Después de unas largas vacaciones llega el mes de marzo y comienza el ciclo lectivo, la rutina, los compromisos y las diversas actividades. Entre tantas obligaciones es necesario cuidar la salud de nuestros hijos y realizarles los exámenes médicos anuales para determinar su estado de salud y prevenir posibles enfermedades.

El certificado de salud y/o de aptitud física no sólo es una condición para el inicio de clases, sino también es importante para establecer que el niño se encuentra en condiciones óptimas de salud para emprender una actividad física, efectuar un viaje escolar o realizar cualquier otro proyecto.

Para que los chicos disfruten de un año lleno de juegos, risas, diversión y bienestar, es importante realizarles un chequeo médico adecuado para asegurar su salud y prevenir posibles complicaciones a futuro.

Prevenir es la mejor opción

Actualmente el término “certificado” se reemplazó por el de “Constancia de Salud” para la realización de actividades físicas, generando así un mayor compromiso y una responsabilidad compartida entre médicos, padres, institución y docentes a la hora de tener en cuenta el bienestar y la salud del niño que practica algún deporte o actividad.

“Este requisito tiene la ventaja de asegurar que todos los niños y adolescentes tengan un control anual de salud, que permite realizar la actualización de inmunizaciones, identificar y manejar condiciones crónicas de salud, establecer recomendaciones nutricionales y prevenir lesiones y otras posibles enfermedades”

La actividad física – un aliado de la salud

Durante los últimos años se incrementó la promoción de la actividad física y el deporte desde temprana edad, ya que cumple un rol fundamental en el desarrollo de habilidades y brinda beneficios para la salud de los niños a largo plazo. En estos ámbitos deportivos también es imprescindible realizar un examen de aptitud física para garantizar una práctica segura y saludable.

El propósito primordial de este control es observar la salud del paciente, establecer el impacto del entrenamiento sobre ella y determinar si el niño está en condiciones de realizar esfuerzos físicos.

¿Qué exámenes médicos son necesarios?

Es importante realizar un exhaustivo examen físico que incluye:

Control de inmunizaciones: es necesario mantener al día el calendario de vacunación de nuestros hijos. Las vacunas son una de las herramientas más importantes para la prevención de enfermedades.

Visión: se debe realizar un test de aptitud visual para detectar posible problemas. Es necesario que el niño tenga una buena visión ocular para el normal desarrollo y el adecuado rendimiento escolar.

Audición: este diagnóstico es importante para medir la capacidad auditiva del niño y  determinar posibles problemas de audición. La pérdida leve o parcial de la escucha puede afectar la capacidad del habla, aprendizaje, comunicación, rendimiento escolar, entre otros aspectos.

Lenguaje: se aplica un test para diagnosticar los trastornos específicos del lenguaje en los niños, tanto desde el punto de vista expresivo, como desde la comprensión.

Hábitos respiratorios: se realiza un estudio para detectar posibles problemáticas y tomar medidas de prevención adecuadas.

Salud bucal: es necesario hacer los exámenes correspondientes para garantizar una óptima salud dental y asegurar que los niños desarrollen dientes fuertes y resistentes a las caries.

Evaluación cardiovascular: que comprende la búsqueda de estigmas genéticos (Enfermedad de Marfan), palpación de pulsos, hepatomegalia, choque de la punta. Además, determina las características de los ruidos y la presencia de soplos o ruidos agregados. Este estudio es importante para detectar y reducir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares a futuro.

*La muerte súbita aunque es rara es trágica. La mayoría de las veces se debe a causas cardíacas (80—90%) pero también hay que tener en cuenta otros factores como el consumo de sustancias o de medicamentos usados en el tratamiento de enfermedades, los golpe de calor o la deshidratación.

Tensión arterial: los valores normales dependen de factores como la edad, sexo, peso y altura. Es esencial controlarla regularmente para evitar las futuras complicaciones.

Valoración nutricional: es una evaluación del peso, talle e índice de masa corporal, con sus respectivos percentilos, para establecer el desarrollo y estado de nutrición del paciente.

Aparato locomotor: en este examen se pone especial atención en la actitud, la postura, simetrías corporales, movilidad articular y evaluación de la fuerza del niño.

Además, el médico controla los órganos genitales, el desarrollo puberal y madurativo según edad y las capacidades del paciente.

Estudio complementario:

ECG: Entre los estudios adicionales se destaca el electrocardiograma (ECG), un examen para la interpretación de anormalidades del ritmo cardíaco, detección de isquemia del corazón y otro tipo de enfermedades cardíacas.

Para la práctica deportiva existe una controversia sobre la indicación y el momento ideal para la realización de un ECG en reposo, como método de pesquisa para prevenir la muerte súbita.

Es necesario saber que los niños sanos, sin antecedente familiares o personales, patológicos ni intercurrencias con afectación cardiovascular, no precisan un EGC para la realización de actividad física.