¿Qué es?

El insomnio se define como la dificultad para iniciar y/o mantener el sueño, o la presencia de un sueño poco reparador. Este trastorno afecta a todos los grupos etarios, aunque su incidencia aumenta con la edad y, entre los adultos, afecta a las mujeres con más frecuencia que a los hombres. De acuerdo a su duración, se puede considerar un insomnio transitorio cuando los síntomas duran menos de una semana; insomnio a corto plazo si se dan entre una y tres semanas, y crónico si dura más de tres semanas.

 Causas

El insomnio puede ser causado por múltiples condiciones médicas, psiquiátricas o situacionales, y por trastornos primarios del sueño.

El estrés, provoca con más frecuencia insomnio agudo o de corto plazo, que en ocasiones pude convertirse en crónico. El insomnio crónico por el contrario, suele estar vinculado a condiciones médicas o psicológicas-psiquiátricas subyacentes.

Las condiciones médicas más comunes que pueden desencadenar insomnio son: los síndromes de dolor crónico o de fatiga crónica, insuficiencia cardiaca congestiva, dolor de pecho nocturno de la enfermedad cardíaca, reflujo esofágico, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma con síntomas respiratorios nocturnos y enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson y la enfermedad de Alzheimer. También cuadros de ansiedad, depresión, estado bipolar o esquizofrenia se vinculan frecuentemente con insomnio crónico.

De la misma manera, ciertos medicamentos se asocian a este trastorno como algunos descongestivos y antigripales, antiasmáticos, antihipertensivos y estimulantes, al igual que el consumo de cafeína, nicotina, chocolate y alcohol.

En ocasiones, el insomnio se debe a una “mala higiene del sueño”, en la que el individuo tiene hábitos inadecuados antes de dormir que no le permiten luego conciliar el sueño.

En ausencia de una enfermedad de base, algunos trastornos primarios del sueño se relacionan con el insomnio, que en estos casos suele ser crónico o de larga duración.

Entre estos trastornos primarios del sueño se encuentran el “Síndrome de piernas inquietas” (SPI), el síndrome de apnea central y los trastornos del ritmo circadiano (alteraciones del reloj biológico).

En el SPI existe la sensación de hormigueos en las piernas al inicio del sueño, durante el reposo, que a veces se alivia con movimientos de los miembros involuntarios y repetitivos durante el sueño. En este caso puede ocurrir dificultad en el inicio o mantenimiento del sueño, o ambos.

En las alteraciones del ritmo circadiano existen horarios de sueño inadecuados o un patrón de sueño irregular, con síntomas diurnos y nocturnos. Entre ellos se encuentran:

Síndrome de retraso de fase de sueño (SRFS). Se caracteriza por la incapacidad para conciliar el sueño y el despertarse en horas socialmente inaceptables en forma persistente. Los individuos con SRFS se duermen en horas de la madrugada y se despiertan luego del mediodía o en horas de la tarde.

Este síndrome puede confundirse con insomnio porque quienes lo padecen permanecen despiertos hasta altas horas de la noche. Sin embargo, una vez dormidas las personas con SRFS son capaces de mantener y tener tiempos normales de sueño total.

Adelanto de la fase de sueño. Es un cuadro opuesto al anterior en el cual el individuo se duerme y se despierta temprano (el despertar ocurre entre las 03.00 y 05.00 hs. de la madrugada). El paciente no experimenta dificultades para mantener su sueño, pero le es muy difícil acostarse y levantarse más tarde. El adelanto de la fase de sueño también puede confundirse con insomnio por el característico despertar en la madrugada. Se produce con menos frecuencia que el SRFS y se observa más comúnmente en individuos de edad avanzada y en personas con depresión.

Patrón irregular de sueño. En esta alteración se observa la pérdida total del ritmo circadiano, con horarios de sueño–vigilia desorganizados y fragmentados. Los registros de sueño diario demuestran irregularidad también de las actividades realizadas durante el día, incluyendo la alimentación.

Son síntomas comunes en estas personas: dificultad para iniciar y mantener el sueño o un sueño no reparador, somnolencia diurna, falta de concentración, deterioro del rendimiento incluyendo disminución en las habilidades cognitivas, pobre coordinación psicomotora, cefalea y trastornos gastrointestinales.

 Síntomas y consecuencias

Por lo general, son los síntomas diurnos asociados a un mal sueño los que llevan al individuo a la consulta médica. Son síntomas en estos casos los trastornos de memoria, irritabilidad, deterioro de la coordinación motora (cuando ésta habitualmente es coordinada), dificultades en la interacción social, laboral y familiar, falta de concentración o atención con riesgo de accidentes por fatiga o pobre coordinación, asociadas a la privación del sueño.

