El embarazo es un período de preparativos, muchas emo­ciones, fantasías y también de incertidumbre.

La madre sueña con un bebé sano, fuerte e inteligente, y desea aportarle todo lo que necesite para que sea feliz y crezca sanamente. Pero también se le presentan temores y miedos, sobre todo si se trata de su primer hijo o si ha tenido algún problema en este u otro embarazo.

Muy a menudo, las madres se preguntan ¿y si algo sale mal? ¿si hay alguna complicación durante el parto? ¿cómo seré como madre? ¿me gustará? ¿sabré atender a mi bebé? ¿seré buena madre? Todas estas dudas y temores se van resolviendo a medida que transcurre el embarazo: las dudas encuentran respuestas, mientras la mujer se va preparando para la maternidad.

Los preparativos comienzan en el momento en que la mamá recibe la noticia del embarazo. Desde ese instante, la embarazada hará todo lo necesario para cuidar de sí misma y de su bebé: concurrir a la primera consulta con el obstetra y seguir todas las indicaciones y sugerencias de su médico, realizar la preparación para el parto a través de un curso, compartiendo con otras madres la experiencia del embarazo, parto y puerperio.

Durante esta etapa, se adaptará paulatinamente a los cambios físicos y psicológicos del embarazo, realizando una dieta adecuada y un buen descanso durante el día de trabajo. Asimismo, los papás deberán tomar decisio­nes múltiples, tanto personales como familiares cuando existen otros hijos.

A lo largo de todo el proceso, esta “preparación para la llegada del bebé” es una natural y saludable manera de aprestarse integralmente a la recepción del niño, y también para disponerse a todos los desafíos que vendrán después, como padres, a lo largo del crecimiento de un hijo.

Durante el embarazo se vive una relación de intimidad y unión, con un intenso contacto corporal entre la madre y su bebé alojado en el útero: flotar en un líquido tibio, per­manecer acurrucados, balancearse y escuchar los latidos del corazón materno. Estas experiencias están ligadas en la vida adulta con la seguridad, el bienestar y la pasividad.

Pero esta tranquila estabilidad se ve interrumpida por la fuerte experiencia del nacimiento. Durante el parto, “el útero pasa a ser, de un nido mullido, un saco opresor de mús­culos, que en cada contracción expulsa al bebé hacia el exterior. Con la salida del claustro materno, la dependencia materna se traslada a un nuevo medio”. Al bebé le toca en­frentar ahora toda una nueva situación “ecológica”: el aire, la respiración, la gravedad, los olores de las personas y las cosas; los bio-ritmos. Además, experimenta hambre, sed, necesidad de respirar, frío, calor y por primera vez el dolor.

Desde el primer momento en que los padres sostienen al bebé en sus brazos, su mundo se ensancha y enriquece. Para la mamá, durante el puerperio inmediato y hasta que logre adaptarse elásticamente a la nueva realidad y cono­ciendo poco a poco a su niño, son momentos de profundos sentimientos, a veces encontrados: de dicha y admiración, otros de confusión y cansancio; se preguntara si será ca­paz de satisfacer todas las necesidades de su niño.

De esta manera. Los padres van conociendo poco a poco el ritmo propio de su bebé y así se va haciendo el camino: no se nace madre o padre, sino que se va construyendo cada día a través de los intercambios afectivos y de los cuidados con el bebé.

Desde el momento de la concepción le entregarán todo su afecto y amor y le demostrarán lo mucho que lo quieren. Su amor asienta en el afecto, la lealtad y un enorme de­seo de complacerle dentro de un clima de confianza, de reconocimiento, de protección de las cosas que le asus­tan; estimulando los momentos del crecimiento, tolerando y sintiéndose felices de que su hijo crezca y pueda poquito a poco descubrir el mundo.

Consejos para los flamantes padres

Sugerencias durante el embarazo:

• Concurrir regularmente al médico

• Alimentación sana: baja en calorías e hidratos y rica en proteínas

• Concurrir a la consulta si se presentan contracciones rít­micas

• En el sexto mes iniciar el curso preparación para el parto

• Preparación para la lactancia

• Disfrutar el embarazo con plenitud y confianza.

• Compartir con la pareja y los hermanitos.

• Preparación del bolso: mudas y ropa para la mamá y el bebé

• Pensar en la elección del pediatra

Sugerencias después del parto

• Priorizar el primer contacto con el bebé, incluyendo al pa­dre

• Priorizar la lactancia como la mejor alimentación.

• Adaptarse natural y flexiblemente a la nueva situación

• El puerperio es el período en que la madre recupera su estado normal: hay cambios físicos y psicológicos, durante 6 semanas aproximadamente. Durante el mismo se debe controlar:

  • que las mamas no se agrieten
  • la temperatura
  • las características de las secreciones vaginales
  • la episiotomía y la cicatriz en caso de cesárea con el médico a los 7 días del parto

• Reiniciar las relaciones sexuales y programar la forma de protección.

• Concurrir regularmente a la consulta con el pediatra para el control del niño -es también un espacio para plantear dudas, problemas o dificultades-

• Crear el mejor ambiente para su hijo de estabilidad, se­guridad y confianza

• Estimular permanentemente al bebé con masajes, la voz, el canto, la comunicación

• Volver a casa con el recién nacido implica la adaptación del bebé a un nuevo medio

• Enseñar a sonreír, jugar y hablar

• Propiciar, acompañar y sostener los distintos momentos de autonomía de su hijo