Mientras los niños en edad escolar atraviesan una etapa de gran crecimiento y desarrollo, los adultos deben enfrentar múltiples actividades durante el día. Comenzar el día con un desayuno equilibrado contribuye a un reparto más armónico de las calorías a lo largo del día y ayuda a realizar ingestas más altas de la mayor parte de los nutrientes que el organismo precisa.

De esta manera, permite mejorar el estado nutricional, favorece el tránsito intestinal, mejora los niveles de colesterol sanguíneo, ayuda a controlar el peso y a adoptar hábitos alimentarios saludables.

Un buen desayuno marca la pauta del resto de las comidas diarias, por ello no deben estar ausentes:

  • Los cereales: que proporcionan hidratos de carbono que ayudan a la presencia de glucosa, aportan energía, vitaminas y minerales. Los cereales integrales además aportan fibra.
  • Los lácteos (preferentemente descremados): que contienen proteínas de calidad, calcio, vitaminas A y D, y vitaminas del grupo B.
  • Las frutas: que aportan hidratos de carbono, agua, vitaminas, minerales y fibra.
  • Otros: también pueden participar algunos derivados cárnicos o margarinas y mantecas pero en cantidades moderadas. Las combinaciones con productos muy grasosos o con exceso de carbohidratos hacen trabajar en exceso a nuestro cuerpo y lo extenúan.

Todos los miembros de la familia deben conocer la importancia de esta comida y participar en su preparación. Desayunar nos hará sentir renovados y listos para realizar nuestras tareas diarias con más rapidez, concentración y atención.

5 opciones rápidas y saludables

1) Sandwich de queso + Café con leche + 1 naranja

2) Tazón de muesli con leche + 1 Pieza de fruta mediana

3) 2 tostadas con margarina y mermelada ligera + Café con leche + Bowl de frutillas

4) Jugo de naranja + Yogur descremado con copos de avena + Café con leche

5) Bowl de de cereales integrales con leche + 2 manzanas