El estilo de vida actual exige un exceso de tareas en todos ámbitos, tanto en lo familiar, en lo laboral o en lo social. Y, metidos en esta vorágine, nadie quiere quedarse atrás o hacerlo peor que los demás.

¿Cómo puede afectar a una persona este “no poder parar”?

Un ritmo de vida acelerado puede pasar factura y provocar ansiedad, depresión o trastornos psicológicos en los casos más graves.

Una de las enfermedades asociadas a este estilo de vida moderna, que se da cada vez con más frecuencia en la población es la denominada Fibromialgia. La fibromialgia es un síndrome de curso crónico, etiología desconocida, de elevada prevalencia tanto en la población general (0.5%-4%) como en atención primaria (2%-6%) y afecta a la esfera biológica, psicológica y social del paciente.

Se caracteriza principalmente por un dolor crónico en el músculo-esquelético generalizado de origen no articular y por una elevada sensibilidad en múltiples puntos predefinidos. Este dolor se parece al originado en las articulaciones, pero no es una enfermedad articular. El paciente usualmente tiene la sensación de que “le duele todo el cuerpo” desde la cabeza hasta los pies. En unas ocasiones el dolor comienza de forma generalizada, y en otras en un área determinada como el cuello, el hombro, la columna lumbar, etc. y desde ahí se extiende.

Pero en realidad la fibromialgia es un síndrome, o sea un conjunto de síntomas y no se atiene solamente al dolor y la contractura muscular, sino que afecta además, a otros numerosos órganos provocando diversos síntomas, siendo los mas frecuentemente asociados: cansancio y fatiga crónica, el cual se encuentra presente en el 90% de los pacientes con fibromialgia y se mantiene casi todo el día y les ocasiona mala tolerancia al esfuerzo físico. Otros síntomas muy frecuentes son los trastornos en el sueño que se dan en el 70-80% de los casos, despertando el paciente muchas veces con sensación de rigidez generalizada por la contractura muscular y el mal descanso nocturno. Muchas veces el paciente aduce que “se levanta mas cansado de lo que se acuesta”. Además puede presentarse sensación de hinchazón o inflamación mal delimitada principalmente en las manos y pies, hormigueos en miembros superiores o inferiores y molestias en las articulaciones de las manos y de mandíbulas por bruxismo nocturno, que es el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes mientras duerme. Otros síntomas son, ansiedad y depresión (25%), así como jaquecas, dolores en la menstruación, el llamado colon irritable, sequedad en la boca y los ojos y trastornos de circulación de las manos y pies. El impacto que la fibromialgia origina en la calidad de vida de quien la padece es muy variable de unas personas a otras.

A causa de esta gran diversidad de síntomas, la fibromialgia confunde muchas veces, ya que casi todos sus síntomas son comunes a otras alteraciones y además no tiene una causa conocida, por lo que no es raro que antes de que se llegue al diagnóstico definitivo, se haya acudido a diferentes médicos de diversas especialidades (digestivo, corazón, psiquiatría).

Algunas personas con fibromialgia pueden estar disgustadas porque los médicos no consideren que esta entidad sea importante. Es más, con frecuencia los mismos familiares acaban dudando de la veracidad de las molestias que el enfermo refiere, puesto que el médico les cuenta que los análisis y las radiografías son normales. Las múltiples molestias que ocasiona la fibromialgia a quien la sufre, junto con el hecho de que con frecuencia no sea identificado el proceso, ocasionan desazón.

La causa de la enfermedad no se conoce. A veces se desarrolla después de algún evento que funciona como estímulo, como una infección bacteriana o viral, un accidente de automóvil, la separación matrimonial o el divorcio, etc. Estos agentes desencadenantes no parecen causar la enfermedad, sino que lo que probablemente hacen es despertarla en una persona que ya tiene una anomalía oculta en la regulación de su capacidad de respuesta a determinados estímulos.

La ansiedad y la depresión se presentan con igual frecuencia en la fibromialgia que en otras enfermedades dolorosas crónicas como la lumbalgia o la artritis reumatoide. Por este motivo, no se cree que sean fundamentales en la causa de la enfermedad, aunque sí en el aumento de los síntomas.

El diagnóstico de la enfermedad es clínico, por lo cual debe ser realizado en consultorio del Médico Clínico o del especialista en Reumatología. El mismo se hace en base a la reunión de síntomas típicos de la enfermedad y la objetivación de dolor en puntos determinados en el cuerpo. Los análisis y las radiografías en esta enfermedad sirven fundamentalmente para descartar otras enfermedades que se puedan asociar a la fibromialgia.

En cuanto a la naturaleza de la enfermedad hay que aclarar que la fibromialgia no tiene nada que ver con el cáncer, no destruye las articulaciones, y no ocasiona lesiones irreversibles ni deformidades.

La enfermedad no tiene curación definitiva. El objetivo del tratamiento es mejorar el dolor y tratar los síntomas acompañantes, para conseguir una gran mejoría en la calidad de vida de la persona con fibromialgia.

En cuanto a las medidas específicas a tomar hay dos factores muy importantes a considerar: El farmacológico y el fundamental que es el no farmacológico. Éste último consiste en cambios del comportamiento y actividad física. De todas las medidas que se han empleado en el tratamiento de la fibromialgia, el ejercicio físico y una adecuada fortaleza muscular son sin duda las más eficaces. Paseos, caminar en un tapiz rodante, montar en bicicleta o natación en piscina climatizada pueden servir para iniciar el acondicionamiento físico. El objetivo final es hacer ejercicio al menos 20-30 minutos cuatro veces a la semana.

En cuanto al factor farmacológico, los analgésicos pueden ser útiles, pero hay un grupo de medicamentos, que actúan entre otros mecanismos de acción, aumentando los niveles de serotonina, y que mejoran los síntomas en un buen número de enfermos. En general son fármacos usados como antidepresivos pero que en la fibromialgia se usan a dosis mas bajas.

El 12 de Mayo de cada año se celebra el Día Internacional de la Fibromialgia y es muy importante reivindicar esta enfermedad y luchar contra el desconocimiento público. Se debe brindar al paciente información sobre la enfermedad que padece, y explicar que no se trata de hipocondría ni de síntomas somatizados, para de esa forma facilitar la participación en el tratamiento de la misma para mejorar así su calidad de vida.

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