La mayoría de nosotros optamos por endulzar nuestros alimentos y para ello, generalmente, utilizamos azúcar refinado. Esta opción aporta grandes cantidades de glucosa que el cuerpo asimila de manera rápida, corriendo el riesgo de que se transforme en grasa y se acumule en el organismo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un consumo demasiado elevado de azúcares refinados aumenta la posibilidad de sufrir enfermedades como obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, osteoporosis e incluso algunos tipos de cáncer.

En busca de alternativas el consumo de edulcorantes artificiales ha experimentado un notable auge en los últimos años. A ello ha contribuido el desarrollo de productos light, que persiguen un nivel equivalente de dulzura pero con un aporte calórico muy inferior. Su consumo diario, sin embargo, ha generado más de una polémica, principalmente en torno a su capacidad para afectar la salud humana, cual es el más adecuado o cual es la cantidad máxima que podemos tomar.

Pero también existen una gran cantidad de productos naturales que pueden reemplazar al azúcar de manera más saludable.

Cuáles y como

La primer opción y quizá la más conocida es la miel. Es cierto que su grado de dulzor es mayor, por lo que el aporte calórico es más alto, pero no se trata de calorías vacías, ya que la miel contiene infinidad de enzimas y minerales que la convierten en un alimento muy bueno para el organismo. Además, aporta muy buenas dosis de antioxidantes y vitaminas.

Puede utilizarse en todas las recetas que necesitan horno reemplazando el azúcar pero en menor cantidad ya que es entre un 20 y un 60% más dulce que ésta.

El néctar o sirope de agave es otra opción que se obtiene a partir de una planta similar a un cactus. Es una sustancia rica en minerales y vitaminas, cosa que el azúcar refinado tradicional no posee. Es un buen sustituto si lo que se quiere es restar calorías y una de sus grandes ventajas es ser Éste ultimo se caracteriza por un suave sabor a caramelo y es la mitad de dulce que el azúcar blanca.

Las comidas cocidas al horno con jarabe de arroz integral tienden a ser duras o muy crocantes. Se puede usar para galletitas, pasteles, budines y granola, pero no para tortas o panes.

El azúcar de caña o morena es el azúcar sin refinar, esto la convierte en menos dulce, pero más saludable para el organismo desde el punto de vista nutricional.

Por su parte, la melaza es un endulzante muy nutritivo pero no por ello poco calórico aunque, como en los casos anteriores, su aporte nutricional es lo que compensa estas cantidades de calorías. Es una importante fuente de vitaminas y sobre todo de minerales, entre los que se destacan sus altas cantidades de calcio, potasio y magnesio. No es exactamente un edulcorante natural, ya que se obtiene del proceso final de extracción de azúcar de la caña, pero contiene gran parte del valor nutritivo presente originalmente en ella.

Es excelente para panes, galletitas, tortas y pasteles. Se lo puede combinar en partes iguales con miel y jarabe de arroz integral para cocinar al horno.

En el caso de la fructosa, ésta es utilizada principalmente en alimentos para diabéticos. Se obtiene de las frutas y en pequeñas cantidades puede ser consumida por estos pacientes. Su sabor, color y textura es muy parecido al azúcar blanco o refinado.

En los últimos tiempos ha cobrado gran popularidad la estevia. Este endulzante se obtiene a partir de una planta originaria del Amazonas. Apenas tiene calorías pero su dulzor es muy superior al azúcar. Tiene un efecto suavemente diurético y además ayuda a limpiar el organismo de las toxinas provocadas por el tabaco y el alcohol.

Para usar al horno, las hojas deben deshidratarse y luego ser molidas finamente en un mortero. La stevia molida es también muy útil para condimentar verduras, carnes, cereales y ensaladas, pues mejora el sabor y el valor nutritivo de estos alimentos. Para endulzar, lo óptimo es utilizar una cucharita de té por cada taza de azúcar. La stevia deshidratada conserva su sabor por varios meses.

Cada endulzante o edulcorante natural tiene su sabor peculiar y sus ventajas e inconvenientes. Aunque la mayoría de ellos contienen más calorías que los artificiales, también es verdad que tienen beneficios nutricionales o propiedades medicinales interesantes. Lo ideal es pedir consejo para cada caso en particular a nuestro médico o nutricionista.