Limitá la ingesta energética procedente de la cantidad de grasa total

  • evitando frituras, eligiendo métodos de cocción como: al vapor, a la plancha, a la parrilla, al horno, hervidos;
  • seleccionando carnes de menor contenido graso, quitando antes de cocinar la piel a las aves y la grasa visible de las carnes.

Aumentá el consumo de fibras

Introducí en tus comidas frutas y verduras, legumbres, granos enteros, cereales integrales y frutos secos. Por ejemplo combinando verduras con pastas al dente (dan mayor saciedad) o cambiando las colaciones por alternativas más sanas que incluyan frutas frescas o secas, verduras y cereales integrales.

Limitá la ingesta de azúcares

Tanto el azúcar que agregás en las infusiones como la contenida en las golosinas. Elegí las versiones con menor contenido calórico y moderate en las porciones.

Remplazá la sal

Agregando a las preparaciones hierbas aromáticas y condimentos naturales.

Elegí agua

Elegí agua potable o mineral baja en sodio, en vez de bebidas dulces como gaseosas, bebidas deportivas y jugos de frutas.

Comé un solo plato de comida

Se puede lograr mucho reduciendo la cantidad de las porciones de todas las comidas.

Realizá una actividad física en forma periódica

Además hay que buscar oportunidades durante el día para realizar 10 ó 15 minutos de alguna actividad, por ejemplo una vuelta a la manzana caminando o subir y bajar las escaleras.