Insuficiencia Venosa

¿Qué son las várices?

Las várices son dilataciones venosas que se caracterizan por la incapacidad de establecer un retorno venoso eficaz (Insuficiencia venosa). Pueden presentar una coloración violácea o azulada y tener la apariencia de tortuosidad. Las varices se  localizan habitualmente en los miembros inferiores, parte posterior de las pantorrillas o en la cara interna de la pierna. Sin embargo estas dilataciones pueden encontrarse en otros sitios como el esófago (várices esofágicas), región anal (hemorroides) o en testículos (varicocele).

 ¿Cómo se producen?

Se producen por una alteración de las válvulas venosas, que son formaciones que permiten mantener el flujo unidireccional de la sangre en dirección al corazón y, a su vez, impedir el reflujo de esta a la periferia (reflujo venoso retrógrado).

Causas y factores de riesgo

  • Sedentarismo
  • Trabajos prolongados de pie
  • Anticonceptivos
  • Antecedentes personales o familiares de varices
  • Antecedentes personales o familiares de trombosis venosa profunda
  • Antecedentes personales de traumatismo o cirugía de los miembros inferiores
  • Obesidad

Clasificación

  • Estadio I: Venas dilatadas, observables a simple vista asintomáticas
  • Estadio II: Las varices empiezan a provocar molestias: Cansancio y  sensación de pesadez: debido a largos periodos de tiempo de pie y al calor. Se presenta principalmente por la tarde. Cede caminando y con la elevación de las extremidades inferiores. Dolor: especialmente localizado a lo largo de los trayectos venosos (pantorrillas, región perimaleolar). Calambres: son muy frecuentes, más en las noches y en la región de los músculos gemelos. Obligan a levantarse de la cama y deambular. Prurito: generalmente en la región perimaleolar de los tobillos y dorso del pie. Cuando es muy importante obliga al rascado, que puede originar una sobreinfección y a veces hemorragias. Edema: origina distrofias cutáneas e hipodermitis. En un primer momento responde a la elevación de extremidades inferiores, pero posteriormente se cronifica y no responde al tratamiento postural.
  • Estadio III: Hay fracaso absoluto de los mecanismos de regulación del drenaje venoso, produciéndose la salida de los glóbulos rojos, induciendo cambios en la coloración de la piel, la cual  se torna parduzca. También se producen reacciones inflamatorias de la piel, lo que hace que aumenten más las distrofias cutáneas con sufrimiento del tejido subcutáneo (hipodermitis).
  • Estadio IV: aparecen ulceraciones dolorosas principalmente en la región interna de los tobillos que pueden sobreinfectarse.

 

Complicaciones

  • Varicorragia: hemorragia de una vena varicosa.
  • Varicoflebitis: Inflamación de una vena varicosa. Se manifiesta por dolor, enrojecimiento y palpación de un cordón duro en la zona afectada.
  • Dermatitis: lesión de la piel, acompañada de prurito y lesiones por rascado con hemorragias y úlceras.
  • Trastornos tróficos cutáneos: adelgazamientode la piel, cambio de coloración y lesiones ulcerativas
  • Trombosis de las venas varicosas: se produce por la formación de un coágulo en el interior de las venas varicosas y, con frecuencia, se da conjuntamente con la flebitis.

 

Diagnóstico

El diagnóstico de varices es fundamentalmente clínico. La exploración debe realizarse de pie, ya que esta postura favorece la aparición de las varices. A simple vista, se ve la red venosa dilatada, lo que indica la extensión del problema. Además, también se puede apreciar la coloración y aspecto de la piel, la existencia o no de otras lesiones como por ejemplo, lesiones por rascado o úlceras, lo que permite valorar, el grado de afectación.

A la palpación se observa el aumento de la tensión venosa y la existencia o no de dolor.

Se debe confirmar posteriormente con otras pruebas como:

  • Eco-Doppler: es la prueba más importante y combina la ecografía (para ver las venas y arterias en su trayecto y comprobar las alteraciones que puedan existir en su interior), con el efecto Doppler, que muestra el flujo venoso y sus anomalías. La prueba debe hacerse con el paciente de pie y acostado. Es una prueba no dolorosa y que no necesita preparación previa.
  • Flebografía: anteriormente muy utilizada; consiste en inyectar un contraste yodado en la vena y luego realizar una radiografía. Está en desuso y su utilización se limita a casos muy concretos.
  • Otras pruebas: existen otras pruebas que pueden realizarse para el diagnóstico de las varices como: resonancia magnética (RNM), tomografía axial computerizada (TAC) y angiografía con isótopos. Es por ello , que desde la aparición del eco-doppler prácticamente no se utilizan.

 Tratamiento

En muchos casos, el tratamiento estará destinado a aliviar la sintomatología y evitar o retrasar su progresión. En otros, pueden curarse definitivamente.

Las indicaciones de tratamiento incluyen a las várices que han producido alteraciones en la piel o grasa subcutánea, y a aquellas en las que se quieren evitar futuras complicaciones (riesgo de tromboflebitis, úlceras o hemorragias). Por motivos puramente estéticos pueden tratarse las varículas o las arañas vasculares.

Existen diversas líneas de tratamiento entre los que encontramos:

  • Medidas físico-higiénicas: Consisten en la corrección de factores de riesgo. Se debe controlar el sobrepeso y realizar ejercicios que favorezcan el retorno venoso mediante el desarrollo de la musculatura de las piernas. Es importante la higiene cuidadosa y la hidratación de la piel de las piernas. En la mayoría de los casos es recomendable el uso de medias elásticas de compresión.

