Con la llegada del buen tiempo un gran grupo de población empieza a practicar numerosas dietas que no solamente no son la solución para adelgazar, sino que se convierten en verdaderas trampas para la salud.

Estas dietas, muchas veces difundidas a través de programas de televisión, revistas de moda, alimentación, etc., que tienen en común el anuncio de una rápida pérdida de peso sin apenas esfuerzo para quienes las realizan inducen a una restricción calórica muy severa, que generalmente conduce a situaciones de carencias en vitaminas y minerales y alteraciones metabólicas,  insostenibles en el tiempo y peligrosas para la salud.

 

¿Qué son las dietas restrictivas?

Las dietas restrictivas son malos métodos para bajar de peso que reducen considerablemente o eliminan el consumo de determinados alimentos. Todo aquella dieta que prohíba una gran cantidad de alimentos naturales es una dieta restrictiva. Las dietas muy restrictivas, muy bajas en calorías, aunque consiguen que el peso disminuya a corto plazo, constituyen un riesgo inaceptable para la salud.

Este tipo de alimentación sin duda no hace nada más que alejarse de un modelo de dieta equilibrada. El primer resultado es el inicio de una alimentación desequilibrada que perjudica y hace difícil una reeducación alimentaría para una pérdida racional de peso.

Las dietas restrictivas siguen un modelo que no tiene en consideración las necesidades nutricionales de cada paciente. El cuerpo no trabaja en función de las calorías sino de los nutrientes que recibe, y si no es así, puede sufrir una serie de alteraciones de la salud que se manifiesten de diferente modo. A corto plazo se puede producir dolor de cabeza o problemas digestivos como estreñimiento o gastritis. A más largo plazo los problemas se pueden agudizar, aparte de que el cuerpo haya ganado no sólo los kilos perdidos sino también unos kilos extras. Pueden surgir anemias severas y enfermedades gástricas e incluso cambios metabólicos que hagan engordan por muy poco que se coma.

Las dietas restrictivas constituyen un riesgo inaceptable para la salud ya que pueden:

  • Provocar deficiencias de proteínas, vitaminas y minerales por la falta de consumo de ciertos alimentos.
  • Desencadenar trastornos del comportamiento alimentario (anorexia y bulimia), a veces de mayor gravedad que el exceso de peso que se pretendía corregir.
  • Producir efectos psicológicos negativos.
  • Favorecer el efecto rebote, es decir, la rápida recuperación posterior del peso perdido.
  • Al abandonar estas dietas, las personas que las siguen no han aprendido a comer saludablemente y vuelven a las costumbres que les hicieron engordar.

Una dieta sana o saludable no sólo consiste en una buena alimentación durante un periodo de tiempo determinado, sino en un estilo de vida saludable para perder peso progresivamente y de una manera constante.

Mantener una dieta equilibrada con aporte de vitaminas que mantenga el sistema inmunológico en buena forma, sin dudas prevendrá de una gran cantidad de enfermedades que atacan a las personas. Por ello un cuidado especial al plan nutricional desde la casa es imprescindible. Uno de los objetivos más importantes es hacer entender a la persona que desea perder peso, que esto debe hacerse bajo control médico y de manera personalizada.