Además del papel indiscutible de la Ecografía Obstétrica en el diagnóstico prenatal, existen otras metodologías diagnósticas que son aplicadas en enfermedades fetales que se manifiestan intraútero.

De ellos, la ecografía Doppler, que es una técnica que evalúa la circulación sanguínea materna y fetal, permite valorar el bienestar fetal. Es útil cuando el examen fetal presenta hallazgos que sugieren retardo en el crecimiento del bebé y/ó reducción de la cantidad de líquido amniótico (oligoamnios), en el seguimiento de embarazos múltiples y diagnóstico de anemia fetal.

Se aplica además a pacientes de alto riesgo debido a condiciones maternas como enfermedades autoinmunes, cardiopatía cianótica, enfermedad renal, diabetes tipo I y enfermedades hipertensivas que pueden afectar el estado fetal por insuficiencia placentaria.

La ecografía 3D y 4D se usan para complementar la ecografía morfológica detallada del segundo trimestre , por ejemplo en malformaciones de la cara fetal, mal-formaciones fetales múltiples, síndrome de banda amniótica y displasias óseas fetales, entendidas estas últimas como enfermedades del feto conocidas popularmente como “enanismo”.

Para estas enfermedades de los huesos, en las que la ecografía morfológica revela una patología esquelética muy severa, se puede realizar Tomografía Computada Helicoidal, pero sólo en estas situaciones puntuales, utilizando bajas dosis de irradiación y a partir de las 26 semanas de embarazo, en que los huesos están mineralizados adecuadamente.

La introducción de la Resonancia Magnética (RMN) ha revolucionado la medicina mundial, y con ella su aplicación en el campo de la medicina fetal. Entre sus ventajas, permite estudiar cualquier zona anatómica y gracias a su amplio campo de visión permitecaracterizar relaciones entre estructuras anatómicas contiguas. Siempre se realiza la RMN conociendo los hallazgos ecográficos, nunca en pacientes en las cuales las ecografías han sido normales. Se obtienen imágenes en diferentes planos anatómicos, con antenas de superficie sobre el abdomen materno, con una mínima sedación de la madre y sin contraste.

Otros beneficios de la resonancia son que disminuye la necesidad de estudios postnatales, presenta adecuada carac-terización y contraste de los tejidos , estudia mejor que la ecografía algunos órganos como el hígado fetal, aumenta la definición anatómica y es independiente de la posición intraútero del feto. Sus desventajas son su costo (más elevado que la ecografía), la posibilidad de sentir claustrofobia durante la realización del estudio y la dificultad que implican los movimientos múltiples fetales. Por otro lado, la ecografía, con alta disponibilidad y bajo costo, permite el estudio del bebé en movimiento. En la ecografía, algunas situaciones dificultan la visualización del bebé: ciertas posiciones fetales, escaso líquido amniótico y obesidad materna. Lo ideal es utilizar la RMN comocomplemento de la ecografía en diagnósticos de hernia diafragmática, masas intratorácicas, malformación del sistema nervioso central, tumores, dilatación del sistema urinario fetal y obstrucción intestinal, anatomía y enfermedades maternas y evaluación de la placenta.

Concluimos que el método de elección en el diagnóstico prenatal continúa siendo la ecografía detallada fetal, mientras que los demás métodos mencionados son un complemento adicional, en muchas situaciones extremadamente valiosos para tomar decisiones terapéuticas y diagnósticas, que puedan influir en el bienestar materno-fetal.

 

 

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