 

  • Fármacos que aumentan el tono venoso: Cuando la vena está afectada por varices, su pared se dilata y debilita. Hay medicamentos que vuelven a dar firmeza a la pared alterada y reducen la extravasación de plasma, proteínas o agua en el tejido que rodea a los vasos, impiden la formación el edemas y reducen los ya existentes, como: Extracto de Ginkgo biloba. Flavonoides. Escina. Extracto de centella asiática. Extracto de castaño de indias y Troxerutina.

 

  • Anticoagulantes de uso tópico: Impiden la formación de trombos, facilitando la circulación y limitando o eliminando los acúmulos de glóbulos rojos en los tejidos.

Para el tratamiento de las complicaciones es necesario administrar también otros medicamentos, entre los que se pueden citar:
Analgésicos. Para aliviar el dolor.
Antibióticos. Se aplican cuando hay alguna infección y a veces como refuerzo en el tratamiento de las úlceras.
Anticoagulantes. Además de los usados localmente, si hay riesgo de trombos a veces es necesario usarlos a nivel general.
Antiinflamatorios. Para reducir la inflamación, ya sea debida al edema o a otras complicaciones.
Cicatrizantes. Principalmente para el tratamiento de las úlceras varicosas.
Corticoides. Están indicados cuando hay alteraciones en la piel o eccemas.
Diuréticos. Se utilizan para eliminar líquidos y disminuir la hinchazón de las piernas y los edemas.
Técnicas quirúrgicas:
Método tradicional o stipping: Consiste en eliminar las venas afectadas seccionándolas entre dos ligaduras realizadas en sus extremos y extirpándolas por tracción. Sus ramas colaterales se extraen mediante microinsiciones. Este tratamiento plantea varios problemas, ya que requiere anestesia general, los resultados estéticos no son muy buenos, ocasionan hematomas y dolores. Además, al eliminar, generalmente, la vena safena, se impide la posibilidad de utilizar posteriormente esta para realizar otras intervenciones como bypass. Es posible, a veces, al extraer la vena, que se lesione el nervio safeno, que discurre cerca de ella, produciendo parestesias.

Microcirugía: Es una técnica más moderna en la que se eliminan únicamente los trayectos afectados, mediante incisiones mínimas. Esta técnica tiene varias ventajas sobre la cirugía tradicional, pues se realiza con anestesia local y no precisa estancia hospitalaria, la recuperación es, por lo tanto, casi inmediata, el resultado estético es mejor y al suprimir solo los trayectos afectados, se conserva la posibilidad de utilizar los tramos sanos para un posible by pass.

Escleroterapia: Consiste en producir la irritación de las paredes interiores de la vena (endotelio), de manera que esta se cierre por sí misma, quedando esclerosada, es decir, como un cordón cicatrizado sin sangre en su interior y, por tanto, prácticamente invisible. Su mayor problema es la posibilidad de que, si la esclerosis no es total, la vena pasado el tiempo pueda volver a abrirse y dejar fluir la sangre, aunque el avance de las técnicas está reduciendo de forma muy importante esta posibilidad. También es preciso tener en cuenta que no todas las varices pueden tratarse con estas técnicas

Prevención

La prevención de las varices es especialmente importante cuando se tienen antecedentes familiares o existen factores de riesgo que pueden hacer sospechar su posible aparición.

  • Evitar sobrepeso
  • Evitar constipación: Dieta rica en verduras, frutas, legumbres y cereales. La fibra que contienen estos alimentos capta agua y forma heces más blandas y voluminosas, con lo que facilita el tránsito intestinal.
  • Ejercicio: La movilización de los músculos de las piernas ayuda a impulsar la sangre hacia el corazón, evitando que se acumule y pueda dilatar las venas. También es un buen ejercicio subir y bajar escaleras en lugar de utilizar el ascensor. La práctica del ciclismo y natación son igualmente buenos ejercicios para las piernas.
  • Calzado: se debe evitar el cazado plano o con tacones altos, al igual que el que sea muy ajustado, pues dificultan el retorno venoso y restan eficacia a la musculatura de las piernas. Se recomienda utilizar calzado amplio y cómodo, con un tacón de entre 3 y 5 cm.
  • Postura: no permanecer mucho tiempo de pie sin moverse o estar sentado durante mucho tiempo con las piernas cruzadas. En caso de que por el trabajo sea imprescindible hacerlo, deben darse cortos paseos periódicamente y cambiar la posición de las piernas con frecuencia y, cuando sea posible, poner las piernas en alto. Es aconsejable dormir con las piernas ligeramente levantadas. También debe evitarse estar sentado con las piernas colgando.
  • Temperatura: hay que evitar las temperaturas altas, especialmente cuando solo afectan a los miembros inferiores, como calefactores dirigidos a las piernas, pero también la exposición al sol, sauna, o baños muy calientes. También es desaconsejable la exposición a frío intenso.
  • Masajes: una buena medida es un masaje diario, acostado y con las piernas levantadas, desde el tobillo hasta el muslo.
  • Rascado: aunque las varices con frecuencia producen prurito, no hay que rascarse, sobre todo cuando la piel está debilitada, pues puede romperse o producirse alguna herida, que se infectan con facilidad y suelen ser difíciles de curar. Cuando se presente prurito, debe utilizarse una crema hidratante o específica para las varices, que siempre debe ser prescrita por un profesional.
  • Medidas higiénicas: es recomendable, sobre todo cuando la piel está debilitada, la limpieza diaria con agua y jabón de las zonas afectadas, para evitar el riesgo de infecciones.

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