Algunas estrategias y consejos a tener en cuenta

  • Mantener buenos hábitos alimentarios desde edades tempranas ayudan a prevenir enfermedades crónicas tales como obesidad, hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc.
  • No premiar a los niños con golosinas azucaradas
  • Elegir alimentos naturales para meriendas escolares, refuerzos por deporte y festejos de cumpleaños.
  • Inducir el hábito de una buena higiene dental
  • Evitar el consumo de grasas saturadas y colesterol.
  • Evitar el uso excesivo de sal y azúcar.
  • Las golosinas no deben formar parte de la dieta diaria
  • La golosina nunca debe reemplazar al almuerzo o cena
  • Beba y ofrezca agua para calmar la sed de los niños en reemplazo de refrescos azucarados o jugos comerciales que suelen concentran gran cantidad de azúcar y poseer pocos nutrientes buenos para el organismo.
  • Convierta a las frutas en el postre habitual, variando las formas de presentación o los platos que las incluyen, con el objetivo de evitar postres azucarados o dulces para terminar una comida.
  • Sumarle diversión a las comidas, una de las razones por las cuales los niños prefieren las golosinas es porque constituyen “alimentos divertidos”, pero nosotros los adultos podemos agregar color, sabor y caricaturas a comidas más nutritivas y sanas.
  • Anime a sus hijos a inventarse postres nuevos, ofrezca ingredientes sanos como cereales, semillas, frutos secos o frutas frescas y permita que ellos mismos elaboren sus golosinas más sanas y nutritivas.
  • Transformar las golosinas en un “alimento eventual”, para que los niños no se habitúen a su consumo y aprendan que ese tipo de alimentos no son indispensables a diario ni nocivos consumidos de vez en cuando.