Alimentación

Una alimentación equilibrada es aquella que permite a la persona mantener un adecuado estado de salud y realizar las actividades cotidianas. Contribuye al bienestar corporal y al crecimiento personal global, ya que aporta las materias primas necesarias pero también por su significado psicológico y social, por su relación con el peso, la propia imagen y la autoestima, porque es un instrumento de interrelación personal, etc.

La alimentación está sometida a múltiples influencias externas, educativas, culturales y económicas. Los estilos y comportamientos alimentarios se configuran en relación con el entorno y las condiciones de vida y en el contexto de las experiencias individuales y colectivas. La mera elección de alimentos va a depender de factores sensoriales (visuales, gustativos, olfativos) y de otros factores socioculturales, económicos, religiosos, psicológicos, cognitivos, de habilidades, etc.

“En la actualidad está cambiando la forma de alimentarse y variando la importancia relativa que tenía cada grupo de alimentos.”

Hoy coexisten distintos modelos culturales. De un modelo más tradicional que se centraba en equilibrar comidas y platos fuertes y débiles, fijaba un menú semanal y trataba de incorporar determinados productos como la carne (que simbolizaba fuerza, salud y status social), se pasó a un modelo más centrado en los propios alimentos que positivizaba los productos naturales y artesanales, penalizaba las grasas, los alimentos grasos y los alimentos “de engorde” y cuestionaba las conservas y congelados.

Ahora se plantea que hay que comer de todo pero en su justa medida, sin que se termine de saber claramente que significa esto en la práctica. Se intenta rehabilitar y reintroducir en la dieta algunos de los alimentos marginados hasta hace poco (leche materna, aceite de oliva, legumbres, arroz, pescado). Se mantiene una valoración positiva de la comida casera, lo natural y artesanal y en algunos sectores un cierto rechazo de lo foráneo, las hamburguesas y pizzas, lo nuevo, la comida rápida precocinada, los alimentos congelados, etc.

Entre los factores que influyen en los comportamientos alimentarios en nuestra sociedad hoy, se describen:

  • Factores del contexto general: cambios demográficos, nuevas características de la industria alimentaria y dietética, medios de transporte, nuevas técnicas de producción y conservación de alimentos, la incorporación de la mujer al trabajo, los ritmos de vida, normas y valores sociales centradas en la juventud, la belleza, el culto al cuerpo y a la delgadez, ideal de salud y de comida saludable, gran influencia de la publicidad y los medios de comunicación social.
  • Factores del entorno próximo: migraciones del campo a la ciudad, disminución delas redes de apoyo social, actividad laboral, la oferta alimentaria de los comerciosque se utilizan, estilo de vida individual, familiar y grupal, valor grupal que se concedea la alimentación, funcionamiento y clima familiar, cómo se realiza el repartode tareas domésticas, etc.
  • Factores personales: conocimiento sobre los alimentos y la alimentación, valores, emociones y sentimientos frente a los alimentos, frente al cuerpo y en relación consigo mismo/a y con el cuidado personal, la alimentación como placer, el picoteo como reacción frente a situaciones de ansiedad, habilidades de comunicación y negociación familiar para desarrollar una dieta equilibrada, etc. Una imagen corporal positiva se relaciona con una alta autoestima, es decir con un sentimiento de valoración positiva de sí y es un hecho generalmente aceptado que una alta autoestima favorece un buen estado de salud y proporcionará a la persona un mayor grado de autonomía.

 

 

Ejercicio físico

ejercicioLa actividad y el ejercicio físico son considerados como una de las bases fundamentales para el buen estado de salud. Producen una sensación de bienestar general, reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejoran la tensión arterial, el colesterol, el estrés y la obesidad, ayudan a trabajar las articulaciones y sobre todo, a detener la descalcificación.

En muchos casos el ejercicio con una dieta adecuada es suficiente para que no avance la osteoporosis. La actividad física adecuada produce sentimientos positivos acerca de una o uno mismo y de nuestro aspecto, nos hace sentirnos de otra forma respecto a nuestro cuerpo, ayuda a sentir y liberar emociones y nos permite apreciar el potencial de energía y placer que hay en él. Algunas formas de actividad física implican contacto interpersonal y favorecen el desarrollo de la dimensión social.

Según señala Ana Buñuel, en los últimos 15 años las actividades físico-deportivas han experimentado un auge en nuestra sociedad. Entre las explicaciones cita: el cuerpo es aquí hoy un valor central, un signo de status y un símbolo de éxito o fracaso, cobran relevancia necesidades relacionadas con la calidad de vida, el mantenimiento y mejora de la salud, la ocupación del tiempo libre en actividades lúdico culturales, la gran influencia de los medios de comunicación, etc.

