Los adultos mayores frecuentemente padecen inestabilidad y/o mareos. Cuando estos trastornos se presentan, es muy importante realizar una consulta al médico especialista para su evaluación y tratamiento dado que pueden ser causa de caídas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define caída como la consecuencia de cualquier acontecimiento que precipita al paciente al suelo, contra su voluntad. Es una patología muy frecuente en la población de avanzada edad, con consecuencias muy importantes y, sin embargo, a menudo pasa inadvertida a los profesionales de la salud.

La caída en muchas ocasiones debe considerarse una señal de alerta que traduce una situación de fragilidad y, por tanto, debemos tratar de conocer las causas, las consecuencias y las circunstancias en que se ha producido. Puede ser la primera manifestación de una enfermedad aguda.

Según la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) cada año se producen 37,3 millones de caídas que requieren atención médica.

La caída es el resultado de la interacción de factores intrínsecos (trastornos individuales), factores extrínsecos (riesgos medioambientales) y factores circunstanciales (relacionados con la actividad que se está realizando). El riesgo de caída se incrementa cuando aumentan los factores de riesgo, aunque debemos saber que son los factores intrínsecos los más importantes en la génesis de una caída.

El mareo como síntoma es una de las causas de consulta más frecuentes en las personas mayores de 60 años, más habitual en mujeres y se incrementa con la edad.  El mareo como síntoma se refiere a varias sensaciones anormales relacionadas con la percepción de la relación existente entre el cuerpo y el espacio.

El concepto de trastornos del equilibrio que incluye a los verdaderos vértigos, los desequilibrios, síncopes y mareos deben ser conocidos por el médico a la hora de plantear un diagnóstico diferencial y una terapéutica racional de los diversos cuadros, debido a las variadas etiologías que concurren.

 

Guía de prevenciones y cuidados

Se recomiendan varias medidas preventivas que deben ser tomadas por la población en general, y en particular por la que padece los trastornos arriba citados y además presentan problemas visuales.

Entre estas medidas se pueden enunciar:

1) Evite caminar en zonas o habitaciones oscuras. Si debe hacerlo, previamente encienda la luz. Es conveniente contar con lámparas o llaves de luz de fácil alcance desde la cama, cerca de cada puerta, en ambos extremos de las escaleras, etc..

2) Tenga especial cuidado:

  • En zonas con rampas, al subir o bajar escaleras, al cruzar la calle o al esperar en un andén.
  • En lugares donde el piso sea irregular, resbaladizo o haya alfombras. En estos casos debemos verificar que los bordes de las alfombras estén bien clavados, y evitar caminar sobre pisos lavados antes que éstos se sequen.
  • Cuando cambie de posición de sentado a parado, o de acostado a sentado. Lo más conveniente es esperar dos minutos antes de moverse o comenzar a caminar.

3) Con respecto a la higiene personal, se recomienda hacerla con tiempo, sentado en una silla o usando una alfombra antideslizante. Es también importante contar con barras fijadas a la pared de la ducha o bañera que proporcionen un punto donde sujetarse.

4) Otra sugerencia es usar calzado cómodo, que tome bien el pie y tenga suela de goma, evitando siempre el uso de la clásica pantufla o de la popular ojota que le suman inestabilidad al caminar.

5) Es fundamental saber que al agacharse o inclinarse debe sostenerse de un soporte firme y evitar tirar la cabeza hacia atrás o girarla demasiado.

Estas medidas preventivas promoverán la reducción de los factores de riesgo de caídas en nuestro entorno.