¿Qué es la OSTEOPOROSIS?

Osteoporosis significa, literalmente, hueso poroso. Es una enfermedad muy frecuente que afecta al hueso, y se caracteriza por una disminución de la masa ósea, y una alteración de la arquitectura de los huesos. Esto se traduce en una mayor fragilidad y adelgazamiento de los mismos (conocido como osteopenia), y en un aumento del riesgo de fracturas. Las principales fracturas afectan sobre todo a vértebras, muñecas y cuello del fémur o cadera. La osteoporosis es más frecuente en mujeres tras la menopausia.

¿A quién afecta la osteoporosis?

La osteoporosis es la enfermedad ósea más frecuente. Produce cada año más de 1,3 millones de fracturas de vértebras, cadera y muñeca en el mundo.

El riesgo de fracturas aumenta de manera exponencial con la edad, lo que supone un importante problema de salud en los ancianos.

Causas y Factores de Riesgo

Existen varias causas de la osteoporosis, o mejor dicho, varios factores que favorecen su aparición:

  • Envejecimiento: la edad avanzada, por sí misma, produce una disminución en la cantidad del hueso, por lo que cualquier persona puede padecerla. El riesgo es mayor a partir de los 50 años.
  • Factores genéticos: existen genes relacionados con el desarrollo de la masa ósea, por lo que la incidencia de la enfermedad es mayor en aquellas personas cuyos familiares directos tienen historia previa de fracturas (padres o abuelos).
  • Dieta pobre en calcio: el calcio es un alimento fundamental en la formación del hueso. Se encuentra sobre todo en la leche y derivados lácteos como quesos, yogures, etcétera, y también en otros alimentos como pescado azul y frutos secos.
  • Sexo femenino: las mujeres tienen un riesgo cuatro veces mayor que los hombres de desarrollar osteoporosis, especialmente tras la menopausia. Esto es debido a la reducción del número de estrógenos (hormonas femeninas que intervienen en la formación de masa ósea) en esta etapa, que favorece una disminución en el remodelado del hueso. Además, las mujeres tienen una mayor esperanza de vida que los hombres y, en general, su cantidad de masa ósea es menor (especialmente en mujeres excesivamente delgadas).
  • Raza: más frecuente en caucásicos y asiáticos.
  • Algunas patologías: hay enfermedades que pueden desencadenar osteoporosis, como el hipertiroidismo o el Síndrome de Cushing.
  • Inmovilización prolongada: ya sea por enfermedad o por un estilo de vida sedentario. El ejercicio es uno de los estímulos para la formación del hueso.
  • Algunos medicamentos: por ejemplo el uso prolongado de esteroides, corticoides, antiepilépticos o fármacos para el tiroides.
  • El exceso de tabaco, alcohol o café.
  • Cirugía para extirpar los ovarios antes de la menopausia.
  • Trastornos de la alimentación como la anorexia nerviosa.

 Signos y Síntomas

La osteoporosis suele cursar de manera asintomática hasta que se produce una fractura.

Las más frecuentes son las fracturas de las vértebras, y una gran mayoría son asintomáticas y se diagnostican de manera accidental por una radiografía, u otra prueba de imagen que se solicita por otro motivo. Cuando presentan síntomas, suelen cursar con dolor agudo o crónico (duración de más de seis meses), deformidades en la columna (cifosis progresiva o, como se conoce popularmente, chepa o joroba) y disminución de la talla. Se localizan sobre todo en la mitad inferior de la columna dorsal y en la mitad superior de la columna lumbar.

Las fracturas de cadera son también muy prevalentes y afectan al 15% de las mujeres y al 5% de los hombres de más de 80 años. Generalmente son consecuencia de una caída, y cursan con dolor agudo e incapacidad para movilizar la extremidad afectada

Existen, por lo tanto, las siguientes formas de comienzo o síntomas que pueden indicar la presencia de osteoporosis:

  • Presentar fracturas de repetición de huesos largos (húmero, fémur o radio a nivel de la muñeca) de manera espontánea, o ante mínimos golpes o caídas.
  • Padecer fracturas vertebrales por un pequeño movimiento (toser, estornudar o agacharse), o incluso sin relación con ningún desencadenante.
  • Como consecuencia de fracturas vertebrales repetidas se puede producir, sobre todo en edades más avanzadas, una mengua de la talla o aparición de joroba (por disminución de la altura de los cuerpos de las vértebras).

Diagnóstico

A menudo la osteoporosis cursa de forma asintomática hasta que se produce una fractura, por lo que para llegar a su diagnóstico hay que sospecharla en personas con varios factores de riesgo.

Historia clínica y exploración física: debe obtenerse información detallada acerca de los factores de riesgo antes mencionados, aparición de dolor en la columna dorsal o lumbar, o cambio en la intensidad o características de un dolor ya establecido. En cuanto a la exploración física, la disminución de la talla o aparición de cifosis son signos tardíos.