Las actividades físico-deportivas suponen un escape al alto nivel de autocontrol que exigen las sociedades desarrolladas, un remedio para las tensiones que ella misma genera (Norbert Elías, 1992). Se busca el equilibrio interior, experimentar emociones, romper la rutina diaria, expresarse, comunicarse, divertirse, etc. Aunque algunas formas de ejercicio pueden mejorar o modificar la apariencia física, hay que tener en cuenta que realizar actividades físico-deportivas no es igual a tener buen tipo según los actuales cánones de belleza. Es importante no crear falsas expectativas.

Algunos factores suponen un freno a la práctica del ejercicio físico como son: la imagen que se tiene de que la actividad física es de profesionales o deportistas, a veces se asocia ejercicio físico a esfuerzo importante o aparatos de gimnasia (tener aparatos de gimnasia domésticos no es sinónimo de estar en forma), la publicidad marca pautas y emite consejos que sólo buscan vender determinados productos, la urbanización del ser humano que lleva al sedentarismo y al estrés, la velocidad como valor positivo, etc. Algunos estereotipos dominantes que hacen del cuerpo masculino una máquina de conquista y triunfo y que asocian el cuerpo femenino con la belleza y el deleite de la vista, pueden dificultar la práctica del ejercicio físico por parte de las mujeres.

Para muchos hombres la estima corporal proviene de sentirse activos, aptos y fuertes. Para muchas mujeres, ésta proviene de sentirse bien arregladas y atractivas.

Se considera que la Forma Física y la Salud se conforman con la influencia de 3 factores:

  1. Resistencia Cardiorespiratoria.
  2. Fuerza y resistencia muscular.
  3. Flexibilidad o movilidad.

Por eso se plantea que el entrenamiento para mantener o aumentar la Forma Física y la Salud incluya un entrenamiento en estos 3 ámbitos.

En Navarra, según la información aportada por la Encuesta de Salud 2000:

  • En la actividad física habitual (trabajo fuera del hogar, actividad en el hogar, estudio, etc.) el 37% de las personas son sedentarias, con igual porcentaje de hombres que de mujeres.

Las personas mayores de 65 años y las menores de 24 son las más sedentarias.

Respecto a la encuesta de 1991, ha habido un desplazamiento en la prevalencia de personas moderadamente activas a sedentarias más acusado en mujeres y a partir de 25 años.

  • En el tiempo de ocio (durante el tiempo libre) casi la mitad de la población, un 46%, realiza ejercicio de forma habitual.

Respecto a los resultados de la encuesta de 1991, ha aumentado 9 puntos. Como entonces, los hombres hacen más ejercicio que las mujeres. Se da una mayor prevalencia de mujeres sedentarias y menor presencia de mujeres activas – muy activas (6% versus 16%). Por edad, se da una mayor presencia de ejercicio muy activo en los más jóvenes, sobre todo hombres.

El deporte de competición tiene mayor relevancia en la gente joven. En la edad adulta se entiende que hacer ejercicio o actividad física no es sinónimo de competitividad ni patrimonio de la gente joven. Se suele hablar en general de ejercicio o actividad física, gimnasia “de la forma” o prácticas físico-deportivas. Aunque aquí hablamos de ejercicio y actividad física, a veces se diferencian:

  • El deporte es una actividad de naturaleza competitiva y gobernada por reglas institucionalizadas.
  • El deporte de elite y profesional requiere ciertos requisitos y su práctica prolongada puede acarrear riesgos para la salud.
  • El ejercicio es la actividad que se realiza de forma voluntaria con el propósito deliberado de mejorar la forma física: la fuerza, la resistencia y la flexibilidad.
  • La actividad física y la recreación activa son actividades, bien de base lúdica o recreativas, que se realizan por el simple gusto de hacerlas, o bien de base ocupacional.

A cada edad le corresponde una manera de hacer ejercicio y éste siempre es bueno para todas las personas si se descubre el adecuado para cada cual. Se puede comenzar por disfrutar de las sensaciones básicas del movimiento y de la actividad física para incrementar luego el esfuerzo hasta realizar ejercicio de forma periódica.

Se trata también de potenciar la actividad y el goce en el movimiento, procurando que el cuerpo se sienta vivo y activo no sólo durante los ejercicios sino a lo largo de todo el día y que se confíe en las propias energías. Además es importante que cada cual descubra las ventajas que la práctica del ejercicio físico le proporciona desde el punto de vista de su salud y desarrollo personal, que cada cual lo haga a su manera, que introduzca los cambios que más le vayan.

Proponerles que las actividades que elijan sean factibles, impliquen disfrute, posean un cierto nivel de éxito en su realización, para que, a partir de experiencias positivas, adquieran una mejor predisposición para posteriores ejercicios y se refuercen así en la práctica de ellos.

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