Antes de decidir hacerse operar usted debe evaluar los pro y los contras del procedimiento, es decir, los beneficios que espera de la cirugía y sus riesgos potenciales.

Si usted tiene un problema en la rodilla, que en su caso podría implicar dolores, una deformidad, rigidez, hinchazón, inestabilidad o bloqueos. Usted está limitado en su vida diaria, trabajo o actividad deportiva

Es por esto que su cirujano le propuso la operación. Su objetivo es reducir su discapacidad, restableciendo una función lo más normal posible de la articulación.

Para esto, existen diferentes técnicas. Su cirujano le aconsejará aquella que estime mejor para solucionar su caso. Tenga en cuenta el hecho que la cirugía tiene sus límites, según la importancia y la antigüedad del problema algunas cosas no pueden ser reparadas más que parcialmente.

Una operación presenta siempre riesgo de posibles complicaciones, aunque todas las precauciones hayan sido tomadas. Pueden aparecer durante la operación o luego de ella (a veces varios meses después) y es imposible presentarlas todas aquí. Entre las más frecuentes o las más graves podemos citar:

  • Una infección de la zona operada
  • Sangrados de la herida (hemorragias) o la formación de un bolsillo interno de sangre (hematoma).
  • Aparición de coágulos de sangre sólida (trombo) en las venas de las piernas (flebitis), o a nivel de los pulmones u otros órganos (embolias).
  • Daños de la piel (quemadura, escara, necrosis), de músculos, de ligamentos, de nervios (parálisis, perdida de sensibilidad)
  • Una mala cicatrización o una ausencia de soldadura del hueso (pseudoartrosis).
  • Un mal posicionamiento, desplazamiento, una mala tenida, una usura o una ruptura del material utilizado (grampas, tornillos, placas, prótesis, etc.).

Estas complicaciones pueden desencadenar dolor, mal funcionamiento de la articulación, una rigidez o una incapacidad temporaria o definitiva. En caso de complicaciones la situación puede devenir peor que antes de la intervención, aunque ésto es sin duda excepcional. Ellas necesitan, algunas veces, actos suplementarios, otras operaciones, una inmovilización, una transfusión o la utilización de medicamentos particulares.

En función de su caso y de su estado de salud, usted estará más o menos expuesto a uno u otro de estos riesgos. Aún durante una operación, en apariencia poco peligrosa y perfectamente realizada, ésto le puede ocurrir.

Sepa también que deberá ser prudente y saber adaptar su actividad para aprovechar el mayor tiempo posible los resultados de la cirugía.

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