¿Qué es? 


El SAOS es un trastorno frecuente del sueño que se caracteriza por episodios repetidos de interrupciones en la respiración durante el sueño, en general de duración superior a 10 segundos. Afecta al 4% de la población general y es más frecuente en hombres obesos o con sobrepeso y en edad avanzada. Otros factores de riesgo son el alcohol, consumo de sedantes o medicamentos para dormir. También puede presentarse en niños, sobre todo en aquellos con aumento en el tamaño de sus amígdalas.

¿Por qué se produce? 


Puede ser provocado por factores ambientales, genéticos y/o anatómicos que obstruyen la luz de la vía aérea superior (VAS) ya sea por deficiencia en sus reflejos (en el centro respiratorio) o en la propia musculatura de la VAS, produciendo un desequilibrio entre las fuerzas que tienden a mantenerla abierta y otras que tienden a cerrarla.
El tipo más frecuente de apnea del sueño es la apnea obstructiva, causada por la relajación de los tejidos blandos de la parte posterior de la garganta que bloquea el paso de aire. Luego, la respiración se reinicia con un ronquido o resoplido. Mientras que la apnea central del sueño está causada por irregularidades en los estímulos nerviosos del cerebro. Casi todos los afectados por la apnea del sueño tienen una combinación de los dos tipos.

¿Qué síntomas tiene? 


Los más importantes son: ronquidos, pausas repetitivas respiratorias durante el sueño y que si son prolongadas provocan somnolencia diurna (tendencia a dormirse en forma involuntaria durante el día y en situaciones inapropiadas). Otros síntomas son: sueño inquieto, dificultad para concentrarse, depresión, cansancio o falta de energía y dolor de cabeza o pesadez al despertar.
No todas las personas que roncan o tienen éstos síntomas presentan apnea del sueño pero se recomienda que acudan al médico para una evaluación.

¿Qué complicaciones pude tener? 


Puede producir HTA, arritmias, aumentar el riesgo de insuficiencia cardíaca, accidentes cerebro-vasculares (ACV) e infartos miocárdicos. Debido a la excesiva somnolencia durante el día, los pacientes pueden quedarse dormidos conduciendo y producirse accidentes de tránsito con potenciales consecuencias fatales. Además tiene un impacto negativo en la calidad de vida, con disminución del rendimiento escolar o laboral.

¿Cómo se diagnostica? 


La evaluación se basa en historia clínica y familiar, examen físico y realización de un estudio del sueño que lo confirma, denominado polisomnografía. Esta prueba registra la actividad cerebral, movimientos oculares, frecuencia cardíaca, movimientos respiratorios del torax, flujo de aire a través de las fosas nasales, ronquidos y pausas respiratorias.

¿Cómo se trata? 


El tratamiento varía según la severidad y la causa del SAOS. Hay medidas generales como descenso de peso en obesos, evitar consumo de alcohol o medicamentos sedantes y abandono del hábito tabáquico.
El tratamiento con CPAP consiste en la utilización de un equipo que genera presión positiva continua en la vía aérea, evitando así el colapso de la misma durante las horas del sueño. Este equipo se conecta al paciente a través de una máscara nasal y permite una mejor ventilación y oxigenación, reduciendo el riesgo de complicaciones cardiovasculares