Radiografía: es de gran utilidad para identificar fracturas localizadas y determinar la altura de los cuerpos vertebrales, pero su valor es muy limitado para determinar la masa ósea, ya que solo se observa cuando la pérdida de masa ósea es importante (generalmente superior al 30%).

Análisis de laboratorio: la fosfatasa alcalina es una sustancia de la sangre que aumenta, en la osteoporosis, cuando se está reparando una fractura. Además, puede ser útil la determinación de fósforo, calcio en sangre y orina, hormonas del tiroides, niveles de vitamina D, y pruebas para determinar las funciones hepática y renal.

Densitometría: es una exploración que utiliza dosis bajas de rayos X para determinar la masa ósea. Como valor de referencia se utiliza el promedio de la densidad mineral ósea de la mujer adulta joven sana (puntuación T o T-score en inglés). La diferencia entre el paciente y el valor normal se da habitualmente en desviaciones estándar (DS).

La Organización Mundial de la Salud clasifica la osteoporosis en función de los valores de la densitometría realizada en la columna o cadera y establece cuatro categorías:

  • Normalidad: densidad mineral ósea superior a -1 DS.
  • Osteopenia: densidad mineral ósea entre -1 y -2,5 DS.
  • Osteoporosis: densidad mineral ósea inferior a -2,5 DS.
  • Osteoporosis establecida: osteoporosis y fractura por fragilidad.

Tratamiento de la osteoporosis

El objetivo del tratamiento es evitar la osteoporosis establecida, es decir, la fractura osteoporótica y, si ya existe, evitar la producción de una nueva.

En mujeres postmenopáusicas existen medidas farmacológicas y no farmacológicas que mejoran la calidad del hueso y enlentecen en la medida de lo posible la pérdida de masa ósea.

Medidas Farmacológicas frente a la Osteoporosis

La utilización de fármacos está indicada en aquellos pacientes de osteoporosis con mayor riesgo de presentar una fractura (aquellos con varios factores de riesgo y menor densidad del hueso).

  • Calcio y vitamina D: su uso está recomendado en personas ancianas con baja ingesta de estos elementos, y en aquellas que toman fármacos de forma prolongada, como los corticoides, que favorecen la osteoporosis.
  • Bifosfonatos (ácido alendrónico, ácido risedrónico, ácido etidrónico): su mecanismo de acción no es bien conocido, pero producen un descenso en la resorción ósea o destrucción del hueso. Disminuyen la incidencia de fracturas vertebrales y de cadera en mujeres tras la menopausia, y de fracturas vertebrales en hombres. Son el tratamiento de elección en la osteoporosis por fármacos. Se administran por vía oral con frecuencia semanal o mensual.
  • Raloxifeno: actúa sobre los receptores de los estrógenos (hormona femenina que actúa en la formación del hueso). Disminuye la frecuencia de fracturas vertebrales radiológicas y clínicas en mujeres tras la menopausia con osteoporosis, con y sin fractura previa.
  • Terapia hormonal sustitutiva (estrógenos/progestágenos): no es el tratamiento de primera elección frente a la osteoporosis. Está indicada en algunas mujeres tras la menopausia, cuando no toleran otros fármacos y además tienen síntomas importantes en relación con la pérdida de la menstruación.
  • Calcitonina: disminuye la aparición de nuevas fracturas. Su eficacia es algo menor. Se administra de forma intranasal.

Prevención

Existen una serie de recomendaciones que pueden evitar o retrasar la aparición de la osteoporosis y disminuir el riesgo de que se produzcan fracturas. Estas son las medidas de prevención de la osteoporosis más efectiva:

Nutrición adecuada: es necesario tomar alimentos que contengan calcio y vitamina D, como la leche y derivados lácteos. En ancianos, en los que el aporte dietético suele ser ineficaz, y además salen poco a la calle, se recomienda su administración en forma de suplementos. Evitar el consumo excesivo de tabaco o alcohol.

Ejercicio físico: es importante mantener una vida activa, evitando en la medida de lo posible la inmovilización. Una actividad física razonable, adaptada a la edad y características de la persona, incrementa la coordinación y potencia los músculos y el equilibrio. Conviene caminar diariamente (al menos 20 minutos al día), realizar ejercicios suaves como montar en bicicleta, nadar o subir escaleras.

Prevenir caídas: algunos trucos que pueden disminuir el riesgo de caídas son: utilizar un calzado adecuado y que sea cómodo, solucionar los problemas de vista (especialmente en personas ancianas), iluminar bien las diferentes estancias de la casa, evitar obstáculos (determinados muebles, alfombras…), utilizar medidas de apoyo para entrar en la bañera…

Realizar una densitometría de forma periódica: con frecuencia no inferior a dos años, sobre todo en mujeres con factores de riesgo (tras la menopausia, mayores de 50 años, con antecedentes familiares, o aquellos pacientes que toman corticoides de forma crónica).

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