad de vida.

El ejercicio debe ser un acto agradable y una práctica segura por lo que deberán adoptarse las medidas correspondientes.

Consumo de verduras y frutas

La dieta Mediterránea, más promocionada en las últimas décadas por sus beneficios demostrados en la prevención y el tratamiento de la enfermedad cardiovascular, es el mejor modelo de dieta equilibrada. Entre las premisas exigidas por esta dieta está el consumo frecuente de frutas y verduras.

Las frutas aportan energía, vitaminas, minerales y fibra. Las hortalizas: vitaminas, minerales, fibra, y contienen muy pocas calorías.

Se recomienda consumir 2 veces al día verduras y ensaladas y también 2 ó 3 porciones de fruta diarias.

Este tipo de alimentación reduce su riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Consumo de medicamentos para el control de la hipertensión arterial

La hipertensión, junto con la obesidad y la diabetes componen el llamado síndrome metabólico. Es importante mejorar todos los componentes de este síndrome, ya que cada uno de ellos potencia el riesgo de complicaciones cardiovasculares y metabólicas.

Antecedentes de glucemia elevada

Una persona que haya tenido la glucemia elevadatransitoriamente, ya sea por situaciones como diabetes gestacional o el aumento de glucosa secundario a la toma de algunos medicamentos. Presenta un mayor riesgo de padecer diabetes ya que implica que, durante dicho período el páncreas no ha podido mantener un control metabólico adecuado. Por lo tanto, es prioritario llevar un estilo de vida saludable, a través de una alimentación adecuada y ejercicio físico regular, para disminuir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Antecedentes familiares de diabetes

El riesgo elevado de diabetes es significativamente mayor en personas que tienen antecedentes de diabetes en familiares de primer grado (padres, hermanos, hijos). Esto se debe a que esta enfermedad tiene un componente hereditario importante, que le confiere mayor predisposición.

A su vez, es habitual que en las familias que se compartan estilos de vida, por lo que con frecuencia vemos familias con hábitos dietéticos y actividades poco saludables.

 

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