La gripe o influenza es una infección viral de las vías respiratorias (nariz, garganta y pulmones), que se transmite fácilmente por el aire, en las gotitas de saliva y secreciones nasales que se expulsan al toser, al hablar o al estornudar. La mayoría de los afectados se recuperan en una o dos semanas sin necesidad de recibir tratamiento médico. Sin embargo, en niños pequeños, personas de edad y personas aquejadas de otras afecciones médicas graves, la infección puede conllevar graves complicaciones de la enfermedad subyacente, provocar neumonía o causar la muerte. El impacto de la gripe es impredecible. La intensidad con la que se manifiesta cada año dependerá del tipo de virus que circule esa temporada y del número de personas que se vacunen contra él.

¿Cómo se contagia?

El virus de la gripe se transmite de persona a persona por mecanismo aéreo directo (tos, estornudos, etc). Se propaga fácilmente y puede extenderse con rapidez en lugares cerrados o con aglomeraciones como escuelas, residencias, lugares de trabajo o ciudades.

¿Cuáles son los síntomas de la influeza?

Los síntomas de la influenza generalmente pueden ser los siguientes:

  • Fiebre (no todas las personas con influenza tienen fiebre)
  • Escalofríos
  • Tos
  • Dolor de garganta
  • Dolor de cabeza
  • Dolores musculares
  • Cansancio

Los síntomas ocurren repentinamente, alrededor de 2 días después del contacto con el virus. Algunas personas mejoran en unos cuantos días, pero otras pueden estar enfermas por semanas. La influenza se puede contagiar a partir de un día antes de que empiecen los síntomas hasta 5 a 7 días después. Sin embargo, este periodo puede ser mayor en los niños y las personas muy enfermas.

Complicaciones más frecuentes

Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran:

  • Neumonía
  • Bronquitis
  • Sinusitis
  • Empeoramiento de problemas médicos crónicos, como el asma y la diabetes

Los grupos de alto riesgo corren un mayor riesgo de hospitalización, complicaciones (respiratorias, cardiovasculares, neurológicas, descompensación de enfermedades subyacentes, entre otras) y muerte.

La prevención

Para evitar la gripe, la opción más eficaz es vacunarse. Además, especialmente en la época de circulación del virus, se recomienda llevar a cabo otras medidas de carácter higiénico para impedir el contagio.

  • Vacunación: es la mejor medida de prevención y la más importante. La vacunación es especialmente importante en las personas que corren mayor riesgo de sufrir complicaciones de la gripe y en aquéllas que viven con pacientes de alto riesgo o que cuidan de ellos.
  • Lavarse las manos regularmente, sobre todo al estar en contacto con algún enfermo, antes de comer o preparar algún alimento, después de toser, sonarse la nariz o estar en público o cerca de personas que están enfermas. El virus de la influenza sobrevive hasta 3 horas en las manos y 72 horas en superficies lisas que tocamos con las manos; manteniendo por ese tiempo su capacidad de contagiar. Utilizar agua y jabón, rompe el ciclo de transmisión del virus.
  • Cubrirse boca y nariz con un pañuelo desechable o con el ángulo interno del codo al toser o estornudar. El virus de la influenza viaja a través de las gotitas de saliva que se expulsan al hablar, toser o estornudar hasta a un metro y medio de distancia.
  • Evitar sitios de contagio: evitar los locales cerrados o con aglomeraciones por ser lugares de fácil transmisión de la enfermedad. Una persona enferma es fuente de contagio. Al acudir a lugares concurridos puede contagiar a otras personas.

Otras medidas para evitar el contagio son:

  • Limpiar las superficies de contacto (teléfonos, cubiertos, etc.).
  • Evitar el contacto (besos y abrazos) con personas que tengan gripe.
  • Evitar compartir vasos, cubiertos y otros objetos que hayan podido estar en contacto con saliva o secreciones.

La vacunación

La vacuna antigripal ha demostrado tener una eficacia de 70% a 90% para prevenir la gripe en adultos jóvenes y entre un 30% a 70% para prevenir la hospitalización en los grupos de mayor riesgo. ¿Quiénes deben vacunarse? Los grupos de indicación de la vacuna son: a) Grupos con riesgo aumentado de complicaciones:

  • Mayores de 64 años.
  • Residentes en geriátricos o instituciones de cuidados prolongados.
  • Personas entre 25 meses a 64 años (inclusive) con las siguientes condiciones de riesgo:

-Afecciones respiratorias crónicas como asma, enfermedad fibroquística, EPOC, enfisema, bronquiectasias, etc. -Afecciones cardíacas crónicas. -Patología renal, hepática, hematológica y metabólica (ej., diabetes) crónica. -Inmunosupresión congénita o producida por enfermedad de base como infección por VIH, tratamiento quimioterápico o corticoides o por trasplante de células hematopoyéticas o trasplante de órgano sólido o cualquier otra causa que produzca déficit de inmunidad. -Trastornos neuromusculares que impidan el adecuado manejo de secreciones respiratorias. -Obesidad mórbida (> 40 IMC) -Niños y adolescentes en tratamiento crónico con AAS (ácido acetilsalicílico o aspirina)

  • Embarazadas.
  • Puérperas dentro de los 6 meses posteriores al parto.
  • Niños de 6 a 24 meses.

b) Grupos que pueden transmitir influenza a personas de alto riesgo:

  • Personal de la salud que preste cuidados a individuos de alto riesgo para las complicaciones de la gripe.
  • Empleados de hogares de ancianos o instituciones de atención prolongada.
  • Convivientes con personas de alto riesgo.

c) Otros grupos de vacunación:

  • Viajeros de acuerdo a la época del año y del destino. En especial, dirigido a individuos de alto riesgo; aquellos que no pertenezcan a ningún grupo de riesgo pero deseen estar protegidos para evitar la enfermedad, pueden recibir la vacuna.
  • Personal que presta servicios esenciales.
  • Cualquier persona que desee evitar padecer la gripe.

Dosis y vías de administración A partir de los 6 meses de vida y hasta los 9 años se deben administrar 2 dosis separadas por un mes, en caso de no haber recibido nunca la vacuna antigripal previamente. En niños mayores de 9 años es suficiente una sola dosis. En todos los casos la vacuna debe ser administrada anualmente durante el otoño. Revacunación Debe hacerse anualmente, ya que la cepa viral cambia y el título de anticuerpos cae rápidamente entre los 9 a 12 meses posteriores a la vacunación.