La mucosa normal del intestino delgado se distribuye en una serie de pliegues que aumentan la capacidad de absorción. Vistas al microscopio, la superficie está formada por millones de vellosidades y microvellosidades cubiertas por células en forma de columnas.

El intestino en un adulto tiene una superficie comparable a la de una cancha de tenis.

El gluten, que surge de la unión con agua de dos proteínas presentes en los cereales,  es habitualmente bien tolerado por el intestino. En países cerealeros como la Argentina, resulta  económico y tiene muchas utilidades y ductilidad en la industria alimentaria: permite el leudado, aumenta el volumen del producto, da brillo, une la masa, es adherente, pegajoso, elástico….

Está presente en el trigo, avena, cebada y centeno y como agregado o excipiente en muchas leches, quesos, fiambres, frutas deshidratadas, verduras en conserva, dulces, golosinas, jugos, chicles, calditos, dentífricos, en medicamentos, en la Hostia.

La enfermedad celíaca se diagnóstica por estudios inmunológicos en sangre, o por biopsia de intestino delgado obtenida por endoscopía.

Existen casos intermedios de enfermedad celíaca latente, que en algún momento de la vida aparece con sintomatología florida.

Es más frecuente en adultos que en niños, en mujeres en edad reproductiva que en hombres, en diabéticos tipo I, y tiene una enorme carga genética: es 100 veces más frecuente en familiares directos de celíacos.

En algunos países como Escocia, la incidencia en niños disminuyó luego de introducir más tardíamente el gluten a la dieta de los niños.

La ingesta de gluten resulta tóxica porque genera una reacción inmunológica importante,  independientemente que se ingieran grandes o pequeñas cantidades (alcanza con haber volado partículas de harina o haber usado el mismo cubierto para manipular comida con trigo, avena, cebada o centeno con la comida del celíaco).

Esta toxicidad provoca atrofia de las micro vellosidades del intestino delgado y reacciones en la mucosa rectal, mayor sensibilidad inmunológica, malabsorción de otros nutrientes, signos de desnutrición, déficit de crecimiento, dificultades en la procreación. Suele acompañarse de náuseas, vómitos, flatulencia y diarrea.

Casos menos sintomáticos se confunden con colon irritable acompañado de anemia, pérdida de peso o estado de deficiencia de algún nutriente.

Estos signos desaparecen luego de dos o tres meses de exclusión dietética del gluten y la mucosa intestinal puede recuperar su normalidad.

 

Los celíacos deben:

  • Consultar con profesionales médicos y Lic. en Nutrición
  • Consultar con organismos de  análisis y control,  sobre el listado actualizado de productos sin trigo, avena, cebada y centeno (TACC), con el signo o la leyenda “aptos para celíacos” (www.anmat.gov.ar/listados/Listado_de_Alimentos_Libres_de_Gluten_4_04_2012.pdf y ley 26588)
  • Leer atentamente las etiquetas de alimentos y medicamentos. Ante la duda, consultar con el fabricante.
  • Familiarizarse con preparaciones sin TACC, disponer de recetas adecuadas o lugares donde expendan alimentos para celíacos
  • Considerar que el tratamiento para la celiaquía es respetar la dieta.  De ese modo, los síntomas desaparecen y la calidad de vida es similar a la del resto de la población.