En la actualidad, gracias a los avances médicos que han permitido un mejor control de enfermedades cardiovasculares y del cáncer las personas tienen mayor expectativa de vida. Este aspecto, a su vez, ha permitido que se manifiesten con mayor frecuencia ciertas enfermedades que afectan al sistema nervioso.

Como sabemos, las células que forman el cerebro (neuronas), no se reproducen, así que tienen que funcionar toda nuestra vida sin posibilidad de recambio. Por esta razón, algunas personas, con el paso de los años, sufren un deterioro que lleva a su “desgaste”, perdiendo su función y ocasionándole finalmente la muerte.

Se investiga la participación de factores genéticos y ambientales en estos procesos que llamamos “neurodegenerativos”.

Dentro de este grupo encontramos la Enfermedad de Parkinson.

¿Qué es?

Se trata de una enfermedad que afecta al sistema nervioso. Es crónica, es decir que una vez que se inicia acompañará a la persona por el resto de su vida y debemos aclarar desde el principio: todavía no tiene cura pero sí tratamiento efectivo.

El entorno: ¿cómo conviven los familiares con la enfermedad?

Toda enfermedad crónica representa un cambio en la vida de quien la padece y de su entorno familiar. Es importante que los cuidadores se informen sobre la enfermedad para desarrollar mejor su función y mantener su calidad de vida y la del paciente .

En las primeras etapas será necesario acompañar el proceso de asumir la existencia de la enfermedad y lo que significa el diagnóstico de un proceso que será de por vida.

Superado este escollo habrá que enfrentar cambios en la vida diaria. Horarios para tomar medicamentos y hacer fisioterapia, tal vez cambios en la rutina laboral. La persona requerirá más tiempo para todo tipo de tareas comunes como vestirse , afeitarse o comer .

Finalmente en casos severos y avanzados puede requerirse asistencia para caminar, para prevenir caídas, para alimentarse, etc. La comunicación verbal puede ser difícil y puede haber complicaciones cognitivas. En estos casos, se requerirá ayuda externa profesional.

La enfermedad de Parkinson puede tratarse en forma eficiente y existen motivos que permiten ser optimistas en cuanto a tratamientos futuros . Ante síntomas sugestivos no se debe demorar la consulta especializada por temor al diagnóstico.

Mientras antes se diagnostique más pronto se podrá iniciar un tratamiento multidisciplinario que sin duda podrá mantener la calidad de vida por un tiempo prolongado.

¿Cómo se puede diagnosticar?

Al día de hoy el diagnóstico es clínico, es decir que lo hace el neurólogo en base a los síntomas. Pueden pedirse estudios a fines de descartar otras patologías con las cuales se pueda confundir y que requieran un tratamiento diferente. Esto hace que a veces el diagnóstico demore hasta que los síntomas sean indudables. A veces, es necesario iniciar tratamiento para confirmar la impresión diagnóstica y en ciertos casos existe un pequeño margen de error. Se investiga activamente para encontrar un método que permita confirmar el diagnóstico con seguridad mediante, por ejemplo, análisis, imágenes o biopsias.

Síntomas

Temblor: es el que las personas asocian con mayor frecuencia a la enfermedad. Sin embargo, no todos los afectados lo tienen. Suele comenzar en una mano y es característico que aparezca cuando la mano está en reposo (al caminar o al estar sentado mirando televisión) y desaparece al iniciar tareas manuales.

Lentitud de movimientos: médicamente se llama “bradicinesia” y es cuando la persone se mueve con mayor lentitud.

Tarda mucho más para realizar tareas habituales como afeitarse o comer, camina lento, arrastra los pies. Tiene poca expresión facial y un rasgo muy común es que le cuesta levantarse de la silla. Desaparecen algunos movimientos automáticos como balancear los brazos al caminar y disminuye el parpadeo espontáneo. Todas las tareas manuales cuestan mucho.

Rigidez: se vuelven rígidos los músculos cervicales y de los brazos y piernas

Cambios posturales: la postura del cuerpo se vuelve encorvada y la de los brazos flexionada.   Estos síntomas aparecen de manera gradual en personas alrededor de los 60 años promedio. Sin embargo, pueden aparecer después e incluso mucho antes. Cuando se inicia antes de los 40 decimos que es de inicio precoz y si lo hace antes de los 20 será considerado juvenil (pero esto suele ser un proceso diferente).

¿Cuál es el tratamiento adecuado?

El tratamiento se hace en base a medicamentos específicos. Es importante asumir desde el inicio la necesidad de tomar uno o varios fármacos de por vida.

Existen numerosas drogas que se pueden usar y se eligen en base a los síntomas y la edad de la persona afectada. Es normal llegar a tomar pastillas 3 o 4 veces al día, todos los días, y suelen combinarse hasta 2 o 3 tipos de fármacos para tener una respuesta óptima.

Esto permite un importante alivio de los síntomas y mantener un estilo de vida normal durante muchos años. Con el paso del tiempo el tratamiento se puede hacer más complejo y en etapas avanzadas (más de 10 años por lo general) pueden aparecer ciertos síntomas difíciles de controlar.

En algunos casos es de utilidad la cirugía que consiste en colocar dentro del cráneo electrodos conectados a un marcapasos que envía impulsos eléctricos al cerebro. Esta alternativa no es para todos los casos. Los resultados son muy buenos cuando está correctamente indicada. El procedimiento no está exento de un pequeño riesgo quirúrgico y requiere continuar los controles médicos incluso con mayor asiduidad, ya que no cura la enfermedad .

Es importante destacar que todos los tratamientos alivian los síntomas pero no detienen la enfermedad, que muy lentamente avanzará. Por esto se requieren controles periódicos y se hace necesario ir modificando y adaptando el tratamiento con el transcurso de los años.

Otro aspecto esencial es que se haga fisioterapia y actividad física regularmente. En muchos casos también fonoaudiología

El futuro

El objetivo final es lograr incidir en el curso de la enfermedad para detenerlo o revertirlo. No tenemos al día de hoy un tratamiento disponible para uso clínico que pueda realizarse.

Sin embargo la investigación es intensa y ya se conocen mecanismos íntimos de la disfunción neuronal en la enfermedad de Parkinson y se trabaja para combatirlos.

Hay en desarrollo nuevos tratamientos en forma de anticuerpos monoclonales, vacunas y fármacos que ya han entrado en fase de investigación humana. También ha crecido aceleradamente el conocimiento de la genética de la enfermedad .

Es muy importante no hacer ningún tratamiento no aprobado o experimental (como es el caso de las células madre)

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