La piel es el órgano de mayor tamaño del cuerpo humano y el único que podemos ver envejecer a simple vista. Cuidarla no es sólo una cuestión de estética, sino de salud.

Las mujeres tienden a tener una vida estresante al pasar los treinta. Entre reuniones sociales, trabajo y niños, la piel va perdiendo elasticidad y no se recupera fácilmente de agresiones externas. Sin duda, empezar a dedicarle tiempo será la clave del éxito.

La rutina facial que hayas tenido en el pasado va a influir en el estado de tu piel, incluyendo hábitos nocivos como el cigarrillo y el alcohol. No hidratarte, olvidarte del protector solar o dormir con maquillaje sólo por “no tener tiempo”, pueden ser tus grandes enemigos.

A prestar atención! Estos son algunos consejos útiles que deberías seguir si querés tener una piel sana.

Usá siempre protector solar

El sol es el principal factor de envejecimiento de la piel. Causa daños graves a largo plazo si no te cuidás y no tomás las precauciones necesarias. Debés usar protectores solares todos los días, en cualquier momento y cualquier época del año en que tu piel vaya a someterse a una exposición solar prolongada. Nunca se es demasiado joven o demasiado vieja para empezar a usar protectores solares. Para decenas de expertos, los filtros contra el sol son hoy la “fuente de la juventud” por lo que los debés tener siempre en el baño, entre el make up o en la cartera. El sol también puede atacar en la ciudad por lo que utilizar protector solar debe transformarse en un hábito diario. El filtro que utilicemos dependerá del tipo y color de piel. Las cremas protectoras deben tener un factor de protección 30 como mínimo y ser aplicadas correctamente; “antes de salir de casa”, en cantidad suficiente para que la crema cubra en su totalidad las zonas de la piel que van a estar expuestas al sol. Si la exposición va a ser prolongada en horas y lugares de mayor intensidad, esta aplicación debe repetirse cada 2 horas.

No te olvides de las manos, el cuello y el escote

A la hora de cuidar la piel usás todo tipo de cremas para la cara, pero quizás te olvides de otras partes del cuerpo que están igual de expuestas. En concreto, las manos, el cuello y el escote son zonas que suelen recibir gran cantidad de radiación y que sueles olvidar a la hora de colocarte crema. En ellas pueden aparecer manchas, sequedad y flacidez como los primeros signos del daño solar. Antes de que esto ocurra utilizá cremas. Ni siquiera es necesario que uses productos específicos, la misma crema que utilizás para la cara vale para cuello, el escote y manos.

No seas impaciente con los productos dermocosméticos

La enorme cantidad de productos cosméticos que están a la venta hace que pases de uno a otro sin esperar siquiera a comprobar cuál funciona mejor en tu piel. Al comenzar a usar una crema antienvejecimiento debés recordar que no existen los bálsamos mágicos. En un par de semana es imposible notar el efecto de uno de estos tratamientos, por mucho que así lo anuncien en la televisión. Es conveniente continuar usando la crema elegida al menos durante tres meses, tiempo necesario para que en la piel se evidencien algunos cambios. Al momento de optar por una crema antiage debés tener en cuenta que los productos que demostraron que previenen el envejecimiento, mejoran la calidad de la piel y tienen acción a largo plazo sobre las células cutáneas son el retinol, ácido glicólico y la vitamina C, por lo que a las cremas que elijas no deben faltarle algunos de estos componentes.

No te vayas a dormir sin lavarte la cara

Aunque es una costumbre nada arraigada, lavarse bien la cara antes de acostarse es más importante que hacerlo por la mañana. Y es absolutamente obligatorio si has usado maquillaje. Durante el día las toxinas ambientales (muy abundantes, sobre todo, en las grandes ciudades) se acumulan en la piel y penetran en sus poros. Si te olvidas de eliminar éstas antes de acostarte, a la larga tendrás problemas de cutis. Podes usar un limpiador facial antes de acostarte, aunque lavarte con un buen jabón suele ser suficiente.

No uses demasiados productos al mismo tiempo

A medida que ha ido avanzando la industria cosmética, y sus poderosos equipos de marketing, la variedad de cremas ha aumen-tado de forma preocupante. A las cremas hidratantes de toda la vida se han unido los tratamientos antienvejecimiento, los lim-piadores, los tónicos, las cremas de noche, los contornos de ojos y las combinaciones de todo lo anterior en nuevos y costosos cosméticos.

Un consejo para las amantes de las cremas: mejor no usar todas a la vez, aunque prometan resultados distintos. Si usás muchos productos cosméticos al mismo tiempo es imposible que sepas cuál está funcionando y cuál no.

Además, si se presentan complicaciones, como alergias, irritaciones, será imposible saber que crema o tónico la está causando. Mejor ir poco a poco, hasta que encuentres la combinación que mejor te funcione.

La piel necesita humectarse para que retenga su propia humedad y se regenere de noche. Debes usar un humectante para tu tipo de piel, todos los días. Si es posible seguí una rutina de día y de noche. Lo recomendable es que por las mañanas, al levantarte, te laves el rostro con algún gel limpiador o jabón cremoso, luego te coloques una crema hidratante con ácido hialurónico, gluconolactona y coenzima Q 10 y, por supuesto, no te olvides del indispensable protector solar. Por las noches desmaquillate, higienizá nuevamente el rostro y finalizá utilizando alguna crema antienvejecimiento que contengan retinol o ácido glicólico. Estos productos antiedad se convertirán en tus aliados de ahora en adelante.

Duerme lo suficiente y combate el estrés

La falta de sueño envejece tu piel y marca tu rostro. Las ojeras aparecen y el brillo de la piel disminuye. Un sueño adecuado, y reparador, es la clave para tratar muchas dolencias y trastornos que por error asociamos a otros asuntos. La piel también necesita descansar, y aprovecha la noche para hacerlo. Durante el día tiene que aguantar el sol, la contaminación, la tensión de nuestra actividad cotidiana, y es en la cama donde se repara. El estrés es otro importante enemigo de la piel pues hace que se eleve la segregación de cortisol, una hormona que puede provocar la aparición, entre otras cosas, de acné. Y no hay mejor tratamiento contra este que un buen descanso.

Aceptémoslo, los 30 llegaron, tu piel no es la misma; por esta misma razón, no se recupera tan rápido de los malos hábitos. Es el momento de empezar a hacer algo por ella y enfocarte en una rutina que se adapte a tus necesidades y tiempos.

Para responder a tus dudas y brindarte un mejor asesoramiento sugerimos la consulta a un médico especialista en dermatología.