Es una enfermedad que no da síntomas durante mucho tiempo y, si no se trata, puede desencadenar complicaciones severas. Las primeras consecuencias de la hipertensión  las sufren las arterias, que se endurecen a medida que soportan la presión arterial alta de forma continua, se hacen más gruesas y puede verse dificultado al paso de sangre a su través. Esto se conoce con el nombre de arterosclerosis.

¿Qué es la presión arterial?

El corazón actúa como una bomba que envía al organismo alrededor de 5 litros de sangre por minuto. Cuando el corazón se contrae, impulsa la sangre hacia las arterias. La presión más alta alcanzada se llama sistólica o máxima.

La tensión arterial tiene dos componentes:

  • La tensión sistólica es el número más alto. Representa a tensión que genera el corazón cuando bombea la sangre al resto del cuerpo.
  • La tensión diastólica es el número más bajo. Se refiere a la presión en los vasos sanguíneos entre los latidos del corazón.

La tensión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg).
La tensión arterial alta (HTA) se diagnostica cuando uno de estos números o ambos son altos.

 

¿A partir de qué valor debo recibir tratamiento farmacológico?

De acuerdo al octavo reporte del Joint National Committee (JNC8), los valores para iniciar tratamiento antihipertensivo, dependen de la edad del paciente:

  • Edad ≥ 60 años iniciar tratamiento farmacológico con valores TAS ≥ 150 / ≥90 mmHg .
  • Edad < 60 años iniciar tratamiento farmacológico con valores TAS ≥ 140 (Recomendación Grado E) / TAD ≥ 90 mmHg (Recomendación Grado A para pacientes entre 30 – 59  años y Recomendación Grado E para pacientes entre 18 – 29 años).
  • Edad ≥ 18 años con diabetes o IRC iniciar tratamiento farmacológico con valores TAS ≥ 140/ TAD ≥ 90 mmHg (Recomendación Grado E).

Si bien cualquiera puede padecer HTA, hay ciertos grupos que presentan mayor riesgo. Entre éstos se cuentan las personas con malos hábitos (en relación a los factores de riesgo), los hijos de hipertensos y los adultos mayores que tienen arterias rígidas.

Uno de sus mayores peligros es que se trata de un mal silencioso, se puede tener la tensión arterial elevada y no mostrar síntomas.

La hipertensión, por tanto, es la señal de alerta de un mayor ” riesgo cardiovascular”: problemas cardíacos (infarto, angina o insuficiencia cardíaca), renales (insuficiencia renal) y cerebrales (hemorragia o infarto cerebral y a la larga demencia), por eso, aunque la persona se encuentre perfectamente, debe tomar medidas para su control. Un tratamiento correcto y mantenido disminuye el riesgo individual.

 

¿A qué se debe la hipertensión arterial?

En la mayoría de los casos no se han encontrado causas específicas. Sin embargo, existen algunos factores que hacen que se tenga mayor riesgo de padecerla: antecedentes familiares, obesidad, consumo elevado de sal, alcohol, tabaco, falta de ejercicio y estrés, son algunos de ellos.

 

¿Es frecuente la hipertensión arterial?

Se trata de una enfermedad muy común en todo el mundo que afecta a más del 20 por ciento de los adultos entre 40 y 65 años y casi al 50 por ciento en las personas de más de 65 años.

 

¿Se tiene siempre la misma presión arterial?

Es muy importante destacar que la presión varía de latido a latido, durante el día y la noche, frente a situaciones cotidianas como caminar, hablar por teléfono o realizar ejercicios. Por lo tanto, la variación de la presión arterial es un fenómeno normal.

La presión arterial, cambia  continuamente para adaptarse a las necesidades del organismo en cada momento. Tomas repetidas ofrecen cifras distintas más llamativas en unas personas que en otras en función de la diferente reactividad de cada uno, esto es normal.

 

¿Hay diferencias en la presión arterial entre el día y la noche?

La tensión no está relacionada con el día y la noche, sino con la actividad y el reposo (el sueño). Las cifras de presión arterial siguen un ritmo a lo largo de las 24 horas, que se reproduce de un día a otro y se llama “ritmo nictemeral de la presión arterial”, de manera que las cifras de presión son más altas durante la actividad y se reducen durante el sueño.

De madrugada la tensión arterial es especialmente baja y posteriormente, en las horas del despertar, la tensión arterial aumenta hasta un valor máximo, necesario para “ponernos en marcha”.

Lo importante es que en reposo (durante el sueño), la presión arterial descienda un poco más del 10 por ciento de las cifras medias durante la  actividad.

En las horas matutinas, si la tensión arterial no está bien controlada, el riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares es máximo: infartos y accidentes vasculares cerebrales.

Aproximadamente la mitad de los individuos con hipertensión presentan apnea obstructiva del sueño, y aproximadamente la mitad con apnea obstructiva del sueño padecen hipertensión.

La apnea obstructiva del sueño es un trastorno de la respiración relacionado con el sueño caracterizado por al menos 10 episodios de apnea y de hipopnea por hora de sueño, lo que produce sueño durante el día. Varios estudios han mostrado que este trastorno es un factor de riesgo independiente al desarrollo de hipertensión, tras haber sido ajustado por edad, sexo y grado de obesidad.

 

Ejercicio para la hipertensión

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Internacional de Hipertensión Arterial coinciden en que realizar ejercicio físico es muy útil en el tratamiento y prevención de la hipertensión.

Cuando la reducción de los valores de tensión arterialsean muy pequeños, la práctica de ejercicio puede ser suficiente para disminuir el riesgo de accidentes cerebrovasculares e infartos de miocardio.

Teniendo en cuenta que haciendo ejercicio pueden incrementarse los valores de presión arterial, el especialista puede decidir reducir primero los niveles de tensión antes de realizar cualquier actividad física.

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