La enfermedad meningocócica no es muy común; sin embargo, puede ser devastadora, y frecuente e inesperadamente ataca a personas que en general están sanas. La buena noticia es que hay vacunas aprobadas para ayudar a prevenir los serogrupos (las “cepas”) más comunes de la enfermedad meningocócica. Se recomienda la administración de la vacuna antimeningocócica conjugada a los 11 o 12 años de edad y una dosis de refuerzo a los 16 años.

¿Qué es la enfermedad meningocócica?

Enfermedad meningocócica se refiere a cualquier enfermedad causada por las bacterias Neisseria meningitidis. Las dos enfermedades más graves y frecuentes causadas por estas bacterias son las infecciones del líquido y revestimiento del cerebro y la médula espinal (meningitis), y las infecciones en el torrente sanguíneo (bacteriemia o septicemia).

El diagnóstico y tratamiento tempranos son muy importantes. La enfermedad meningocócica puede tratarse con varios antibióticos eficaces. Sin embargo, aun con tratamiento antibiótico, entre 10 y 15 de cada 100 personas que contraen la enfermedad meningocócica morirán. Aproximadamente entre 11 y 19 de cada 100 sobrevivientes tendrán discapacidades a largo plazo, como pérdida de extremidades, sordera, problemas en el sistema nervioso o daño cerebral.

¿Cómo se propaga la enfermedad meningocócica?

Las bacterias que causan la enfermedad meningocócica se transmiten de una persona a otra a través de las secreciones respiratorias (como la saliva, al darse un beso o toser) durante el contacto cercano o prolongado, en especial entre las personas que comparten una habitación o viven en la misma casa. Aunque cualquier persona puede contraer la enfermedad meningocócica, los adolescentes y los adultos jóvenes están en mayor riesgo.

Las personas pueden ser “portadoras” de las bacterias que causan esta afección sin enfermarse. Ser portador significa que las bacterias viven en la nariz o la garganta de la persona, pero que no invaden su organismo ni hacen que se enferme. Por lo tanto, los portadores no presentan síntomas de la enfermedad meningocócica. Debido a que las bacterias son transmitidas con mayor frecuencia por portadores, la mayoría de los casos de enfermedad meningocócica (97 o 98 de cada 100) parecen ser casos aislados y no se asocian a otros casos. Sin embargo, las personas que están en contacto cercano con otra que ha recibido un diagnóstico de enfermedad meningocócica tienen el mayor riesgo de contraer la infección y deben recibir antibióticos para prevenir contraer la enfermedad. Este tratamiento se conoce como profilaxis.

Los brotes de enfermedad meningocócica pueden producirse en comunidades, escuelas, universidades, prisiones y otras poblaciones.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad meningocócica?

Los síntomas de la enfermedad meningocócica pueden incluir la aparición repentina de fiebre alta, dolor de cabeza o rigidez en el cuello. La enfermedad puede comenzar con síntomas similares a los de la influenza (gripe), y con frecuencia causa también náuseas, vómitos, aumento de la sensibilidad a la luz, sarpullido y confusión.

Vacuna antimeningocócica conjugada

La vacuna antimeningocócica conjugada es segura, pero se pueden producir efectos secundarios. La mayoría de los efectos secundarios son leves o moderados, lo que significa que no afectan las actividades de la vida diaria. Los efectos secundarios más comunes en los preadolescentes y adolescentes se producen en el lugar donde se puso la inyección (en el brazo) y pueden incluir:

  • dolor y sensibilidad
  • hinchazón
  • endurecimiento de la piel
  • Otros efectos secundarios comunes incluyen:
  • náuseas
  • sentirse un poco cansado
  • dolor de cabeza

Por lo general, estas reacciones duran poco tiempo y desaparecen solas a los pocos días.

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