¿Qué es?

Es una dermatosis poco frecuente que se caracteriza por hiperpigmentación e hipertrofia de la epidermis.

Existen dos variantes: maligna, que se asocia a cáncer y benigna, que puede guardar relación con anomalías del desarrollo, endocrinas o metabólicas.

La acantosis nigricans maligna se asocia principalmente a adenocarcinoma. Los órganos más frecuentemente comprometidos son:

  • Estómago
  • Colon
  • Esófago
  • Hígado
  • Vía biliar
  • Páncreas
  • Ovario y útero
  • Riñón
  • Pulmón
  • Mama
  • Tiroides

En el 20% de los casos ambos procesos aparecen simultáneamente, en el 60% la acantosis se presenta luego de la aparición del proceso maligno. La acantosis benigna puede asociarse con diabetes mellitus, hiperplasia suprarrenal congénita, acromegalia, hipogonadismo y enfermedad de Addison.

 ¿Cuáles son los signos clínicos?

Los cambios cutáneos en la acantosis maligna son bilaterales, simétricos y muestran predilección por los pliegues (axilas, región inguinal, genital y cuello). La piel afectada suele tener color pardo oscuro o negro y tomar un aspecto aterciopelado. La epidermis esta engrosada y en algunos casos puede presentar pérdida de cabello. La acantosis nígricans benigna tiene las mismas características pero con menor extensión.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

El diagnóstico se funda en los hallazgos  clínicos y la presencia de enfermedades asociadas. El aspecto más importante es diagnosticar la patología subyacente.