Durante su desarrollo, una persona atraviesa por muchas etapas, una de ellas es la adolescencia, considerada como una de las etapas más difíciles de enfrentar. Así, el adolescente empieza a experimentar cosas nuevas, entrando a un nuevo mundo en el cual se le presentarán muchas nuevas experiencias, las cuales debe saber afrontar.

Se denomina adolescencia a la etapa de transición entre la niñez y la edad adulta. Comprende la década que va desde los 10 a los 20 años, caracterizada por profundos cambios desde el punto de vista físico, como el crecimiento corporal y el desarrollo sexual, psíquico y social.

El adolescente se despide la infancia, un mundo conocido, para entrar en forma convulsionada, a otro que es percibido como desconocido y, en ocasiones, hostil (la edad adulta). El devenir de este proceso dependerá de factores sociales, familiares, individuales y culturales.

El adolescente, ambivalente con respecto a su independencia, navega entre lo que quiere, lo que puede, lo que la familia permite y la ley autoriza

Se considera adolescencia temprana al periodo comprendido entre los 11 y 14 años, intermedia al grupo etario que va desde los 15 hasta los 17 y tardía desde los 18 a los 20.

Adolescentes

Algunas características diferenciales son

Adolescencia Temprana: Rápida aceleración del crecimiento y la maduración física. La aceptación de los pares, llevarse bien y no ser considerado diferente es primordial. Los padres ya no tienen el valor indiscutible que tenían hasta ese momento (infancia).

Adolescencia Intermedia: Desarrollo puberal casi completo y aumento del interés por la sexualidad. Se afirma la individualidad e independencia estableciendo distancia con los padres y desafiando su autoridad. Hay una gran influencia de los pares, manifestaciones de exaltación, omnipotencia y egocentrismo; y disposición a emprender actividades de riesgo.

Adolescencia Tardía: Desarrollo físico completo. Se pasa de estar preferentemente en grupo a estar en pareja. La afirmación de la identidad personal y valores con aclaración de preferencias vocacionales.

Los adolescentes son mayoritariamente sanos, requieren una asistencia médica mínima y tienen sólo muy ocasionalmente enfermedades graves; sin embargo, tienen una tendencia a enfrentarse a situaciones de riesgo (adicciones, accidentes de tránsito, violencia, etc).

Embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual como el Sida, abuso de drogas-alcohol y lesiones no intencionales son algunos de los problemas que se incrementaron en este grupo en los últimos años, en todos los sectores de la sociedad.

Tanto en Argentina como en otros países del mundo representan el único grupo etario que incrementó sus índices de morbi-mortalidad en las últimas décadas. Según datos del Ministerio de Salud, las principales causas de muerte en los jóvenes de 15 a 24 años son: accidentes, homicidios y suicidios y por último enfermedades cardiovasculares y tumores malignos.

La consulta médica de un adolescente requiere de un abordaje especial, focalizado en la detección de conductas de riesgo y promoción de estilos de vida saludables.

De las características descriptas anteriormente y conociendo los principales problemas de la salud en este grupo, el desafío está en centrar la mayor parte de los esfuerzos de la atención médica en la implementación de medidas de prevención primaria y secundaria.

Existen varias herramientas para una evaluación completa, pero a veces simplemente una escucha ampliada, haciendo hincapié en los problemas biopsicosociales, es suficiente.

Los problemas de salud del adolescente están relacionados al comportamiento y por lo tanto son prevenibles

Preguntas relacionas al hogar y relaciones familiares, escuela y amigos, consumo de sustancias, alcohol y tabaquismo, actividades extra-escolares y tiempo libre, vida sexual, ánimo y autoestima y medidas de seguridad son indispensables.

La detección de conductas de riesgo y la validación de hábitos saludables son el objetivo central de la consulta médica. Sólo de esta forma, trabajando con el adolescente y sus padres, acordando y priorizando problemas en forma conjunta, la consulta tendrá impacto en su salud. El desafío actual para la comunidad médica está en realizar este abordaje que implica el conocimiento y la habilidad para evaluar, cambiar y motivar comportamientos.

En este contexto, el médico de familia entrenado cuenta con ciertas ventajas para abordar en forma amplia la atención de los jóvenes. Tiene la posibilidad de realizar un seguimiento longitudinal desde la infancia, acompañando el crecimiento y trabajando anticipadamente en las tareas preventivas. Conoce la dinámica de la familia desde distintas ópticas (por atender a distintos miembros de ella), lo que permite un mejor manejo y evaluación de las situaciones que puedan presentarse.

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