La Promoción de la Salud se considera como el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud para mejorarla. Desde la perspectiva de Promoción de Salud, se entiende la salud no solamente como ausencia de enfermedad, sino como un recurso para la vida diaria, un concepto positivo que acentúa los recursos sociales y personales, así como las aptitudes físicas; un derecho humano fundamental.

Se considera que las personas, grupos y comunidades son agentes activos, protagonistas de su propia salud, su educación y su propia vida. Pero la salud no sólo depende de ellos. En la salud influye un amplio abanico de factores sociales, económicos, políticos, ambientales y personales.

“Los resultados en salud van a depender de la confluencia entre los determinantes de la salud, los acontecimientos que suceden en la vida de cada cual y las decisiones que cada persona tome.”

Por Estilos de vida se entiende la “manera general de vivir” de las personas y grupos. Esto incluye no sólo los clásicamente denominados “hábitos saludables” (comer sano, hacer ejercicio físico, uso moderado del alcohol, vida sexual sana, conducción segura, manejo del estrés, no fumar) sino también las formas de pensar y de comportarse de las personas en su relación consigo mismas, en el control de sus vidas y su proyecto de vida, las relaciones interpersonales, la relación con el entorno, el repertorio de habilidades personales y sociales de que disponen, etc.

Salud y estilos de vida son conceptos subjetivos y dinámicos, diferentes para cada persona y cada distinta situación de su vida. No hay un único estilo de vida óptimo para todas las personas. Las intervenciones de promoción de estilos de vida saludables se dirigen, por una parte, a mejorar el entorno y la sociedad en que se vive (entornos saludables) y, por otra, a mejorar las capacidades de las personas para llevar una vida más sana.

Los entornos saludables se refieren a pueblos y ciudades saludables, con planteamientos urbanísticos “a la medida humana”, espacios para el ejercicio físico, relaciones personales satisfactorias, cuidado del medio ambiente físico, una oferta de actividades de ocio al alcance de todas las personas, modelos socioculturales “saludables” respecto a temas como el rol de género o la belleza, oferta de alimentos sanos, escuelas promotoras de salud, lugares de trabajo saludables y otros espacios…

Una vida más sana implica además el desarrollo de capacidades personales. Las personas pueden también elegir comportamientos más o menos saludables. Por ello es importante aportar información y desarrollar actividades y proyectos de educación sanitaria sobre estilos de vida saludable.