La alimentación es uno de los aspectos más importantes en el desarrollo y el crecimiento de los niños. Como padres, sabemos que para nuestros hijos es fundamental comer alimentos saludables, pero no siempre es fácil ponerse de acuerdo acerca de lo que debemos comer y la manera de hacerlo.

A continuación, algunos consejos para lograr una correcta alimentación desde la niñez, que con el transcurso del tiempo les permitirán a nuestros hijos generar hábitos alimentarios saludables que los acompañarán durante toda la vida.

 

La lactancia materna

La lactancia materna ofrece innumerables beneficios para el niño, la madre y la familia. Conviene prolongarla durante 6 meses en forma exclusiva y 1 año o más incorporando los demás alimentos.

Ventajas

  • Es el mejor alimento, el más completo que puede recibir un niño menor de 6 meses: le brinda todos los elementos que necesita para su crecimiento y desarrollo saludables
  • Está adaptada a sus necesidades y posibilidades, y puede digerirla más fácilmente que cualquier otra leche
  • Contiene todo el líquido que el bebe necesita durante los primeros 6 meses (no debe darle otro líquido)
  • Favorece y fortalece la relación de afecto entre la mamá y el bebé, contribuyendo al desarrollo de niños capaces, seguros y emocionalmente estables
  • El contacto de piel a piel es fundamental: póngalo sobre su pecho en el momento de nacer, y a mamar dentro de la primera hora del nacimiento
  • El calostro contiene todas las defensas que el niño necesita durante ese período
  • Es la leche más segura por estar siempre en temperatura y condiciones nutricionales e higiénicas adecuadas
  • A través de la leche, la madre le transmite al bebé anticuerpos hasta que forme sus propias defensas

Es importante alimentar a su bebé “a demanda”, cuando él lo solicite, y con frecuencia. Así, producirá la cantidad de leche que el niño requiera.

Al año, el niño podrá incorporarse a una alimentación familiar saludable que contenga todos los nutrientes, evitando frituras, picantes y exceso de sal. El niño de 12 meses debe comer un plato mediano completo; a los dos años, necesitan un plato común completo.

Es importante tomarse el tiempo suficiente para darles de comer bien, con tranquilidad, ayudándoles a que conozcan y prueben otros alimentos, y se acostumbren a ellos.

Compartir los alimentos con otros es una actividad con muchos e importantes significados: uno de ellos es integrarse a la familia, dar y recibir afecto, sentirse valioso para los demás y comunicarse.

En la mesa, los chicos aprenden con el ejemplo. No sólo están aprendiendo a comer, sino que interiorizan el hábito de la alimentación, el placer de disfrutar con la familia y nuevas conductas que desarrolla con el grupo (compartir, esperar, usar los cubiertos, el vaso…).

La presentación variada y agradable de las comidas, el ambiente tranquilo, el diálogo, y la ausencia del televisor durante la comida, estimulan en el niño el deseo de comer.

Los niños necesitan más fraccionamiento de su alimentación que los adultos, y es útil hacerles una colación a media mañana o a media tarde. El pequeño en edad pre-escolar, deberá llevar meriendas saludables: frutas, sandwiches, galletas o panes, cereales o barritas, turrón o pururú, tutucas o praliné, y agua segura, evitando las golosinas, jugos concentrados y gaseosas.

La etapa escolar se caracteriza por un activo crecimiento de la masa corporal que se produce en forma continua, y abarca tanto el desarrollo físico como el psíquico. Para garantizar un buen crecimiento deben ofrecerse proteínas de origen animal (leche, carne, queso, huevo) y legumbres en preparaciones combinadas con cereales o con pan.

Por su parte, el calcio es un mineral que participa activamente formando hueso, y requiere para su utilización el aporte de vitamina D (en leche y derivados, huevo), el ejercicio físico y la exposición al sol.

El ser humano no tiene instinto para comer lo que necesita. Los niños deben aprender a comer con autonomía y los principales educadores son la familia, la escuela y los medios de comunicación, pero la influencia de las propagandas y el acceso a los kioscos atenta contra los buenos hábitos. Es frecuente que prefieran la comida chatarra a los alimentos sanos, la gaseosa al agua, las papas fritas a las verduras y los helados a las frutas.

Es responsabilidad de los adultos acompañarlos en la selección, compra, y consumo de una alimentación saludable, porque “somos lo que comemos” y no deseamos para ellos ni el exceso ni la carencia nutricional.

 

Consejos para una alimentación saludable

  • Comer con moderación, e incluir alimentos variados
  • Consumir todos los días leche, yogures y quesos
  • Comer diariamente frutas y verduras de todo tipo y color
  • Comer una amplia variedad de carnes rojas y blancas, retirando la grasa visible
  • Preparar las comidas con aceite crudo (preferentemente de oliva), y evitar la grasa para cocinar
  • Disminuir el consumo de sal y azúcar
  • Consumir variedad de panes y cereales integrales, pastas, féculas, harinas y legumbres
  • Consumir abundante agua segura a lo largo del día
  • La mesa familiar es un lugar importantísimo porque allí se forman hábitos alimentarios, de urbanidad al comer, de diálogo, de compartir vivencias, transmitir cultura alimentaria, identidad familiar y nada debe impedir por lo menos una comida al día todos juntos.