En la vida nos podemos encontrar frente a situaciones donde debemos auxiliar a otra persona, y es por esa razón que debemos tener los conocimientos básicos para realizar los primeros auxilios y ayudar a una persona en situación de accidente o enfermedad repentina, de manera de preservarle la vida y evitar así que su estado empeore.

Antes que todo, debemos verificar que la persona a la que vamos a asistir esté consciente, respire y tenga pulso.

Los primeros auxilios son medidas terapéuticas urgentes que se aplican a lesionados o enfermos de carácter repentino.

Es fundamental que frente a una situación como ésta siempre hay que evitar el pánico, como así también deben evitarse los cambios de posición hasta que se determine la naturaleza del proceso.

Existen procedimientos en caso de emergencias que es conveniente seguir, para que la ayuda resulte realmente eficaz:

Manual de primeros auxilios, la secuencia de atención:

En toda emergencia, es necesario evaluar la relación entre las lesiones o síntomas (según el caso), el daño que puede ocasionar el que no sean tratadas de inmediato, y el riesgo de producir nuevos daños con el tratamiento.

La secuencia de atención para primeros auxilios es un esquema básico de lo que debe hacerse en caso de emergencias, pero varía en función del tipo de emergencia y las condiciones de la víctima.

Deben establecerse las prioridades para el caso específico.

  • Evaluación del área del accidente. Si es segura, cuántas víctimas hay, si estamos en condiciones de ayudar sin exponernos.
  • Activar el sistema médico de emergencias (ambulancias, paramédicos, policía, bomberos, tránsito, y otros).
  • Evaluación inicial del paciente. Confirmación de que respira. Valoración de la conciencia, si está despierto, si habla, si sus respuestas son coherentes.
  • Evaluación de la respiración. Para ello, observaremos el tórax de la víctima.
  • Valoración del pulso. Preferentemente auscultando las arterias carótidas, que están a ambos lados de la nuez de Adán, ya que en caso de accidente, la sangre se redistribuye y no suele llegar a las venas de la cara interior de las muñecas, por lo que no encontraremos pulso.

 

¿Cómo tomar los signos vitales?

  • Toma del pulso: colocar los dedos (excluido el pulgar, ya que tiene pulso propio) sobre las arterias de la muñeca o el cuello del lesionado. En el caso de niños y recién nacidos, las pulsaciones van entre 100/120 y 140 latidos por minuto. En los adultos, las pulsaciones oscilan entre 60-80.
  • Verificación de la respiración: hay varias formas de percibir la respiración de una persona, por lo general es acercando la mejilla u oreja a la nariz de la persona. También podemos acercar el dorso de la mano. Otra forma es colocando la mano bajo el tórax, para sentir el movimiento. Colocar un espejo frente a la nariz de la víctima es muy efectivo, aunque no siempre se dispone de uno. La frecuencia de respiraciones normales, es de 15 a 20 respiraciones por minuto.
  • La primera verificación que debe hacerse en caso de accidente o enfermedad repentina, es que la víctima esté consciente, respire y tenga pulso, antes de aplicar los primeros auxilios.
  • Cuando la víctima está inconsciente, pero respira y tiene pulso, debemos vigilar su respiración hasta que llegue la atención especializada.
  • Si no respira pero tiene pulso, buscaremos un cuerpo extraño en la boca, o si la lengua obstruye la garganta. De ser así, retiraremos el objeto y daremos respiración de boca a boca con la protección debida.
  • Si no respira ni tiene pulso, se inicia reanimación cardio-pulmonar básica.
  • En caso de hemorragias intensas, comprimir la zona durante al menos 10 minutos, con paños o gasas. Si el paño se empapa, no lo retiramos, sino que colocamos otro encima.

 

El botiquín de primeros auxilios

El botiquín de primeros auxilios es indispensable en todo lugar de trabajo, vivienda o transporte, para atender aquellos accidentes que inevitablemente suceden. Es indispensable que esté correctamente equipado, y que su contenido se mantenga en condiciones adecuadas.

Los accidentes son acontecimientos inesperados, suceden en cualquier parte y en cualquier momento, por ello es necesario contar con un botiquín de primeros auxilios bien equipado en todos los ámbitos de nuestra vida, e hogar, el automóvil, lugar de trabajo, etc.

Es conveniente revisar periódicamente los elementos de nuestro botiquín, para descartar los que estén vencidos y reponer los que se gastaron.

Todas las personas que residen o trabajan en un sitio deben saber dónde se guarda el botiquín y cómo usarlo adecuadamente. Para estos efectos, es conveniente obtener un manual de primeros auxilios y leerlo cuidadosamente.

El botiquín puede ser una caja limpia, duradera, fácil de transportar, espaciosas, puede ser también un estuche, o inclusive una bolsa. Los medicamentos se conservarán en sus envases originales y se marcará las dosis recomendadas por el médico. Incluiremos además, una lista del contenido, los números telefónicos de la emergencia, del médico familiar, bomberos, policía, ambulancia. Si hay algún miembro de la familia que padezca alergias a medicamentos, alimentos, picaduras de abejas, etc., debe incluirse una lista de alergias de cada uno y los medicamentos que ellos usan.

Los botiquines deben guardarse fuera del alcance de los niños, pero donde los adultos puedan acceder fácilmente.

 

Contenido del botiquín 

Una vez que tenemos nuestro maletín de primeros auxilios, lo equiparemos con los elementos indispensables.

  • Gasa estéril de distintos tamaños.
  • Cinta adhesiva
  • Vendas adhesivas en varios tamaños.
  • Vendas elásticas
  • Jabón antiséptico
  • Algodón
  • Parches estériles para ojos
  • Almohadillas estériles de gasa
  • Termómetro
  • Alcohol al 70%
  • Guantes
  • Mascarilla o barbijo
  • Agua oxigenada

Es importante destacar que siempre hay que actuar si tiene seguridad de lo que se va a hacer, sin duda, es preferible acudir a una persona que tenga los conocimientos, por que es probable que el auxilio que preste no sea el adecuado y que contribuya a agravar al lesionado.