Hace tres décadas, un diagnóstico de VIH era una condena de muerte. Hoy ya no y, sin embargo, mueren dos millones de personas por año a causa del SIDA. A pesar de los avances biomédicos, el estigma y la discriminación siguen siendo los grandes conductores de la epidemia.

 

¿Qué es el SIDA? ¿Qué es el VIH?

El SIDA es una enfermedad infecciosa que ataca al sistema inmunológico. SIDA significa Síndrome (un conjunto de síntomas) de Inmunodeficiencia (que ataca al sistema inmunológico) Adquirida (no es hereditaria, sino causada por un virus). Es provocado por un virus que se llama HIV o VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana).

El VIH se encuentra en todos los líquidos orgánicos de aquella persona que tiene el virus: sangre, semen, saliva, lágrimas, leche, calostro, orina, secreciones uterinas y vaginales y el líquido preseminal. Pero solamente la sangre, el líquido preseminal, el semen, fluidos vaginales y la leche materna presentan una concentración suficiente como para producir la transmisión.

Se llama persona que vive con VIH a la persona en la que se detecta que ha tenido contacto con el virus. Enfermo/a es la persona en la cual se han detectado enfermedades causadas por la inmunodeficiencia producida por el virus. La persona que vive con el virus no tiene síntomas.

 

Análisis de VIH

El análisis de VIH es un análisis de sangre que detecta la presencia de anticuerpos al VIH. Esta prueba se llama ELISA y dado que no es específica de la infección por VIH, su resultado debe ser confirmado con otra prueba denominada Western Blot.

El cuerpo humano produce anticuerpos para luchar contra las enfermedades. En el caso del VIH, la presencia de anticuerpos demuestra que una persona está infectada, es decir, que el virus está presente en su cuerpo y que, de no tomar las precauciones correspondientes, puede transmitirlo a otras personas. Una persona que vive con VIH puede no presentar ningún síntoma. Estar infectado, no es lo mismo que tener SIDA.

Por lo tanto, hacerse un análisis de VIH es importante para saber si estás infectado y, en ese caso, tener en cuenta que podés transmitir el virus a otros. También es importante para recibir ayuda médica, ya que existen tratamientos con distintas drogas para retardar el desarrollo de la enfermedad y mejorar la calidad de vida. Y, por último, para evitar la transmisión al bebé en caso de embarazo.

 

¿En qué fluidos se encuentra el VIH?

El VIH se encuentra en numerosos fluidos del organismo: sangre, semen, líquido preseminal, secreciones vaginales, leche materna, saliva, lágrimas, etc. Sin embargo, es muy importante saber que sólo en algunos de estos fluidos existe concentración de VIH suficiente como para producir la transmisión: sangre, líquido preseminal, semen, secreciones vaginales y leche materna.

 

¿De qué manera se transmite el VIH/SIDA?

El virus se transmite solamente por tres vías:

• Transmisión sexual: las relaciones sexuales sin protección –es decir, sin el uso de preservativo– son una forma de transmitir el VIH, ya sean éstas homosexuales o heterosexuales, se trate de relaciones vaginales, anales o bucogenitales. Cabe aclarar que en el sexo oral la práctica es de riesgo para el que pone la boca si no utiliza protección. La transmisión del virus en las relaciones sexuales se realiza a través de las lesiones o heridas microscópicas que se producen durante la penetración y otras prácticas que involucran fluidos sexuales.

• Transmisión por vía sanguínea: el principal riesgo de transmisión por vía sanguínea está en el uso compartido de instrumentos punzantes, cortantes o de uso personal (maquinitas de afeitar, cepillos de dientes, alicates, etc.). En el caso de los usuarios de drogas, la transmisión ocurre a través del intercambio de jeringas, agujas y otros elementos de inyección, así como por el intercambio de “canutos” (instrumentos usados para aspirar cocaína).

• Transmisión perinatal: una mujer que vive con VIH puede transmitir el virus a su bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia. La transmisión perinatal o vertical es la principal vía de infección por VIH entre los niños. Se estima que existe un 30% de probabilidades de transmitir el virus de la madre al bebé si la mujer no recibe atención médica durante el embarazo, el parto o la lactancia. Estas posibilidades se reducen a alrededor del 2% si la mujer se controla el embarazo, se realiza el análisis de VIH, recibe una adecuada atención médica durante el embarazo y/o el parto y evita el amamantamiento.

 

Nadie se contagia por DONAR sangre

La extracción de sangre se efectúa con material descartable, por lo que el donante no corre ningún riesgo. Quien recibe una transfusión de sangre debidamente controlada, no corre riesgos. La Ley Nacional de Sida N° 23.798 exige el control de toda sangre a transfundir.

 

¿Cómo evitar el contagio por sangre?

No intercambiar agujas y jeringas. Una sola vez puede ser suficiente para contraer el virus, dado que la sanguínea es la vía más “efectiva” de transmisión.

Usar una nueva jeringa cada vez, en el caso de que se consuman drogas de manera inyectable.

Controlar que todo procedimiento que incluya algún corte o punción (pinchazo) se realice con material descartable o esterilizado (dentista, manicura, prácticas médicas, etc.)

 

¿Cómo evitar el contagio por vía sexual?

Lo único que protege de la transmisión del VIH en las relaciones sexuales es el uso correcto del preservativo, desde el principio y hasta el final de la relación sexual. El preservativo actúa como barrera mecánica, impidiendo el intercambio de fluidos. Tiene que  cumplir con normas de calidad, por lo que debe revisarse que tenga el sello IRAM en el envase. También debe revisarse en el envase la fecha de vencimiento. Los preservativos deben guardarse en un lugar fresco, ya que el calor puede arruinarlos o romperlos con facilidad.

Es importante recalcar que debe evitarse la penetración sin preservativo, porque el líquido preseminal puede transmitir el virus.

Se debe usar el preservativo siempre, tanto en el sexo oral como en todas las relaciones que impliquen penetración vaginal o anal.

 

SIDA y embarazo 

Se recomienda que toda mujer embarazada:

  • Realice el control de su embarazo desde el primer trimestre.
  • Realice el análisis de VIH con el primer control de su embarazo.
  • Si el resultado del análisis de VIH es positivo, la embarazada debe seguir las indicaciones médicas y aplicar las medidas de cuidado para evitar la transmisión al bebé: control y tratamiento clínico, suspensión de la lactancia materna.

  El análisis de VIH es confidencial, rápido, simple y gratuito en todos los hospitales públicos.

 

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