Epidemiología

El cáncer de cuello uterino es el segundo tumor femenino en frecuencia en el mundo y el primero en Latinoamérica.

La edad promedio de presentación es 51 años con dos picos de incidencia, uno entre 30 y 39 años y otro entre 60 y 69 años.

No hay dudas sobre el papel causal del virus HPV (papiloma Humano), sin embargo es una rara complicación de esta infección la cual es necesaria pero no suficiente para el desarrollo neoplásico. Por lo tanto, cobran importancia otros cofactores como por ejemplo inicio precoz de relaciones sexuales, múltiples parejas sexuales, tabaquismo, uso prolongado de anticonceptivos orales, inmunosupresión, otras infecciones del tracto genital inferior, HIV, factores genéticos y nutricionales.

Prevención

“Es uno de los pocos cánceres prevenibles”

Su prevención se basa en el diagnóstico y tratamiento de lesiones precancerosas (CIN: neoplasia intraepitelial cervical, SIL: lesión intraepitelial).

ES necesario realizar Screening ANUAL  mediante PAPANICOLAOU ( PAP citológico).

*clase I: normal.

*clase II: inflamatorio, cambios celulares benignos.

*Clase III: Displasia leve y moderada: CINI y II, SIL de bajo grado.

*Clase IV: Displasia grave: CIN III y SIL de alto grado.

*Clase V: Carcinoma.

COLPOSCOPIA (examen visual de cuello uterino). Todas estas estrategias constituyen PREVENCION PRIMARIA.

Manifestaciones Clínicas

Frecuentemente es asintomático, aunque la primera manifestación es la METRORRAGIA postcoital (sangrado después de relaciones sexuales), suele confundirse en mujeres de mayor edad con la premenopausia.

La metrorragia crónica puede ocasionar cuadros de astenia por anemia,  dolor pelviano y lumbosacro, edema de miembros, síntomas urinarios y rectales, que determinan enfermedad avanzada.

El flujo serosanguinolento  y maloliente es muy frecuente y se presenta en tumores con cierto grado de necrosis e infección (tumores es estadios avanzados).

 Diagnóstico

Cuando el tumor es clínicamente evidente, una biopsia de cuello resulta suficiente para el diagnóstico; la colposcopia puede ayudar a dirigir la biopsia hacia el área de mayor patología.

En otros casos se llega al diagnóstico atreves del estudio histopatológico de una pieza de conización, luego de una biopsia cervical que indique sospecha de neoplasia.

Tratamiento

Existen tres pilares para lograr un exitoso tratamiento:

  • Cirugía
  • Radioterapia
  • Quimioterapia

Cirugía: cumple función curativa en los estadios iniciales de invasión tumoral, que tiene como objetivo la resección con márgenes sanos o libres de tumor.  En estadios avanzados cumple la función de mejorar la calidad de vida del paciente sin erradicar completamente el tumor.

Radioterapia: consiste en la asociación de radioterapia externa y radioterapia endocavitaria (braquiterapia), estas pueden utilizarse en combinación con quimioterapia, cuya función es radiosensibilizante.

Es importante destacar que el tratamiento va depender del estadio que se encuentre el paciente en el momento del diagnóstico.

Pronóstico y Seguimiento 

Los resultados terapéuticos dependen del estadio de la enfermedad. El factor pronóstico de mayor  valor es el estado de los ganglios retroperitoneales. La finalidad del seguimiento posterapéutico, será la detección temprana de recurrencias. Para ello los pacientes serán controlados cada 4 meses los dos primeros años y cada 6 meses hasta cumplir los 5 años, después de ello pasara a controles anuales.

En cada consulta se realizara examen físico y ginecológico que incluya PAP y Colposcopia, no siendo necesario estudios de imágenes.