Posibles síntomas de los problemas gastrointestinales en bebés

Las manifestaciones gastrointestinales son muy frecuentes en los lactantes, lo que llenan de dudas y ansiedades a la familia y se convierten en uno de los motivos más frecuentes de consulta en pediatría.  

La prevención empieza en casa

Es importante controlar el buen funcionamiento del sistema digestivo en los primeros años de vida, ya que es esencial para su normal crecimiento y desarrollo. La mayoría de los problemas gastrointestinales no son de gravedad, pero es necesario que los padres los conozcan, estén atentos a los síntomas que presenta el bebé y realicen una consulta al pediatra para que reciba la atención adecuada.  A continuación te contamos las afectaciones Gastrointestinales más frecuentes en el lactante.

Reflujo gastroesofágico 

 El Reflujo Gastroesofágico es el retorno del contenido gástrico hacia el esófago, que puede llegar hasta la boca y provocar vómitos o malestar por la acidez. Además, puede presentar síntomas respiratorios, si pasa a las vías aéreas. El lactante hasta el año de edad tiene estos episodios en forma frecuente sin que sea enfermedad. Se presenta como Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico cuando se producen síntomas que alteran su estado general y su calidad de vida. El RGE fisiológico es en aquel lactante que regurgita y/o vomita, conservando su bienestar y con buen progreso de peso.

¿Cuándo debo consultar al médico?

Es necesario visitar al pediatra en el caso que el lactante tenga alguna de las siguientes manifestaciones:

  • Vómitos o regurgitaciones frecuentes
  • Mucho llanto
  • Cólicos
  • Mal dormir
  • Dolor mientras se está alimentando y después de  tomar la leche
  • Pérdida de apetito
  • Poco aumento de peso

Cuando afecta las vías respiratorias, sea por aspiración directa o por irritación, puede tener ronquido, broncoespasmo, tos, incluso apneas (dificultad para respirar y pausas en la respiración). Además, se puede observar que el niño busca posiciones como extender su cuerpo y su cabeza hacia atrás, para calmar la acidez y el ardor que siente en el esófago.

Recomendaciones para evitar el reflujo

 

  • No acostar al bebé inmediatamente después de alimentarlo, sino mantenerlo vertical hasta 1 hora después.
  • Ofrecer cantidades más pequeñas de leche y de papilla, y con mayor frecuencia (cada 3 ó 4 horas), para no recargar el volumen del estómago del niño.
  • El espesamiento de la leche y de las papillas suele disminuir las regurgitaciones y los vómitos.
  • Evitar que el niño al tomar la mamadera trague aire (burbujas) para impedir las regurgitaciones.

Es imprescindible siempre consultar con el pediatra.

Alergia a las Proteínas de la leche de vaca (APLV)

Consiste en una reacción inmunológica (Alergia), desencadenada tras la ingestión de alimentos que contengan proteínas de la leche de vaca. Si bien afecta al aparato digestivo, puede afectar otros órganos, como las vías respiratorias o la piel. Es la causa de alergia alimentaria más frecuente en el lactante. Sus síntomas son muy variados, de intensidad diferente, y pueden no ser claros para su diagnóstico. Las manifestaciones más frecuentes de la APLV pueden ser:

  • Gastrointestinales: lactantes con irritabilidad, llanto, cólicos, vómitos frecuentes, reflujo, diarrea prolongada (por más de dos semanas). Se puede alterar el peso y el crecimiento del lactante.
  • Respiratorias: tos crónica, bronquitis recurrente, laringitis.
  • Piel: eczemas, rash, erupciones, prurito.

¿Cómo se puede prevenir?

 Para prevenir esta problemática es importante mantener la lactancia materna y la introducción de las papillas, a partir de los 6 meses de vida. Así mismo, evitar que el lactante consuma alimentos de alto poder alergénico, como por ejemplo: tomate, cítricos, frutos rojos, alimentos con colorantes y/o conservantes, hasta el primer año de edad. No confundir la Intolerancia a la Lactosa con Alergia a las Proteínas de la Leche de Vaca. El niño tiene diarrea porque no puede digerir la lactosa (el azúcar de la leche) por falta de una enzima intestinal llamada Lactasa. Esto puede ser consecuencia de una alteración en la mucosa intestinal como puede ser constitucional del paciente.

Diarrea en bebés 

Se define “Diarrea” cuando las deposiciones son varias por día, de consistencia líquida, o con mucosidad o sangre. Las causas en los lactantes son varias, pero principalmente se produce por infecciones o por intolerancia a algún alimento. Es importante diferenciarlas de lo que podríamos llamar “falsas diarreas”. El lactante alimentado a leche materna tendrá deposiciones semilíquidas, varias por día, amarillas, que no implican un compromiso para el bebé, si presenta un buen estado general y un peso adecuado. También tener en cuenta que se pueden provocar heces liquidas por un error en la preparación de la leche, ya sea porque ésta muy concentrada o porque se le administró jugos con alto contenido de azúcares. La diarrea infecciosa puede ser provocada por virus, bacterias, parásitos y hongos. Se presenta con deposiciones líquidas y puede acompañarse de fiebre y vómitos. El riesgo inmediato es la deshidratación, por lo que debe consultar al pediatra lo antes posible.

¿Cómo se puede prevenir?

  • Preferir la lactancia materna
  • Higienizarse las manos y limpiar los utensilios para la preparación de la leche y papillas.
  • Utilizar agua segura (potable)  para los alimentos y para la hidratación del niño.
  • En las enfermedades virales, evitar el contacto del niño con otros enfermos para interrumpir la cadena de transmisión viral.
  • Evitar la infección por Rotavirus (una de las principales causas de diarrea), administrando la vacuna correspondiente.

Importante: el lactante no debe concurrir a la guardería hasta que el episodio de diarrea finalice.

¿Cómo evitar la contaminación de los alimentos?

Muchas de las afectaciones Gastrointestinales de los lactantes se deben a la ingesta de alimentos contaminados. La contaminación bacteriana depende de varios factores como la forma de elaboración, la manipulación, la contaminación ambiental, en especial el agua, además de la temperatura a la que se conserva un alimento. Por ello es necesario tomar algunas precauciones e incorporar algunas conductas para evitar la contaminación de los alimentos:

  • Mantener  la higiene en el hogar: lavar y separar los utensilios y usar agua potable o hervida para la preparación de alimentos. No olvidar lavarse las manos después de ir al baño
  • Cocinar los alimentos a temperatura y tiempo adecuados
  • No utilizar en menores de 3 años alimentos no pasteurizados como miel, mayonesa o conservas.
  • Conservar los alimentos en un lugar limpio, seco y fresco
  • Tener por separado los alimentos crudos de los cocidos y taparlos con recipientes
  • No utilizar insecticidas u otros tóxicos cerca de los alimentos o de los utensilios de cocina

Los trastornos digestivos durante los primeros meses de vida son frecuentes, y en muchas ocasiones se deben a la inmadurez del sistema digestivo, pero siempre en necesario consultar al pediatra para diagnosticarlos y tratarlos a tiempo, a fin de cuidar la salud y asegurar el normal desarrollo del lactante.