¿Qué es la hepatitis?

“Hepatitis” significa inflamación del hígado. El hígado es un órgano vital que procesa los nutrientes, filtra la sangre y combate las infecciones. Cuando se inflama o se daña, su funcionamiento puede resultar afectado. El consumo excesivo de alcohol, las toxinas, algunos medicamentos y ciertas afecciones médicas pueden causar hepatitis. Sin embargo, la mayoría de las veces es un virus lo que causa la hepatitis. En los Estados Unidos, los tipos de hepatitis virales más comunes son hepatitis A, hepatitis B y hepatitis C.

¿Qué es la hepatitis C?

La hepatitis C es una infección del hígado causada por el virus de la hepatitis C. La hepatitis C aguda se refiere a los primeros meses luego de que alguien se infecta. La gravedad de la infección aguda puede variar de una enfermedad muy leve con pocos o ningún síntoma a una afección grave que requiere hospitalización.

¿Cuándo aparecen los síntomas?

Si los síntomas se presentan con una infección aguda, pueden aparecer en cualquier momento desde las 2 semanas hasta los 6 meses luego de contraer la infección. Si los síntomas se presentan con una hepatitis C crónica, pueden tardar años en aparecer.

¿Cuáles son los síntomas de la hepatitis C?

Muchas personas que tienen hepatitis C no presentan síntomas y no saben que están infectadas. En caso de haber síntomas estos incluyen: fiebre, fatiga, falta de apetito, molestia estomacal, vómitos, orina oscura, heces grisáceas, dolor articular y piel y ojos de color amarillo.

¿Cómo se disemina la hepatitis C?

Por lo general, la hepatitis C se transmite cuando la sangre de una persona infectada con el virus de la hepatitis C ingresa en el cuerpo de una persona que no está infectada. Hoy en día, la mayoría de las personas se infectan con hepatitis C por compartir agujas, jeringas u otros equipos para inyectarse drogas. Si bien es raro, la hepatitis C también se puede diseminar por transmisión sexual. La hepatitis C también puede diseminarse al tatuarse y hacerse perforaciones corporales en centros no autorizados, en entornos informales o con instrumentos no esterilizados. Además, aproximadamente el 6% de los bebés que nacen de madres infectadas contraerán hepatitis C.

Diagnóstico

Los médicos realizan un análisis de sangre, llamado prueba de anticuerpos de la hepatitis C, que busca los anticuerpos del virus de la hepatitis C. Los anticuerpos son químicos que se liberan en el torrente sanguíneo cuando una persona se infecta. Los anticuerpos permanecen en el torrente sanguíneo, incluso si la persona elimina el virus. Una prueba de anticuerpos positiva o reactiva significa que, en algún momento, la persona ha estado infectada con el virus de la hepatitis C. Sin embargo, una prueba de anticuerpos positiva no necesariamente significa que una persona todavía tiene hepatitis C. Se necesita una prueba adicional, llamada prueba ARN, para determinar si la persona actualmente está infectada con hepatitis C.

¿Cómo se puede prevenir la hepatitis C?

A pesar de que actualmente no existe ninguna vacuna para prevenir la hepatitis C, existen varias formas de reducir el riesgo de infectarse con el virus de la hepatitis C.

  • Evite compartir o reutilizar agujas, jeringas u otros equipos para preparar e inyectarse drogas, esteroides, hormonas u otras sustancias.
  • No utilice artículos personales que pueden haber estado en contacto con la sangre de una persona infectada, aunque sean cantidades tan pequeñas como para que se vean, tales como máquinas de rasurar, cortaúñas, cepillos de dientes o monitores de glucosa.
  • No se haga tatuajes ni perforaciones corporales en centros no autorizados o en entornos informales

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