 Tratamiento

El objetivo principal del tratamiento para el insomnio debe dirigirse hacia la búsqueda de la causa, ya que el tratar sólo los síntomas sin abordar la causa principal, rara vez tiene éxito. Para ello, es necesario realizar una historia médica y examen clínico completo tendientes a identificar enfermedades asociadas, hábitos de sueño inadecuados o medicamentos usados. Si se sospecha de algún trastorno primario del sueño puede ser necesario realizar un estudio (Polisomnografía nocturna*) aunque por lo general, no es necesario realizarlo a pacientes con insomnio.

En general, el insomnio transitorio se resuelve cuando se elimina o se corrige el factor, y generalmente no es un motivo de consulta. La mayoría de las personas buscan atención médica cuando el insomnio se hace crónico.

Generalmente, el tratamiento del insomnio implica adoptar medidas farmacológicas y no farmacológicas, y lo mejor es adaptar el tratamiento para cada paciente sobre la base de la causa potencial.

A-Tratamiento no farmacológico o Terapia Cognitiva Conductual incluye terapia de relajación, control de estímulos, restricción e higiene del sueño.

La Terapia de Relajación consiste en medidas tales como la meditación y la relajación muscular o escuchar música relajante antes de ir a la cama. El Tratamiento de control de estímulos son algunos pasos simples que pueden ayudar a los pacientes con insomnio crónico como:

-Ir a la cama sólo cuando se tiene sueño
-Si no se logra dormir en 20 minutos después de acostarse, levantarse, dirigirse a otra habitación y reanudar las técnicas de relajación
-Poner el despertador a la misma hora cada mañana, inclusive los fines de semana. Levantarse cuando suene el despertador
-Evitar dormir la siesta durante el día

La restricción del sueño es la limitación del tiempo en la cama sólo para dormir y levantándose si no se logra. Esta medida puede mejorar la calidad de sueño a la noche siguiente a causa de la privación de sueño durante la noche anterior.

Medidas de higiene del sueño
• Dormir lo necesario para sentirse descansado y no quedarse dormido
• Hacer ejercicio con regularidad al menos 20 minutos al día, preferiblemente 4 a 5 horas antes de acostarse
• Evitar forzar el dormir
• Mantener un horario regular para acostarse y levantarse, inclusive los fines de semana
• Establecer una rutina relajante a la hora de acostarse
• No tomar bebidas con cafeína después de la tarde (por ejemplo te, café, mate, algunas bebidas gaseosas, chocolate)
• Evitar bebidas alcohólicas antes de ir a la cama
• No fumar, sobre todo en la noche
• No ir a la cama con hambre, aunque deben evitarse comidas abundantes y excesiva ingesta de líquidos antes acostarse
• No llevar trabajo a la habitación. Evitar comer, leer y mirar televisión en la cama
• Controlar el medio ambiente: luz, ruido y la temperatura ambiente elevada pueden perturbar el sueño.
• Utilizar el cuarto solo para dormir y mantener relaciones sexuales
• No ir a la cama con preocupaciones, tratar de resolverlas antes de ir a dormir

B-Tratamiento farmacológico. Existen numerosos medicamentos para tratar el insomnio, como sedantes benzodiazepinicos, hipnóticos no benzodiazepinicos (Zolpidem, Zopiclona, Eszoplicona y Zaleplom), antidepresivos, entre otros. La elección del fármaco depende de cada caso en particular.
No se debe perder la esperanza si el primer medicamento no da los resultados deseados, o si experimenta efectos secundarios o inquietudes ya que existen varias opciones de disponibles.

*La polisomnografía es el estudio por excelencia en el diagnóstico de enfermedades relacionadas al sueño. Realizado por técnicos especializados y luego informado por médicos entrenados en medicina del sueño, consiste en grabar durante por lo menos seis horas, las diferentes funciones que ocurren durante el sueño: actividad electroencefálica, ronquido, actividad respiratoria, saturación del oxígeno, actividad cardiaca y muscular de un paciente dormido. Aunque no es realizado habitualmente en un paciente insomne, este estudio se indica para detectar otras alteraciones del sueño que traen al paciente a la consulta como el ronquido, apnea de sueño, epilepsia, movimientos periódicos de piernas, trastornos conductuales durante el sueño, entre otros.

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