¿Qué es?

Es un trastorno neuroconductual de inicio frecuente en la niñez, que se diagnostica comúnmente en los primeros 7 años de vida y que se caracteriza por inatención o desatención, impulsividad y en algunos casos, hiperactividad.

Es una de las causas más frecuentes de fracaso escolar de los niños y de problemas sociales en la edad infantil. Puede manifestarse hasta la edad adulta.

Existen 4 tipos fundamentales:

-       Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad o predominantemente hiperactivo/impulsivo

Presentan dificultades para controlar sus impulsos (impulsividad), un permanente y excesivo movimiento sin un objetivo concreto (hiperactividad). Son niños que no pueden estar quietos, hablan mucho, no pueden mantener actividades por tiempos prolongados, tienden a correr, saltar, interrumpen a los demás, no pueden seguir instrucciones.

-       Trastorno de Déficit Atencional sin Hiperactividad o predominantemente inatento:

No presentan hiperactividad asociada a las dificultades de atención. Son niños y niñas tranquilos que no prestan atención.  Se distraen fácilmente, se olvidan detalles, no pueden organizar tareas.

-       Combinado: presenta ambos tipos de síntomas.

-       No especificado: los síntomas no encuadran dentro de la clasificación de déficit atencional, pero tampoco dentro de otros cuadros clínicos conocidos.

 

Síntomas y signos

-       Dificultad para prestar atención a determinada situación o tarea

-       Parece no escuchar a los demás

-       Se distrae fácilmente

-       Le cuesta permanecer sentado

-       Se mueve constantemente

-       Habla mucho (verborragia), tono de voz alto

-       Le cuesta esperar su turno y seguir instrucciones

-       Interrumpe a los demás

-       Conductas impulsivas

-       Incapacidad para trabajar en equipo

-       No termina las tareas

-       Dificultad para organizarse

-       Duerme poco

-       Mal rendimiento académico

 

Causas

No existe una causa precisa, entre ellas se incluyen:

-       Factores genéticos

-       Factores ambientales (dieta, aditivos de alimentos)

-       Lesiones cerebrales

-       Consumo de alcohol y tabaco durante el embarazo

-       Prematurez

-       Bajo peso al nacer

-       Disfunción familiar

-       Violencia, estrés

 

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza principalmente en los primeros años de vida, cuando el niño comienza la etapa escolar. Es complicado ya que requiere un abordaje multidisciplinario y se debe tener en cuenta los diferentes ámbitos en los que el niño se desempeña (hogar, escuela). Se debe realizar una evaluación clínica completa (observando la conducta del niño) y obtener información en entrevistas con los padres, maestros, amigos y personas cercanas. También es útil la evaluación psicológica del niño y de su grupo familiar.

La evaluación médica debe incluir una historia clínica y examen físico completos. Se debe descartar uso de fármacos, drogas, trastornos sensoriales (visuales, auditivos). También se podrá evaluar el discurso y lenguaje del niño.

Se deben tener en cuenta otros trastornos a la hora de hacer el diagnóstico, entre ellos trastornos de aprendizaje, de ansiedad, afectivos, trastornos obsesivos – compulsivos, ya que pueden presentar síntomas similares.

La evaluación por parte de los especialistas es necesaria, pero no es lo único  que se debe realizar. Es deseable que la escuela también organice un sistema de apoyo más allá del proceso de evaluación por parte del especialista.

El diagnóstico del especialista podrá confirmar o no la sospecha y recomendar el tratamiento adecuado.

 

Tratamiento

Consiste en un abordaje multidisciplinario, es decir intervención de psicólogos, psiquiatras y neurológos para iniciar conjuntamente psicoterapia y terapia farmacológica.

Los objetivos principales son:

-       Disminuir los síntomas

-       Reducir las complicaciones

-       Educar al paciente y a su entorno

Tratamiento farmacológico: los fármacos más frecuentemente usados son aquellos llamados psicoestimulantes (Anfetamina-dextroanfetamina, Dexmetilfenidato, Dextroanfetamina, Lisdexanfetamina, Metilfenidato. Se pueden utilizar otros grupos de fármacos, entre ellos antidepresivos.

El tratamiento farmacológico es imprescindible en la mayoría de los casos y debe individualizarse para cada paciente en particular.

Tratamiento psicopedagógico: La psicoterapia tanto para el niño como para la familia puede ayudar a entender y controlar las sensaciones estresantes relacionadas con el trastorno de déficit atencional. Se deben incluir estrategias en educación tanto para los niños como para sus padres y familias, habilidades de manejo de emociones y manejo de problemas.

Si el tratamiento no parece funcionar, el médico debe:

  • Verificar que el niño realmente padezca este trastorno.
  • Buscar otros posibles problemas de salud que puedan causar síntomas similares.
  • Constatar que se esté siguiendo el plan de tratamiento.

Tener en cuenta:

-       No todos los niños inquietos, desordenados o con mal rendimiento escolar padecen de trastorno de déficit atencional.

-       No todos los niños con déficit atencional requieren tratamiento farmacológico y que en caso de ser necesaria la utilización de fármacos no deben ser la única herramienta terapéutica.

-       La principal meta del tratamiento es proteger el desarrollo del niño y promover su integración en todos los ámbitos en los cuales se desempeña, fundamentalmente el hogar y la escuela

Otras sugerencias:

  • Mantener una comunicación permanente con los maestros del niño.
  • Mantener un horario diario constante, que incluya horas regulares para las tareas, las comidas y las actividades al aire libre.
  • Limitar las distracciones en el ambiente del niño.
  • Asegurarse que la alimentación del niño sea saludable y variada.
  • Asegurarse que el niño duerma lo suficiente.
  • Estimular el buen comportamiento.
  • Gratificar al niño cuando tenga un buen comportamiento.

 

Cuándo contactar al personal médico

Consulte con el médico si usted o los maestros de su hijo sospechan de trastorno de hiperactividad con déficit de atención. Usted también debe comentarle al médico respecto a:

  • Dificultades en el hogar, la escuela y en las relaciones con los compañeros
  • Efectos adversos de los medicamentos
  • Cuando el niño presenta signos de depresión