La mejor médida es la prevencion

El dengue es un problema creciente para la Salud Pública Mundial debido al cambio climático, el aumento desorganizado de la población en áreas urbanas, la insuficiente provisión de agua potable, la inadecuada recolección de residuos y la gran producción de recipientes descartables y neumáticos desechados que sirven como criaderos de mosquitos.  En la Argentina, el dengue es epidémico y la ocurrencia de casos no se restringe a los meses de mayor calor.

En tal sentido la prevención no se limita al período estacional y requiere acciones durante todo el otoño – invierno, aunque a veces la disminución de casos y la disminución de la población de mosquitos adultos produce una “bajada de la guardia”, que complica el control de la enfermedad durante los brotes estivales.

El dengue es una enfermedad sistémica viral, autolimitada, transmitida por mosquitos del género Aedes aegypti.

El Aedes aegypti es un mosquito doméstico o peri doméstico cuya hembra precisa de la sangre humana para mantener su reproducción y  pica preferentemente durante el día;  pone sus huevos en depósitos de agua limpia o semi-limpia. Los huevos se convierten en larvas y posteriormente en pupas hasta emerger en forma adulta. La hembra infectante puede vivir hasta dos meses y picar varias veces al día. Los virus del dengue solamente son capaces de infectar al hombre y primates superiores. Esta es la única vía de importancia clínico-epidemiológica, pues el dengue no se transmite por vía oral, respiratoria ni sexual, como otros virus.

Existen cuatro serotipos virales serológicamente diferenciables (Dengue 1, 2, 3 y 4) que comparten similitudes estructurales y patogénicas, por lo que cualquiera puede producir las formas graves de la enfermedad.

Cuando una persona se infecta con un serotipo esta adquiere inmunidad de por vida para ese serotipo, e inmunidad por unas semanas para los otros serotipos lo que se llama inmunidad cruzada. Pasado el tiempo, esta inmunidad cruzada se pierde por lo que una misma persona se puede infectar hasta cuatro veces por dengue.

La prevalencia mundial del dengue se ha incrementado dramáticamente en los últimos años. Se calculan 50 millones de infecciones por año, medio millón de hospitalizados y más de 25 000 muertes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera uno de principales problemas de salud de la humanidad.

Existen los llamados factores macro determinantes para explicar este incremento del dengue a escala mundial: de tipo climáticos (calentamiento global) y de tipo social, como el aumento de la población mundial, la tendencia a la urbanización desordenada, los viajes internacionales y la pobreza expresada en problemas de vivienda, educación, abastecimiento de agua, recolección de desechos sólidos y otros, así como la falta de programas nacionales e internacionales efectivos contra esta enfermedad y su vector.

En Córdoba capital, durante la epidemia autóctona de marzo hasta junio del 2009, hubo 1270 casos sospechosos, con un total de 147 pacientes con dengue confirmado y ninguna muerte por este virus.

Actualmente estamos atravesando una epidemia de dengue donde ya se han confirmado más de 20 casos en Córdoba Capital, con la presencia de más de un serotipo (a diferencia del 2009 donde solo existió serotipo 1) lo que favorece la posible aparición de casos severos y de ahí la importancia de informar correctamente sobre la enfermedad para poder prevenirla.

 ¿Cómo se manifiesta?

La infección por dengue puede ser clínicamente inaparente y puede causar una enfermedad de variada intensidad que incluye desde formas febriles con dolores en el cuerpo y con mayor o menor afectación del organismo hasta cuadros graves con compromiso de la vida.

Tras el periodo de incubación,  el cual dura 7 días aproximadamente, la enfermedad comienza abruptamente y puede ser seguida de las siguientes 3 fases:

–Fase febril – Fase Crítica – Fase de Recuperación

Generalmente la primera manifestación clínica es la fiebre (dura entre 2 a 7 dias), que se asocia a dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos y vómitos, así como dolores en el cuerpo sobre todo en articulaciones y músculos (se la llama ”enfermedad rompedora de huesos”, pero no provoca lesiones en estos) y pueden aparecer en la piel lesiones rojizas que provocan picazón. Otras manifestaciones en piel son hematomas pequeños o puntos rojos de hemorragia sin antecedente de traumatismo.

