En la consulta con el adolescente se le brinda al joven un lugar de escucha preferencial.

Se trata en lo posible de responder dudas, aclarar mitos, confirmar la normalidad del crecimiento y desarrollo o no. Indicar vacunas. Orientar en sexualidad, nutrición, higiene, riesgo de consumo de alcohol, tabaco y drogas. Orientar en prevención de accidentes y otros temas de su interés.

Promover el desarrollo de su propia autonomía y ayudarlo a proyectarse en el futuro. Reforzar los factores protectores y promover un estilo de vida saludable, estando siempre enmarcada la consulta en la confidencialidad.

Él o ella son los que con su espíritu crítico arribarán a sus propias respuestas dialogando con el profesional que los atiende; así el profesional, no sólo tendrá la obligación de hacer los diagnósticos más adecuados, sino también deberá detectar el riesgo de la situación planteada, y si en la posible solución de la enfermedad o problemática, el adolescente cuenta con la colaboración familiar o de su entorno cercano.