“La obesidad es la enfermedad nutricional mas frecuente en niños y adolescentes de países desarrollados, pero no solo se limita a ellos” (Organización Mundial de la Salud –OMS-). Entre el 5 y el 10% de los niños en edad escolar son obesos, y el 23% tienen sobrepeso.

La obesidad es una enfermedad compleja y en su origen intervienen factores genéticos y ambientales.

A continuación e.numeramos algunas de las razones que constituyen el “ambiente obesogénico”, generador de la epidemia de obesidad infantil

  • Reducida lactancia materna
  • Rápida incorporación de fórmulas hipercalóricas y amasados dulces
  • Guarderías con 8 hs de permanencia desde los 45 días de vida
  • Madres sin patrón alimentario claro y frecuente conducta dietante
  • Familias que incitan a comer, aún sin apetito
  • Desayunos frugales e inexistentes
  • Desayunos en el kiosco, durante el primer recreo
  • Autodeterminación alimentaria (“no quiero frutas ni verduras”)
  • La mesa familiar no existe. Existen turnos individuales.
  • Comedores con alto índice de comida frita
  • Contraturnos que impiden almorzar
  • Generalización del Delivery
  • No hay olor a comida en los hogares
  • TV que incita a comer comida chatarra
  • Reemplazo del agua por gaseosas y jugos
  • Abuso de aderezos grasos
  • Planes educativos escolares que no preveen la materia alimentación en su currícula.

 

¿Cómo prevenir la obesidad infantil?

  • Promover la lactancia materna
  • Comer en familia
  • Mantener un esquema ordenado de alimentación con cuatro comidas diarias y colaciones escolares.
  • Dar buenos ejemplos de ingesta adecuada y ejercicio suficiente
  • Enseñar que la comida no es la única fuente de gratificación
  • Evitar la asociación entre premios y golosinas.
  • Motivar a lavarse los dientes después de cada comida para evitar mantener el sabor bucal como señuelo para seguir comiendo.
  • Consumir abundantes frutas y verduras y tener fácil acceso a ellas
  • Favorecer el consumo de agua o jugos naturales en reemplazo de refrescos azucarados
  • Evitar el consumo frecuente de bebidas azucaradas o gaseosas junto a las comidas y, en su lugar, favorecer la ingesta de agua.
  • No prohibir sino educar para elegir bien los alimentos
  • Estimular a la práctica de ejercicio físico recreativo
  • Reducir las horas de TV y computadora. Evitar el consumo de alimentos y caramelos mientras el niño mira la televisión o está inactivo.
  • Proveer un buen desayuno
  • Brindar colaciones escolares nutritivas sin azúcares simples ni grasas de origen animal (cereales inflados, tutucas, sandwiches de queso magro, yogurt, licuados de fruta, fruta fresca o deshidratada)
  • Planificar donde almorzará, cuanto dinero necesitará y con quien lo hará (Sin planificación y con dinero, el niño elegirá chatarra)
  • Si la escuela no tiene comedor, traslade el almuerzo al horario de la merienda, y en el horario de almuerzo ingiera una merienda (yogurt, barra de cereal, un sándwich) en la escuela.

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