El escenario actual de los principales problemas de salud obliga a reenfocar nuestra actividad como médicos y actitud como pacientes. Nos

Los antiguos conceptos sobre el origen de las enfermedades se desmoronaron hace tiempo, dando paso en la actualidad a una comprensión multifactorial y dinámica en la que las condiciones generales socio económicas, medioambientales  y los estilos de vida desempeñan un papel determinante.

Definiendo a la salud como el logro del más alto nivel de bienestar físico mental y social y de la capacidad de funcionamiento que permitan los factores sociales en los que vive inmerso el individuo y la colectividad, el proceso salud-enfermedad no es algo sólo individual.

El escenario actual de los principales problemas de salud obliga a reenfocar nuestra actividad como médicos y actitud como pacientes. Nos enfrentamos en este siglo XXI a retos y desafíos en salud más complejos: el envejecimiento y la dependencia, la epidemia de la salud mental, las enfermedades degenerativas, las enfermedades vasculares y los cánceres, fuertemente relacionados con algunos estilos de vida, las drogodependencias, la adolescencia y juventud “fuera del sistema”, la seguridad en las rutas y otros escenarios, la violencia de género, violencia en la escuela y en casa, los problemas osteomusculares y el dolor crónico. No son unicausales. Sus causas, sus determinantes, no son en su mayor parte biológicas ni biomédicas, sino que están estrechamente relacionadas con el tipo de sociedad que estamos desarrollando: educación, ingresos, vivienda, trabajo, desigualdades sociales, transporte, cambios medioambientales, estilos de vida, cambios en el apoyo social, roles y valores socioculturales.

“Una visión global de la Salud requiere integrar la dimensión biológica (relacionada con el cuerpo), psicológica (relacionada con la salud mental y emocional) y social (relacionada con la interacción con otras personas y con la sociedad en que se vive).

Los estilos de vida pueden definirse como el conjunto de patrones de conducta que caracterizan la manera general de vivir de un individuo o grupo y son fruto básicamente de la interacción entre las reacciones aprendidas durante el proceso de socialización y las condiciones de vida de ese individuo o grupo.

El estilo de vida de una persona está determinado por cuatro grandes tipos de factores que interaccionan entre sí:

  1. Características individuales
  2. Entorno microsocial
  3. Factores macrosociales
  4. Medio físico geográfico

Las características individuales de cada individuo vienen marcadas por su personalidad, su carácter, y determinan su propia conducta, pero su entorno más próximo, microsocial, colabora en establecer pautas que ejercen de forma determinante una influencia sobre su estilo de vida. El entorno macrosocial, menos próximo, pero no menos determinante, ejerce una influencia que en muchas ocasiones escapa a nuestra percepción como individuos, pero que promueve o dificulta conductas relacionadas con estilos de vida saludables.

No hay una diferenciación clara entre el medio ambiente y los estilos de vida, ya que en muchos casos interaccionan y es difícil establecer un límite de separación entre estos dos determinantes. El medio ambiente condiciona el estilo de vida de las personas y el estilo de vida de las personas repercute sobre el medio ambiente.

“Nuestra salud, una forma de vida que depende del equilibrio entre la actitud como pacientes, nuestra actividad como médicos y una política colectiva por parte del estado y la sociedad”

Por lo expuesto anteriormente nuestra actividad como médicos necesariamente requiere un nuevo enfoque hacia la promoción  y educación para la salud, capacitando a las personas para aumentar el control de su salud y no sólo limitarse a la curación de enfermedades. Como pacientes, el desarrollo de una actitud de vida saludable (estilos, comportamientos y conductas) es la clave del éxito para los principales problemas de salud en la actualidad. La actividad física, una alimentación saludable, el cese del tabaquismo y el consumo moderado de alcohol son algunos ejemplos de estilos de vida saludable. Y como sociedad y políticas de estado garantizar al menos, un nivel socio económico y medioambiental básico.

Sólo de esta forma, la salud no se contempla como un objetivo en sí misma, sino como un recurso para la vida cotidiana, como una manera de vivir.