La diabetes tipo 2 es una enfermedad que se está convirtiendo en epidemia en el mundo entero. Esto es debido al estilo de vida actual, hábitos alimentarios con comidas cada vez más calóricas, ricas en azúcares y grasas.

Una característica de la diabetes tipo 2 es que los pacientes suelen pasar muchos años en situación de intolerancia a la glucosa o glucemia alterada en ayunas,  que significa tener cifras de glucemia elevada en sangre, sin estar en rango de diabetes mellitus. Esta es una situación de alto riesgo para contraer la enfermedad.

Está claramente demostrado que, lograr cambios de hábitos de vida en esta etapa, como caminar 30 minutos cinco días a la semana y bajar entre 5 y 10 % su peso corporal, previene la aparición de diabetes. El objetivo principal es hacer entender a toda la comunidad que la diabetes tipo 2 es una enfermedad prevenible. Otro aspecto importante a destacar es que este tipo de diabetes es poco sintomática los primeros años, por lo que las personas pueden tener la enfermedad durante mucho tiempo, sin tener conocimiento de esto. El problema de esta particularidad, es que los pacientes presentan complicaciones crónicas antes del diagnóstico de la diabetes tipo 2.

La recomendación para evitar esta situación, es que toda la población realice un análisis de glucosa al menos una vez cada 3 años, después de los 45 años de edad y, quienes tienen mayor riesgo, lo realicen anualmente.

Aún existe el concepto general que por tener diabetes, la persona está condenada a padecer algunos de los problemas conocidos, como disminución de la visión, insuficiencia renal o problemas de corazón, entre otros. En función de esto, cabe aclarar que esta información es errónea. Esto no es así y, por suerte, contamos cada día con mayor cantidad de medicamentos, elementos de control y conocimientos para evitar estas complicaciones.