Una medida de prevención y tratamiento

Existe una asociación entre el consumo de sodio de la dieta y la presión arterial. El consumo estimado de Sal o Cloruro de Sodio, en Argentina alcanza los 12 a 13 g diarios por habitante. En el 2003, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la MS y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se comprometieron a promover la reducción de la ingesta a menos de 5 gr. de sal o 2 gr. de sodio diarios por persona. Para lo cual en nuestro país, está en pie una iniciativa llamada “Menos Sal, Más Vida” que persigue disminuir el consumo de la misma en la población.

Desde el año 2011, el Ministerio de Salud suscribe un convenio con industrias del sector alimentario para que reduzcan, de manera voluntaria y progresiva, el contenido de sodio en los cuatro grupos de alimentos procesados prioritarios, integrados por los productos cárnicos y sus derivados (chacinados cocidos y secos, embutidos y no embutidos), los farináceos (como galletitas, panificados y snacks), los lácteos (incluyendo una gran variedad de tipos de quesos) y las sopas, aderezos y conservas.

Esto se debe a que entre el 60 y 80% de la sal que se consume, proviene de los alimentos industrializados.  

Este año como parte de dicha iniciativa, en Córdoba, rige la ordenanza para eliminar los saleros y los sobres de sal de las mesas de restaurantes y locales de venta de comidas. También implicará que, ante el pedido del consumidor, se deberá ofrecer sal con bajo contenido de sodio; y los menús deberán incluir la leyenda “El consumo excesivo de sal es perjudicial para la salud”.

Como recomendación, es importante probar siempre la comida antes de volcar el salero y optar  por dar sabor a las comidas con condimentos naturales, como jugo de limón, perejil, albahaca, tomillo, romero, entre otros.

La reducción progresiva de sal no es percibida por la población dado que los mecanismos del gusto se van adaptando.

Existen en el mercado una oferta de “Alimentos de Bajo Contenido en Sodio”, en los cuales se ha reducido sensiblemente su cantidad.

Se clasifican en:

  • Bajos en sodio: contienen entre 40 y 120 mg por 100 g de producto.
  • Muy bajos en sodio: menos de 40 mg por 100 g de producto.

Ambos pueden llevar en su rótulo la leyenda “Sin sal agregada o adicionada”.

  • Reducidos en sodio: deben contener una reducción mínima del 25% de dicho mineral con respecto al producto original.

 

Desde el año 2006 es obligatorio declarar el contenido cuantitativo de sodio en el etiquetado de los alimentos.

sal

Es fundamental que los individuos con HTA aprendan a leer las etiquetas nutricionales, para poder realizar elecciones de alimentos adecuadas.

 

SER UN CONSUMIDOR RESPONSABLE IMPLICA CONOCER PARA CUIDAR DE NUESTRA SALUD Y HACER VALER NUESTROS DERECHOS.

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