Cólicos del lactante

Muchas veces, los bebés en los primeros meses de vida tienen crisis de llanto que causan gran malestar y ansiedad en los papás. Esta situación se acrecienta aún más si se trata de padres primerizos.

¿Qué significa esta crisis de llanto?

Se llama “cólicos” a la crisis de llanto, sin causa aparente, en los primeros meses de vida, que se repiten en forma reiterada, en horarios de la tarde-noche y generalmente se supera después del cuarto o quinto mes de vida.

Se la denomina “cólicos” porque se lo relacionó a dolor intestinal, pero su causa es en realidad multifactorial.

El lactante, en sus primeros meses de vida, manifiesta sus necesidades a través del llanto. Es una repuesta subcortical del Sistema Nervioso Central a estímulos externos, forma parte de la falta de madurez del mismo y a medida que el lactante madura, la repuesta es cortical y mejoran los llantos. Su presentación horaria responde al ciclo circadiano del lactante. Esto se refiere al reloj biológico humano que regula las funciones fisiológicas del organismo para que sigan un ciclo regular que se repite cada 24 horas, y que coincide con los estados de sueño y vigilia, regulado por la melanina.

En los padres, sobretodo en los primerizos, esta situación causa mucha angustia, stress y sensación de culpabilidad por no poder calmar al lactante, por lo que como primera medida, deben consultar al pediatra para descartar causas orgánicas, enfermedades que pueden causar llanto y malestar.

Como signos de alarma de sospecha de enfermedad podemos distinguir, principalmente:

  • Vómitos y regurgitaciones frecuentes, con o sin relación a las alimentaciones.
  • Irritabilidad incluso mientras duerme.
  • Posiciones antálgicas como extensión hacia atrás de la cabeza o contracción del abdomen
  • Fiebre
  • Lesiones en piel
  • Sangrado digestivo
  • Síntomas respiratorios
  • Antecedentes familiares de alergias
  • Falta de aumento de peso
  • Anemia

Al ser multifactorial no existe un tratamiento etiológico único ni común para todos los pacientes.

 Recomendaciones generales

Consultar con su pediatra, siempre.

Entender que es un proceso madurativo de resolución espontánea en el primer semestre de la vida.

Evitar de calmar al lactante a través de la alimentación frecuente, ya que no es hambre lo que tiene y puede empeorar los síntomas.

Mejorar la técnica alimentaria para evitar la aerofagia (ingesta de aire durante la alimentación y durante el llanto)

Mantener la lactancia materna: los componentes de la leche materna favorece flora intestinal saludable y aporta inmuno-moduladores que permiten la maduración del sistema digestivo y del sistema inmunitario.

La mejor manera de “prevenir” estos episodios es la tranquilidad familiar y ambiental, evitar los sobre-estímulos, respetar los períodos de sueño, implementar juegos y/o estímulos cuando el lactante está despierto y antes de alimentar aprovechando el momento de sus cambios de pañales e higiene.

En casos de mucho stress familiar puede ser necesario el apoyo interdisciplinario psicológico.

El pediatra determinará si puede deberse a enfermedad y será quien decida estudios complementarios y/o tratamiento médico.