El cuidado empieza desde la niñez

La toma de la PA debe formar parte del examen pediátrico de rutina desde los primeros días de vida. Esto permite obtener el perfil de PA del niño, junto con el de su peso y talla y evaluar las variaciones que se esperan por su normal crecimiento y desarrollo. Es necesario saber que los niños con PA elevada se convierten en adultos hipertensos, por esto se acentúa la importancia de su control desde temprana edad.

¿Cuáles son los factores de riesgo de la Hipertensión arterial?

La presión arterial en la infancia, junto con la historia familiar de hipertensión arterial (HTA), incluyendo abuelos, tíos antes de los 55-60 años, es uno de los principales factores que se asociará a la aparición de HTA en la vida adulta. Además, existen otras causas como:

  • Antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura (el riesgo es superior al 50% si ambos padres son hipertensos)
  • Bajo peso al nacer
  • Obesidad, Diabetes, Enfermedades renales y/o tabaquismo
  • Alteraciones de los lípidos (aumento del colesterol)
  • Tratamiento prolongado con corticoides
  • Ingesta frecuente de analgésicos
  • Estrés sostenido y sedentarismo
  • Coartación de aorta corregida
  • Síndrome Urémico Hemolítico (“mal de la carne cruda”)

Está comprobado que la prevención de los factores de riesgo desde la infancia, reduce las  enfermedades cerebrovasculares (ECV) en los adultos

La HTA leve en niños y adolescentes es mucho más común de lo que se piensa. La detección más temprana de elevación de la PA en esos grupos etarios muy probablemente se deba a  la epidemia global de obesidad y sedentarismo. En general las causas secundarias son más frecuentes en niños y adolescentes, sin embargo, debido a los cambios de hábitos, la HTA primaria está avanzando como causa más importante en niños y adolescentes.

¿Existen síntomas para detectar esta problemática?

Un niño o adolescente con hipertensión pueden presentar algunas manifestaciones como dolor de cabeza, enrojecimiento de la cara y las orejas, irritabilidad, mareos, fatiga y sangrado nasal. Sin embargo, el 60% de los pacientes no tiene síntomas hasta que la hipertensión ya ha causado suficiente daño, por eso se la llama “el enemigo silencioso”.

Buenas y sanas costumbres

Si se evidencia que el niño o el adolescente presentan HTA se debe llevar adelante un tratamiento que incluye cambios de hábitos en la vida cotidiana, lo que involucrara el compromiso no solo del niño, sino también de toda la familia.

Recomendaciones para poner en práctica

  • Disminuir el consumo de sodio o alimentos con conservantes
  • Controlar y normalizar el peso corporal con extensión al grupo familiar
  • Realizar actividad física aeróbica regular e intensa (40 minutos entre 3 y 5 veces por semana)
  • Disminuir el sedentarismo (limitando horas de TV, computadoras, celulares y juegos en red)
  • Incorporar dietas ricas en potasio, frutas, vegetales y lácteos descremados
  • Evitar el tabaquismo, el consumo de alcohol y drogas

Si con los cambios de hábitos no se logra normalizar la PA o si la causa de la misma fuera secundaria se puede requerir la incorporación de medicación.  Detectar precozmente la hipertensión arterial del niño y adolescente e iniciar oportunamente su tratamiento permite evitar las complicaciones en el corto, mediano y largo plazo.

Diagnosticar y tratar precozmente la HTA ayudará a que los niños se conviertan en adultos más sanos.

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