La HTA pertenece al grupo de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles, se ha transformado en una epidemia “silenciosa”, ya que uno de cada tres adultos del mundo la padece, y la mayoría pasa años sin saberlo.

Es una enfermedad que implica el aumento de la presión arterial de forma crónica, mayor a 120 mmHg la presión sistólica o máxima, y más de 80 mmHg la presión diastólica o mínima. Pueden estar elevadas ambas o sólo una de ellas. No presenta síntomas durante mucho tiempo y si no se trata, puede desencadenar complicaciones severas como un accidente cerebrovascular, un evento coronario, una falla cardíaca o enfermedad renal, lo que puede evitarse si se controla adecuadamente.

Las arterias sufren las primeras consecuencias, se endurecen a medida que soportan la presión arterial alta de forma continua, se hacen más gruesas y puede verse dificultado el paso de la sangre. Esto se conoce con el nombre de Ateroesclerosis.

Por lo tanto, es un Factor de Riesgo de Enfermedades Cardiovasculares, las cuales representan la principal causa de muerte en el mundo y en nuestro país.

Aproximadamente, el 90 – 95% de todos los casos no tienen una causa única identificable, con una fuerte influencia hereditaria, lo que se denomina “Hipertensión Primaria o Esencial”.

El 5 – 10% restante, posee una causa directamente responsable, como afecciones endócrinas, vasculares, renales, neurogénicas, lo que se conoce como “Hipertensión Arterial Secundaria”.

Conviene separar aquellos Factores No Modificables, como la genética, el sexo, la edad y la raza; de aquellos Factores Modificables, como:

  • El sobrepeso y la obesidad
  • La ingesta excesiva de sodio
  • Bajo consumo de hortalizas y frutas (fuente de Potasio)
  • El consumo nocivo de alcohol
  • El tabaquismo
  • La inactividad física

Además de estos cambios en el estilo de vida, existen numerosos fármacos para controlar la presión arterial y se debe seguir un tratamiento regular de por vida para mantenerla estable.

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