En los niños, es frecuente que la fiebre sea la única manifestación clínica o que la fiebre esté asociada a irritabilidad, rechazo de alimentos, somnolencia y síntomas digestivos bastante inespecíficos.

Los síntomas y signos del aparato respiratorio no son frecuentes ni importantes. Puede existir dolor abdominal discreto y diarreas, esto último más frecuente en los pacientes menores de dos años y en los adultos.

Durante la fase crítica que es cuando desaparece la fiebre, usted puede:

• mejorar por lo que usted padece dengue sin signos de alarma donde la enfermedad se autolimita y no es necesario realizar ninguna otra intervención.

• O empeorar con otros síntomas: dengue con signos de alarma (ver más adelante)

En la fase de convalecencia: aumenta la sensación de bienestar y se estabiliza el cuadro. Puede aparecer el clásico rash, “islas blancas en un mar rojo”, con picazón en el cuerpo a veces intenso.

Si usted tiene FIEBRE más dos de los siguientes síntomas:- Nauseas y falta de apetito, – Erupciones en la piel, – Dolores Corporales (en articulaciones y músculos)

Usted tiene sospecha de Dengue.

Si usted presenta los siguientes signos de alarma: Dolor abdominal espontaneo (o palpación dolorosa), vómitos persistentes, acumulación clínica de líquidos, sangrado de mucosas o de cualquier tipo, lentitud o confusión mental, convulsiones; intranquilidad, mareos, dificultad para respirar, debe concurrir con urgencia a un centro asistencial.

 Tratamiento

Tratamiento domiciliario: El paciente puede ser enviado a su casa si tolera volúmenes adecuados de líquidos por boca, orina por lo menos una vez cada 6 horas, no tiene ningún signo de alarma, especialmente cuando cede la fiebre.

Cuidados en la casa. ¿Qué debe hacerse? Reposo en cama; ingesta apropiada de fluidos, leche, jugos de frutas (cuidado en diabéticos!) y agua de arroz, sopa; paracetamol (no más de 4 gr/día en adultos, en niños 10 mg/kg/dosis); compresas frías para la fiebre; uso de mosquiteros; uso de repelente para mosquitos cada 2 hs, eliminar criaderos de mosquito en el domicilio.

¿Qué debe evitarse? No ingerir antiinflamatorios como por ejemplo aspirina o diclofenac o ibuprofeno (si está tomando uno de estos medicamentos debe consultar con su médico la conveniencia de continuar el tratamiento); no administrar antibióticos; no utilizar medicación intramuscular!

 Prevención

La única forma de controlar la enfermedad es prevenirla, y la mejor medida de prevención es el control del mosquito y sus criaderos, la detección rápida y temprana de los casos mediante la vigilancia de casos febriles, y el aislamiento entomológico (protección de las picaduras) de los pacientes enfermos de dengue mientras se encuentren febriles.

Control del vector: evitar los criaderos destruyendo los recipientes de agua inservibles (neumáticos usados, latas, botellas, etc.), así como cubriendo y protegiendo los recipientes de agua para el consumo (tanques y otras vasijas), modificar el cultivo de plantas en recipientes con agua a los cuales puede echárseles arena o tierra, y evitar aguas estancadas peri domiciliares. Pueden utilizarse larvicidas químicos o biológicos en tanques y demás recipientes con agua.

Evitar que aquellos pacientes enfermos de dengue sean picados por los mosquitos mientras se encuentren febriles, para evitar la propagación de la enfermedad utilizando barreras como telas mosquiteras.

No existe hasta el presente una vacuna contra el dengue que sea eficaz. Las familias deben participar en su auto cuidado. Se debe solicitar a tiempo los servicios médicos, evitar la automedicación, reconocer precozmente los sangrados cutáneos, estar apercibidos de que el día que baja la fiebre es el de mayor riesgo de presentar complicaciones (y durante las 48 horas siguientes) y estar atentos de los síntomas y signos de alarma, en particular del dolor abdominal intenso y mantenido y de los vómitos frecuentes. Se debe, además, hacerse hincapié en la rehidratación oral desde el primer día de la enfermedad y hasta por lo menos 2 días después que deja de tener fiebre.

ARTICULOS SIMILARES