La gripe o influenza es una enfermedad producida por un virus que presenta distintos tipos y subtipos, que cambia anualmente y que puede afectar a cualquier franja de edad de la población. En pacientes jóvenes y sanos puede producir una enfermedad febril aguda, con manifestaciones generales (dolores musculares, decaimiento) y respiratorias (tos seca, dolor de garganta) que genera imposibilidad de desarrollar actividades durante 5 a 7 días. En este grupo de población raramente se observan complicaciones graves pero eventualmente se pueden presentar. En personas mayores de 65 años, en niños menores de 2 años, en personas de cualquier edad con enfermedades crónicas (pulmonares, cardíacas, inmunodeficiencias, diabetes, etc.) o en mujeres embarazadas, la gripe puede producir complicaciones con más frecuencia y conducir a la internación.

 

Transmisión

El virus de la gripe, tanto estacional como pandémico, se transmite mediante macro y microgotas expulsadas desde el aparato respiratorio a través de la tos, el estornudo o simplemente cuando se habla.

 

Incubación

El período de incubación es aproximadamente de tres días, desde la exposición hasta el inicio de la fiebre y otros síntomas respiratorios, pero puede ser tan breve como unas pocas horas. En forma más rara, este período puede ser más prolongado.

 

Tratamiento y prevención

El virus es susceptible al tratamiento con drogas antivirales específicas del grupo de los inhibidores de la neuraminidasa, oseltamivir y zanamivir, especialmente cuando estas drogas se administran dentro de las primeras cuarenta y ocho horas de comenzados los síntomas de la enfermedad. Sin embargo, la vacunación oportuna es la herramienta de mayor eficacia e impacto para la prevención.

 

Otras medidas preventivas

El lavado adecuado de las manos o su desinfección frecuente es otra medida eficaz para evitar la transmisión de la gripe y de otras enfermedades infecciosas. Además, el observar medida para toser o estornudar contribuye a disminuir la posibilidad de transmisión del virus.

 

¿Quienes se benefician al recibir la vacuna de la gripe?

  • Personas de 65 años en adelante
  • Niños entre 6 y 24 meses
  • Personas de 2 a 64 años, con enfermedades crónicas (diabetes, cardiopatías, asma grave, enfisema, enfermedad fibroquistica, hipertensión pulmonar, HIV, enfermedades renales, Obesidad mórbida, etc)
  • Embarazadas (en cualquier mes de gestación)
  • Puérperas hasta los 6 meses luego del parto
  • Personal de salud

 

¿Es eficaz la vacuna antigripal?

La vacuna antigripal ha demostrado tener una eficacia del 70% a 90% para prevenir la gripe en adultos jóvenes y entre un 30% a 70% para prevenir la hospitalización en los grupos de mayor riesgo.

En embarazadas se debe aprovechar la ocasión para administrar la vacuna triple bacteriana acelular (difteria/pertussis/tétanos) y en los mayores de 65 años la vacuna antineumocócicade polisacáridos si es que no se vacunó previamente o requiere una segunda dosis de la misma