Las alteraciones y las erupciones cutáneas durante el embarazo son sumamente frecuentes y, en algunos casos, generan un alto grado de ansiedad en las futuras madres. Es importante conocer con anticipación que se trata de un período de cambios hormonales, inmunológicos, metabólicos y vasculares. Por lo tanto, las modificaciones de la piel y de la mucosa son normales. Sin embargo, en determinadas situaciones, esta condición puede variar de modificaciones cutáneas normales que se observan en todos los embarazos a enfermedades específicas.

Cambios de la piel

Las que generalmente se asocian a este período de la mujer son las pigmentarias (manchas). Entre este tipo de alteraciones, la más notable y conocida es la de la cara llamada “melasma o cloasma” que ocurre en más del 50% de las embarazadas. Sin embargo, la tranquilidad llega cuando se explica que pueden prevenirse con pantallas solares. También se pueden pigmentar las axilas, los pezones y la línea media del abdomen, pero estos últimos generalmente remiten total o parcialmente en forma  gradual  finalizado el embarazo.

 Otras alteraciones posibles durante los 9 meses de gestación 

  • Pelo: puede haber un aumento en el vello corporal y facial que remite luego del embarazo y también es muy frecuente la caída del pelo (efluvio) en el post parto, más allá que normalmente vuelve a crecer en el curso de un año.
  • Estrías: se producen con mucha frecuencia en abdomen, muslos, nalgas y mamas. Es sumamente recomendable el uso de cremas que contengan vitamina A y E para mantener una piel hidratada y más elástica para que soporte los cambios.
  • Acrocordones: son pequeñas verrugas en los pliegues del cuello o axilas. No se consideran una enfermedad, no contagian y pueden persistir luego del parto.
  • Lunares: los nevos también pueden aumentar de tamaño durante el embarazo sin que signifique un cambio patológico.
  • Angiomas: durante el embarazo hay una tendencia a que se formen nuevos vasos, como consecuencia de eso podemos observar hasta en los dos tercios de las embarazadas, angiomas en araña y enrojecimiento en la palma de las manos. También podemos observar várices y hemorroides.

Todas estas alteraciones o transformaciones que se dan en el cuerpo de la mujer embarazada puede generar cierta confusión, temor, ansiedad o angustia. Sin embargo, son en su gran mayoría,

situaciones controladas y de absoluta normalidad y muchas de ellas desaparecen luego del parto.