Un problema que preocupa a los grandes

Dentro de los problemas que pueden presentarse en la infancia se encuentran:

Pesadillas

Se asocian a menudo a sueños con imágenes vívidas, el niño aparece completamente alerta, muy asustado y orientado, y recuerda el episodio a la mañana siguiente. Las pesadillas son más probables durante el último tercio de la noche.

Terrores Nocturnos

Afectan a niños  en edad de empezar a caminar o en edad preescolar, tienen un despertar súbito acompañado de gritos y movimientos incontrolables en la cama. El niño muestra la mirada fija que da la impresión de que no ve y no responde a estímulos visuales o verbales. El niño no está despierto pero muestra una intensa agitación: se pueden ver agitados, sudorosos y con taquicardia. Las maniobras de consolación realizadas por los padres no son eficaces. El episodio finaliza espontáneamente al cabo de unos 5 minutos y continúan con el sueño, pero existen episodios que pueden durar hasta 30 minutos. Si la intervención de los padres es vigorosa el niño puede despertar pero muestra confusión, desorientación y no puede recordar lo soñado. Rápidamente se vuelve a dormir y tampoco recuerda el episodio a la mañana siguiente.

Sonambulismo

Al igual que los terrores nocturnos, tiene lugar aproximadamente a los 90-120 minutos del inicio del sueño. El niño se sienta en la cama y puede agitarse nerviosamente durante un cierto tiempo o bien puede salir de la cama y caminar hacia otro sitio. Por lo general el niño no grita y tampoco recuerda el episodio a la mañana siguiente.

Hablar dormido

Al igual que el sonambulismo y el terror nocturno se limitan al la fase 4 del sueño. Se pueden escuchar llantos o expresiones confusas que en general no son inteligibles. El episodio es breve y el paciente no lo recuerda a la mañana siguiente.

Parasomnias

Son trastornos de la conducta durante el sueño asociado con episodios breves o parciales de despertar, sin que se produzca una interrupción importante del sueño ni una alteración del nivel de vigilia diurno. Es importante saber que las parasomnias no requieren un tratamiento específico, es importante tranquilizar y contener al niño. La excesiva falta de sueño y la fatiga relacionada con el ejercicio físico intenso pueden incrementar la frecuencia e intensidad de estos trastornos en los niños con predisposición.

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